Tenis
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Sinner saluda a J�dar al final del partido.EFE
Actualizado
Pese a que ven�a a Madrid con la bien ganada impronta de su paso por las semifinales del Conde de God� y ya con un t�tulo ATP en el bolsillo, era dif�cil de imaginar que Rafael J�dar completase un torneo como el que ha hecho, meti�ndose en sus primeros cuartos de final de una Masters 100.
No nos quedemos solo en el partido de ayer ante todo un n�mero 1 del mundo como Jannik Sinner, a quien, por cierto, exigi� lo suyo, sino que valoremos globalmentge su paso por la Caja M�gica, con victorias tan brillantes como las logradas ante Alex de Mi�aur y Joao Fonseca e incluso en partidos trampa como el que solvent� ante el checo Kopriva. Estamos ante un buen competidor, de alta capacidad t�cnica, eficaz tanto de derecha, donde golpea con mucha rosca, como de rev�s, que saca y resta bien, es r�pido y va siempre a por los puntos.
Con todos esos ingredientes, ha dado un salto sideral en estas �ltimas semanas y tendr� que acostumbrarse a tener muchos ojos encima de �l. �Qu� buen aficionado al tenis no va a estar pendiente de la evoluci�n de Rafa J�dar?
Ahora le toca procesar, digerir, pensar y analizar, acostumbrarse a soportar los focos, a mantener la adecuada distancia con respecto a ellos. Estoy segura de que este chico t�mido, con los pies en el suelo, rodeado de su familia y de un buen equipo, va a sa ber metabolizar la nueva situaci�n. As� se desprende de su discurso sinceramente humilde, de las ganas de aprender y de su actitud en la cancha.
De momento ha demostrado que sabe manejar las expectativas y estar a la altura ante un todo un n�mero 1 del mundo y poseedor de cuatro t�tulos del Grand Slam, a quien lleg� a comprometer en distintos momentos del partido, aunque no pudiera rentabilizar sus oportunidades.
De estas derrotas tambi�n se sacan muchas conclusiones. Se gan� el desaf�o de encontrarse con Sinner al otro lado de la red, de probar la velocidad de su pelota y de ver c�mo responde ante las dificultades. Los grandes jugadores te muestran el camino. De momento el italiano est� a otro nivel, pero estoy segura de que la nueva estrella del tenis espa�ol podr� estrechar las distancias en un futuro no demasiado lejano.





















