





















Es probable que los responsables políticos de Estados Unidos y de los países del Grupo de los Siete mantengan los tipos de interés sin cambios esta semana, mientras observan con inquietud las señales de que el aumento de los costes energéticos esté avivando la inflación.
Se prevé que las decisiones tomadas durante tres días en Washington, Ottawa, Londres, Frankfurt y Tokio no alteren los costos de endeudamiento en el grupo de naciones ricas, y se espera que cada banco central siga de cerca las repercusiones de la guerra con Irán .
El resultado combinado podría equivaler a una firme reiteración de su disposición a actuar. Esta postura contrastaría con el optimismo que prevaleció al inicio de la última crisis energética en 2022, cuando muchos consideraban que el repunte de la inflación era transitorio.
El Banco de Japón será el primero en anunciarlo el martes, y los funcionarios que hablaron la semana pasada se inclinan por posponer una posible subida de tipos este mes.
Tanto economistas como inversores prevén que el Banco de Canadá y la Reserva Federal insistan en la importancia de esperar y observar los acontecimientos, y es casi seguro que el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo se harán eco de mensajes similares el jueves.
Si bien las condiciones internas son clave para todos ellos, los acontecimientos en el estrecho de Ormuz determinarán el rumbo de su política monetaria.
Los esfuerzos por reanudar las conversaciones de paz sobre la guerra con Irán se estancaron después de que el presidente estadounidense Donald Trump cancelara un viaje previsto de sus principales enviados y la República Islámica dijera que no negociará mientras siga siendo amenazada.
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