

























Antonio Carroza
En los últimos años se ha popularizado una narrativa aparentemente convincente: Una nueva lucha de clases estaría emergiendo en torno al mercado inmobiliario.
De un lado, los arrendadores, beneficiarios de una época de acceso «relativamente fácil» (sin obviar el esfuerzo de mis padres pagando préstamos ... hipotecarios al 19%) a la vivienda; del otro, los inquilinos, atrapados en un mercado inaccesible, precarizado y hostil. Esta interpretación, aunque seductora, simplifica en exceso una realidad compleja y corre el riesgo de desviar el foco de los verdaderos factores estructurales que explican la situación actual.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。