

























La moción de censura en Cartagena contra la alcaldesa del Partido Popular, Noelia Arroyo, pasará a la historia. Y no precisamente por haber propiciado un cambio en el gobierno de la ciudad, pues estaba claro que no lo haría, sino por la guerra abierta y jurídica que han mantenido los miembros de la Mesa de Edad, Enrique Pérez Abellán (73 años), de Movimiento Ciudadano e Ignacio Jaúdenes (27) del Partido Popular, junto con la Secretaria Municipal, Adelia Rodríguez Arribas, sobre si se debía o no admitir a trámite y continuar con su debate y votación.
La tensión ya se palpaba en el ambiente desde la entrada al Salón de Plenos del Ayuntamiento. Un grupo numeroso de agentes de la Policía Local, más de los habituales, custodiaban al palacio consistorial ante la posibilidad de que pudiera ocurrir cualquier incidente mientras el público también hacía su entrada al hemiciclo.
Pasadas las 12:00 horas de la mañana, la secretaria, Rodríguez Arribas, en cumplimiento del Reglamento, daba inicio a la sesión con la lectura del artículo 197 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General (LOREG), -marco legal sobre el que ha girado toda la polémica- así como del texto de la moción de censura, registrada el pasado 18 de mayo, por la coalición formada por Movimiento Ciudadano (MC), PSOE y Sí Cartagena.
Dicha moción, firmada por los tres grupos municipales, fue presentada en cumplimiento de la legalidad, al contar también con la firma de los dos concejales no adscritos, ex ediles de Vox, Beatriz Sánchez del Álamo y Diego José Salinas, que le otorgaban al candidato de MC, Jesús Giménez Gallo, la mayoría absoluta de la cámara, situada en 14 concejales.
Pero todo cambió en escasos días. La alcaldesa Noelia Arroyo movió ficha y expulsó a los concejales de Vox, Gonzalo López Pretel y Diego Lorente de su equipo de gobierno para facilitar un cambio de postura en dichos concejales no adscritos y mantener así la alcaldía. Un hecho que terminó sucediendo esa misma tarde, cuando ambos, Del Álamo -presente este martes en el pleno- y Salinas -ausente- manifestaron finalmente su renuncia a participar en la moción y por tanto, provocaban, de facto, su caída.

La concejal no adscrita, Beatriz Sánchez del Álamo, durante la sesiónAbel F. RosAraba Press
Una vez terminada la lectura comenzaba la guerra. Los miembros de la Mesa de Edad, Pérez Abellán y Jaúdenes, junto con la secretaria municipal, Rodríguez Arribas, comenzaban un debate jurídico, con tintes políticos, sobre si la moción cumplía o no con todos los requisitos legales establecidos en la Ley Orgánica para poder ser tramitada y poder dar así comienzo al debate y la votación.
Dicha norma establece que para destituir al alcalde a través de una moción de censura, ésta debe ser propuesta y presentada por la mayoría absoluta de los concejales (14) y que, para continuar con su tramitación, la Mesa de Edad del Pleno, debe decidir si, en ese mismo momento, este requisito se ve cumplido.
Tras más de media de hora de deliberación y de incertidumbre, la secretaria Rodríguez Arribas, como máximo órgano jurídico del Pleno, afirmaba que la moción de censura había dejado de cumplir con los requisitos legales oportunos, dada la renuncia por escrito de uno de los concejales firmantes y a pesar de que los dos concejales del grupo municipal de Vox comunicaron ayer su voluntad de que ésta se celebrase para poder pronunciarse.
Misma opinión ha manifestado, en su calidad de copresidente de la Mesa de Edad, el edil del Partido Popular, Ignacio Jáudenes, quien ha mostrado su total desacuerdo con el presidente Enrique Pérez Abellán, firme partidario de que la moción había sido presentada conforme a los requisitos establecidos y que los grupos allí presentes tenían derecho a debatir y a pronunciarse.
La tensión ha escalado por momentos y los concejales se han sumido en la impaciencia, mientras el presidente Pérez Abellán, de MC, se enzarzaba con su compañero de Mesa. "¿Pero quién se ha creído que es [usted]?", se ha llegado a oír por parte del Presidente.

