


























Poco más de un año después de que el País Vasco empezara a aplicar el tope de precios del alquiler previsto en la Ley de Vivienda de 2023, empiezan a aflorar los datos que avalan algo que en todo caso ya se sabía por ... la experiencia de Cataluña: que la medida contiene el avance de precios, pero lo hace a costa de crear otra barrera para los nuevos inquilinos en forma de un desplome de la oferta. El resultado es que alquilar en Guipúzcoa -por ejemplo- sigue costando casi 1.500 euros, que es más de la cuota hipotecaria media en España (cercana a los 800 euros, según el Colegio de Registradores) o un SMI completo (1.184 euros brutos), mientras la presión sobre el mercado se ha incrementado un 78% en un año si se mide en términos de número de interesados; es decir, que si en marzo de 2025, por cada anuncio que se publicaba en la provincia vasca aparecían 87 inquilinos potenciales en un plazo de diez días, ahora son 155.
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