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Por primera vez desde el inicio de la tregua anunciada por Estados Unidos hace exactamente dos meses, Irán ha atacado de forma directa a Israel en respuesta a un ataque aéreo contra Hizbula en Beirut. El escudo defensivo israelí ha interceptado una decena de misiles disparados en al menos tres ráfagas que se dirigían especialmente al norte del territorio israelí en una noche que puede marcar un punto de inflexión en la región.
Tras su primer ataque contra Israel desde el alto el fuego declarado el 8 de abril, Irán siguió el disparo de misiles mientras avanzaba la noche en un país que en pocos segundos ha vuelto a la situación de guerra y a los refugios en amplias zonas.
Fuentes israelíes confirman que su país responderá al ataque aunque todo dependerá de lo que permita el presidente estadounidense, Donald Trump, que en las últimas semanas ha demostrado voluntad de llegar a un acuerdo con Teherán y acabar con el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
De hecho, Trump ha afirmado a varios canales israelíes que pedirá al primer ministro, Benjamin Netanyahu que no responda a los misiles iraníes.
De esta forma, el régimen iraní ha cumplido su amenaza de responder al ataque aéreo israelí realizado a las tres de la tarde contra dos objetivos de Hizbulá en un edificio en su feudo en Dahiyeh, en los suburbios de Beirut. Un ataque que Israel justificó como respuesta al lanzamiento de proyectiles y drones por parte de la milicia proiraní.
Irán pretende así consolidar la vinculación que impone entre la negociación con Estados Unidos y la escalada entre Israel y la milicia chií en Líbano que ha seguido, aunque con menor intensidad, tras los anuncios de alto el fuego. El último proclamado el pasado miércoles tras la cuarta ronda negociadora entre representantes de Israel y Líbano en Washington y rechazado por Hizbulá que exige la retirada israelí del sur del país.
"Daremos una respuesta contundente y dolorosa al ataque del régimen sionista contra Dahiyeh. A estos perros rabiosos hay que disciplinarlos y ponerlos en su lugar. Esta noche miren el cielo de las tierras ocupadas", había avisado el portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior Ebrahim Rezaei poco después del ataque en Beirut que, según fuentes locales, causó dos muertos y 11 heridos.
El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohammed Baqer Qalibaf, avisó que las bases estadounidenses y los activos israelíes eran objetivos legítimos debido a "actos hostiles", incluida la "violación de los acuerdos sobre el Líbano". Según dijo, "demostraron que solo entienden el lenguaje del poder".
"Las Fuerzas de Defensa de Israel acaban de atacar cuarteles generales terroristas en el distrito de Dahiyeh, en Beirut, en respuesta a los disparos de Hizbulá contra territorio israelí", había anunciado Netanyahu a primera hora de la tarde poco antes de que su Fuerza Aérea lanzara tres misiles contra dos objetivos pertenecientes a una infraestructura de Hizbulá en dos casas según medios locales. El ataque, el tercero desde el inicio de la tregua tras los dos efectuados de forma selectiva contra cabecillas del grupo armado, volvió a provocar el desplazamiento de habitantes en esa zona de la capital libanesa.+
El ejército anunció que llevó a cabo "un ataque preciso contra un centro de mando de la organización terrorista Hizbulá, desde donde operaban miembros de Hizbulá". Ante los mensajes desde Teherán, el ejército israelí empezó a prepararse ante un posible ataque aunque quizá porque no estaba seguro de ello no modificó las directrices de seguridad en la retaguardia.
El ataque israelí en Dahiyeh en respuesta al lanzamiento de unadecena de proyectiles y drones explosivos horas antes contra localidades fronterizas israelíes (solo dos lograron cruzar la frontera siendo interceptados) fue mucho menor de lo que el liderazgo israelí planeó la semana pasada cuando Netanyahu anunció en un video que iba a atacar el feudo de Hizbulá en Beirut. Finalmente, el bombardeo fue abortado por Trump en una tensa conversación telefónica con el dirigente israelí.
Si Trump estaba presionado por Irán que había amenazado con suspender las negociaciones y atacar a Israel si este país aumentaba la escalada contra Hizbulá golpeándole en Beirut, Netanyahu lo estaba por las críticas de la población en el norte del país bajo la diana de Hizbulá y el aumento de soldados muertos por el impacto de drones explosivos con fibra óptica a medida que ampliaban su operación terrestre en el semidevastado sur del Líbano.
En la recta final de la negociación entre EE.UU e Irán, Israel se había preparado para tres escenarios: un acuerdo, la continuación estéril de las conversaciones alargando la tensión pero de forma controlada más allá del intercambio de golpes nocturnos en el Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico y, por último, la reanudación de la guerra. Una opción que tras el ataque iraní depende de la respuesta israelí y sobre todo la decisión de Trump.
Si el ataque de Hizbulá del pasado 2 de marzo como apoyo a Irán por la ofensiva lanzada hace 100 días por EE.UU e Israel que empezó con la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, sumó al Líbano a la escalada regional (con lo ello conlleva en muertos, heridos y desplazados), ahora es el ataque de Irán en apoyo de su milicia en Líbano la que puede reactivar la guerra.
Tras una jornada en la que sufrió un atentado terrorista (un muerto y varios heridos), Israel ha pasado en apenas unos segundos de una situación de rutina (excepto en localidades fronterizas con Líbano) a la de guerra con varios millones de habitantes volviendo a los refugios y la posibilidad, si se reanuda la guerra, del cierre del espacio aéreo
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