La secretaria municipal (centro) discute con el presidente de la Mesa de Edad, Enrique Pérez Abellán (izq), en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de CartagenaAbel F. RosAraba Press
Jaúdenes, por su parte, insistía en que el pleno no debía celebrarse de acuerdo con la legalidad y pedía a la secretaria municipal que, ante el desacuerdo y como máximo órgano jurídico, tomase una decisión. Una petición que, Rodríguez Arribas, rechazaba conforme a sus competencias, que se limitan al mero asesoramiento.
Ha sido entonces cuando Pérez de Abellán ha intentado imponer su voto de calidad -también discutido- como presidente de la Mesa, y por tanto, su criterio para iniciar el debate, ante las quejas del Partido Popular y la insistencia del candidato Giménez Gallo en el derecho de los concejales a mantener dicho debate y poder hablar en el Pleno.
Tras un receso plagado de polémica, donde ha reinado el desconcierto y pasadas más de dos horas desde el inicio del Pleno, el presidente de la Mesa de Edad, Pérez Abellán, ha decidido dar inicio al debate y a la votación, a pesar de conocer que sus compañeros estaban en contra de dicha decisión y que la alcaldesa, Noelia Arroyo, desde su asiento, anunciaba posibles acciones legales del Partido Popular por un presunto delito de prevaricación si se continuaba.
Una vez comenzado el debate, cada grupo municipal ha dispuesto de cinco minutos para exponer sus argumentos. El candidato a alcalde, Jesús Giménez Gallo, ha calificado la situación como "sainete vergonzoso" y ha defendido que la moción debía continuar el trámite al tener el apoyo de 16 concejales (contando así con los ediles de Vox, que sí querían celebrar el debate).
"Un saludo a todos los que han dejado de creer en la política, a mí no me lo van provocar hoy ellos, pero con lo que ha hecho el PP en estos 15 días, entiendo perfectamente que haya gente que no sólo deje de creer, sino que deje de mirar", ha afirmado.
Además, ha acusado a Arroyo de haber sentado en la Mesa a Jaúdenes para "presionar" al Presidente con la intención de que no se debatiera la moción.
Por su parte, Arroyo no ha querido entrar a contestar las críticas sobre su gestión que ha realizado el candidato y ha utilizado su turno de palabra para pedir "perdón" por el "ridículo, lamentable bochorno y sinvergonzonería" que ha supuesto este Pleno.
En este sentido, ha insistido en que la mesa es "susceptible de impugnación" y de acometer acciones legales por "presunta prevaricación" ya que tanto "el debate, la votación, la proclamación como un posible acuerdo no cumplen los requisitos legales". "Nadie está por encima de la Ley", remarcaba la alcaldesa.
Desde Vox, López Pretel ha defendido que su grupo municipal "jamás" permitirá que el PSOE entre en las instituciones y que, a pesar de que la alcaldesa les expulsó de Gobierno para dar cabida a dos "tránsfugas", votarían a favor del equipo de Gobierno en cumplimiento del acuerdo firmado al comienzo de la legislatura.
El portavoz socialista, Manuel Torres García ha defendido la moción de censura como herramienta democrática, al tiempo que ha criticado el resultado de la gestión de Noelia Arroyo.
Finalmente, la votación ha terminado con 13 votos en contra y 12 a favor, un resultado que ha provocado una ovación de los concejales populares hacia Noelia Arroyo quien, visiblemente emocionada, ha ido a abrazar a Ignacio Jaúdenes.

La alcaldesa Noelia Arroyo abraza a su compañero Ignacio Jaúdenes en el Salón de Plenos tras la moción de censura, este martes.Abel F. RosAraba Press
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