La Pen�ltima
Anna Wintour se ha hecho famosa como jefa fr�a y temible, pero los motivos de su poder son otros

Anna Wintour, en el estreno de 'El diablo viste de Prada 2'.AP
Actualizado
- Opini�n de Mario Vaquerizo Cuidadito cuidadito con la IA
- Opini�n de Irene Cuevas Las buenas hijas
A comienzos de los 2000, Lauren Weisberger -rubia, delgada, reci�n salida de una universidad de �lite- pas� once meses como asistente personal de Anna Wintour, la temida directora de Vogue. De aquello naci� El diablo viste de Prada, una novela superventas que con escaso disimulo despellejaba a su antigua jefa.
Una aut�ntica hija de puta, clamaba uno de los personajes.
Pero no es el car�cter, sino su olfato lo que realmente ha permitido a Wintour convertirse en la mujer m�s influyente de la moda durante cuatro d�cadas. Lo que el libro no mostraba lo revela una segunda an�cdota: cuando la traici�n se adapt� al cine, Wintour fue invitada al estreno. Hubo reuni�n de crisis y una conclusi�n: no solo deb�a acudir, sino hacerlo suyo. As� que fue... vestida de Prada. Este mes ha repetido dress code en la secuela (que este jueves se estrena en Espa�a) y en la portada de Vogue que comparte con Meryl Streep, su alter ego en la pel�cula. Es la primera vez que Anna aparece en la cubierta de su propia revista.
Igual que supo ver el fen�meno en que se hab�a convertido la historia de Weisberger, Wintour ha sabido leer el Zeitgeist de cada �poca. Fue ella la que cambi� las portadas de modelos hipermaquilladas de los 80 por chicas en vaqueros, por Madonna en ba�ador. Despu�s llegar�an las estrellas de Hollywood, hasta Kim Kardashian.
As� ha convertido su revista en una marca global. Le consultan movimientos popes del sector como Bernard Arnault, el gran rey del lujo. Ha encumbrado y hundido a dise�adores: "En mis comienzos me apoy� much�simo, pero no segu� sus consejos y, simplemente, dej� de informar", me cont� Miguel Adrover en una ocasi�n. Nadie es capaz de recaudar tanto dinero como ella, de convertir una gala local (la Met Gala) en una alfombra roja tan esperada como los Oscar.
Para saber m�s
Tambi�n ha cometido errores. Rodearse de un equipo blanco y privilegiado (la descripci�n de Weisberger no es balad�), ignorar durante a�os el negocio digital de Vogue, despedir al mism�simo Richard Avedon...
Incluso su aparente retirada (dej� la direcci�n de Vogue el a�o pasado) es una nueva se�al de olfato. Wintour ha dejado un negocio en declive para concentrarse en otros m�s pujantes de Cond� Nast, como la Met Gala y Vogue World, un desfile orientado a patrocinadores, seg�n explica Amy Odell en su biograf�a Anna. "Si dirigir una revista ya no la convierte en un �rbitro cultural, �para qu� molestarse?".
Hay quien dice que en el fondo no le interesa tanto la moda. Que medr� en ese sector porque era el �nico posible para una mujer de su generaci�n. Lo cierto es que, si fuese un hombre, nunca habr�amos dedicado tanto tiempo a su car�cter.




















