

























Las bolsas europeas cotizan al alza este martes tras una jornada de notables caídas, mientras los inversores intentan calibrar quien gana entre las dos de las fuerzas más poderosas de los mercados actuales: el riesgo energético derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán y la carrera global por financiar la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial (IA).
El índice paneuropeo Stoxx 600 avanzaba un 0,7% poco después de la apertura, recuperando parte del terreno perdido el lunes, cuando el deterioro de las perspectivas para un alto el fuego llevó a los mercados a descontar un conflicto más prolongado en Oriente Medio. El FTSE 100 británico sumaba un 0,4%, mientras que el DAX alemán y el CAC 40 francés ganaban un 1% y un 0,9%, respectivamente. El español Ibex 35 se anotaba algo más del 1% en busca de sus máximos anuales.
Detrás del rebote persiste una preocupación mucho más profunda. El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte sustancial del petróleo y del gas natural licuado consumidos en el mundo, permanece prácticamente cerrado al tráfico de petroleros, alimentando los temores a un nuevo shock energético.
Las negociaciones entre Washington y Teherán continúan bloqueadas. El lunes, Donald Trump restó importancia al estancamiento de las conversaciones. "Realmente no me importa. Me da completamente igual", declaró a CNBC, describiendo las negociaciones como "largas, tediosas" y afirmando que habían empezado a resultar "muy aburridas".
Para Europa, sin embargo, las consecuencias podrían ser cualquier cosa menos aburridas. Patrick Artus, economista senior de Ossiam, filial de Natixis Investment Managers, advierte de que un cierre prolongado de Ormuz provocaría a la vez un shock de oferta y de demanda
El encarecimiento del petróleo, el gas y sus derivados reduciría el poder adquisitivo de los hogares y elevaría los costes empresariales, mientras las restricciones físicas al suministro acabarían generando racionamientos en sectores clave.
"Debe esperarse una fuerte desaceleración del crecimiento europeo", concluye Artus. El economista prevé restricciones que afectarían desde el transporte aéreo hasta la producción de fertilizantes y materiales de envasado, erosionando progresivamente la actividad económica.
La siguiente prueba llegará a las 11:00 horas, cuando se publiquen los datos preliminares de inflación de mayo de la zona euro. Los inversores buscan determinar hasta qué punto el encarecimiento de la energía ya está trasladándose a los precios al consumo. La inflación se situó en abril en el 3%, frente al 2,6% de marzo, alejándose nuevamente del objetivo del 2% del Banco Central Europeo.
Un nuevo repunte reforzaría las expectativas de endurecimiento monetario en un momento especialmente delicado para la economía europea, atrapada entre el impacto energético de la guerra y unas condiciones financieras cada vez más restrictivas.
La otra gran historia del mercado se desarrolla a miles de kilómetros de distancia y apunta en la dirección opuesta. Las mayores empresas tecnológicas siguen movilizando cantidades de capital cada vez más elevadas para construir la infraestructura de la inteligencia artificial.
La sorpresa del día viene de la mano de Alphabet, matriz de Google, que busca captar 80.000 millones de dólares para acelerar el desarrollo de sus capacidades de IA. Berkshire Hathaway, el holding de Warren Buffett, adquirirá una participación valorada en 10.000 millones de dólares en esa colocación que la empresa destinará a la IA y centros de datos.
La cifra resulta llamativa porque coincide en números grandes con el importe que SpaceX pretende recaudar en su megasalida a bolsa del próximo viernes 12 junio en una operación que valorará el grupo entre 1,8 y 2 billones de dólares.
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