


























EL MUNDO | Agencias | Corriere della Sera
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La salida a la venta de una colección especial de relojes Swatch creada en colaboración con el relojero de lujo Audemars Piguet, llamada 'Royal Pop', derivó este fin de semana en colas kilométricas y escenas de caos en varias ciudades de Europa, Asia y también en Nueva York. El precio de estos relojes oscila entre los 385 y los 400 euros, mientras el reloj original en el que se inspira cuesta 20.000 euros.
En Barcelona, la presencia masiva de compradores en las puertas de la tienda de Swatch ha impedido la apertura del establecimiento situado en el Passeig de Gràcia y ha obligado a la intervención de la policía para evitar incidentes. Fuentes de los Mossos d'Esquadra y de la Guardia Urbana de Barcelona han informado de que, desde hace días, decenas de personas guardaban cola, incluso por la noche, ante las puertas del comercio para hacerse con uno de esos relojes. Ante los centenares de personas que querían entrar en la tienda, los responsables de la misma han optado por no abrir las puertas.
En la tienda de la calle Goya, en Madrid, también se han producido enormes colas para hacerse con estos nuevos relojes, que son muy codiciados por las personas que se dedican a la reventa, ya que en ese mercado se calcula que pueden llegar a multiplicar por cuatro su precio.

Los codiciados relojes Royas Pop de Swatch.TIMOTHY A. CLARYAFP
Frente a la tienda de Swatch en Times Square, en Nueva York, "la gente empujaba y se abalanzaba" para poder entrar en la tienda cuando esta abrió, según ha contado John McIntosh, un neoyorkino de 44 años que llevaba haciendo cola desde el miércoles.
En Francia, se formaron largas filas de cientos de personas durante la noche en numerosas ciudades, y hubo momentos de tensión con los equipos de seguridad en algunas tiendas. Según una fuente policial francesa, unas 300 personas que acudieron antes de la apertura de una tienda Swatch en un centro comercial de la región parisina fueron dispersadas por los agentes con gases lacrimógenos. Finalmente, y ante la enorme afluencia que podía desembocar en un problema de seguridad, las tiendas de Swatch de Lyon, Deauville, Rennes, Lille, Saint Tropez y Montpellier permanecieron cerradas.

La policía controla una cola en la tienda de Swatch de Ginebra (Suiza).SALVATORE DI NOLFIEFE
En Italia, también hubo problemas en Milán, donde se produjo una pelea frente a una tienda de Swatch en el momento de la apertura, según imágenes difundidas por los medios.
Para muchos, el esfuerzo vale la pena gracias al mercado de la reventa. Taha, de 19 años que logró comprar uno de los relojes en la tienda de Swatch de Verona (Italia) lo explica sin tapujos: "Un Audemars Piguet auténtico es inalcanzable. Este cuesta 400 euros y en plataformas como StockX puedes venderlo un minuto después por 1.200. Al final no deja de ser una esfera con una cuerda, pero el impacto coleccionista es enorme". Por su parte Sergio, de 30 años, admite sin rodeos la motivación especulativa: "Hay muchísimo hype. Estoy aquí solo para revenderlo".
Otros, en cambio, están movidos por la fascinación de la rareza. Giovanni, de 22 años y llegado desde Brescia, lo resume así: "Es una novedad absoluta. Los aficionados queremos estar desde el principio, sobre todo porque nadie sabe cuántas unidades reales habrá ni si la producción continuará".

Enorme cola en la tienda de Swatch de Tokio.FRANCK ROBICHONEFE
En el Reino Unido, por motivos de "seguridad" para clientes y empleados, el grupo suizo cerró durante toda la jornada sus tiendas de Londres, Liverpool, Mánchester, Birmingham, Sheffield, Glasgow y Cardiff.
En Tokio, en el corazón del distrito de lujo de Ginza, más de 200 personas hacían fila este viernes para hacerse con uno de los relojes. En la calle principal de Ginza, donde se encuentra la entrada de la tienda de Swatch, decenas de personas llevaban ocupando el lateral de la acera desde el jueves por la noche, en una cola que seguía creciendo de manzana en manzana mientras pasaban las horas.
Dos estudiantes japoneses que hicieron noche en la calle para mantener su puesto en la cola dijeron en un primer momento que les interesaba porque se trata de un modelo 'premium'. Pero finalmente reconocieron que quieren comprarlo "antes de que los chinos los revendan y suba el precio".
La puesta a la venta en todo el mundo de esta colección ha generado también colas en múltiples tiendas de la relojera suiza Swatch, como las de Ginebra, Singapur o Londres.
Con un diseño inspirado en el emblemático modelo Royal Oak de Audemars Piguet, lanzado en 1972, y la estética de la ochentera colección Pop de Swatch, la colaboración incluye ocho modelos con colores que van desde el rosa hasta el verde, con un cordón de piel.
La colaboradora de televisión Alba Carrillo se encontraba entre las muchas personas que aguardaban en fila con la intención de hacerse con alguno de los relojes "Royal Pop" en la tienda de Swatch en Madrid.
La experiencia, sin embargo, terminó de forma tensa. Carrillo, que habría acudido con la idea de adquirir un modelo para su hijo, acabó mostrando su malestar por la organización del lanzamiento y cuestionó la gestión de las colas por parte del establecimiento. En vídeos difundidos en redes sociales se aprecia el momento en el que, visiblemente molesta, se dirige a una dependienta y le reprocha: "Habéis engañado a estas personas", una frase que se viralizó rápidamente.
Además, la colaboradora habría denunciado el desorden vivido durante la espera, la ausencia de un control claro en la fila y la presencia de reventa en torno a unos relojes convertidos en objeto de deseo incluso antes de salir a la venta. Finalmente, la situación derivó en la presentación de una reclamación por su parte, mientras las imágenes del incidente se propagaban con rapidez por redes sociales.
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