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Portador de una particular idiosincrasia desde su gestaci�n, en el oto�o de 2002, el torneo de tenis de Madrid se enfrenta desde hace algunos a�os a la imagen de los palcos VIPS casi vac�os durante las primeras fechas de la competici�n.
Tampoco el p�blico de a pie responde de forma masiva en el arranque de la competici�n, como pudo percibirse particularmente en el cuadro femenino, donde, a falta de una espa�ola con tir�n, sigue sin encontrarse una respuesta masiva de los aficionados, e incluso este mi�rcoles, en el debut de Rafael J�dar, con la pista Manolo Santana muy lejos de colmarse, aunque el encuentro se programase a �ltima hora de la tarde y tuviese como protagonista al �ltimo semifinalista del Conde de God�, se vio mucho cemento.
Madrid naci� con la idea de ser un torneo diferente, a cierta distancia de la tradici�n y con iniciativas controvertidas, como fueron los y las modelos recogepelotas y la fugaz aventura de la tierra azul. Prendido casi desde su origen de la figura de Rafael Nadal, el que ahora es el cuarto Masters 1000 del calendario creci� al calor de un p�blico propio, distinto, que no encaja de pleno en el estereotipo del genuino aficionado al tenis.
La irrupci�n de Carlos Alcaraz, quien ha anunciado este viernes que no podr� disputar Roland Garros, fue una bendici�n para un torneo que, no obstante, se encuentra consolidado, el pr�ximo a�o cumplir� sus bodas de plata y en 2028 tiene previsto contar con un nuevo estadio, en la l�nea de permanente crecimiento que postul� Ion Tiriac, su due�o hasta que pas� a manos de IMG.
Un d�a despu�s de que J�dar, forjado en el Club de Tenis Chamart�n, agradeciese el apoyo de la grada, correcta y entusiasta durante su primer partido en el cuadro final del torneo, se produjo un enfrentamiento verbal entre el argentino Marco Trungelliti y un bullicioso grupo de aficionados en la pista 3, durante el tercer set de su encuentro ante Daniel M�rida, en el que el espa�ol volvi� a superarle, como ya hiciera en la fase previa.
En opini�n de Trungelliti no se tomaron las medidas necesarias ni por el juez de silla ni por el supervisor del torneo para atenuar los efectos de una atm�sfera por momentos muy candente. "�Por qu� no gritas ahora, cag�n?", se encar� con un aficionado el argentino, quien lleg� a hablar de racismo.
A menudo, el p�blico madrile�o no duda en tomar partido por los jugadores locales, y en ocasiones lo hace creando una atm�sfera cercana a la de un cruce de Copa Davis, como sucedi� en este encuentro de primera ronda, donde la contaminaci�n ac�stica se tradujo en el sonido de algunas bocinas y silbatos.
La Caja M�gica dispone de 393 palcos, cuyo precio, "por razones internas", no se hace p�blico, seg�n apunta la organizaci�n a este peri�dico. Atendiendo a otras fuentes, la horquilla podr�a oscilar, dependiendo del rango y la ubicaci�n, entre los 26.000 y los 56.000 euros. En el Conde de God�, que s� explicita el coste de los palcos en su p�gina web, las tarifas van desde los 29.300 hasta los 37.700 euros.
Todos los a�os hay lista de espera para hacerse con esos peque�os recintos que no s�lo permiten disfrutar del tenis desde una perspectiva privilegiada sino recibir atenciones exclusivas y dejarse ver en el entorno de un gran acontecimiento deportivo.
Desde el torneo madrile�o se resta importancia a la escasa presencia en los palcos VIPS, algo que estiman coyuntural, consecuencia de la din�mica del juego. "No nos preocupa. Una sesi�n de tenis tiene una duraci�n media de cinco-seis horas y es normal que los aficionados aprovechen para disfrutar de las distintas opciones que tienen en la Caja M�gica. Estamos felices y orgullosos de ofrecer muchas experiencias dentro del recinto", responden.
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