

























TSK ha dado un paso decisivo de presentarse en sociedad con con su estreno este miércoles en la bolsa española. La ingeniería de Sabino García Vallina pone fin a algunos escarceos en torno a la también asturiana Duro Felguera para iniciar hoy su andadura en solitario como cotizada en buscada del superciclo de inversión de la IA, con una valoración de partida de 580 millones de euros que se está elevando hoy tras cotizar.
Sus acciones son de nueva emisión, es decir, que amplía capital por valor de casi 150 millones de euros para reforzar su balance, incorporar nuevos inversores y poder absorber su participación en nuevos proyectos, el grueso de ellos vinculadas con plantas de generación energética y, como novedad, con un futuro ligado al superciclo inversor en electrificación para centros de datos e infraestructuras de inteligencia artificial (IA).
Según la nota de BME, el precio definitivo de TSK para su debut se quedó en 5,05 euros por acción, en la parta alta de la horquilla de 4,45 a 5,05 del folleto, para una emisión de 29,7 millones de títulos por valor de 150 millones captados. La operación "ha sido sobresuscrita múltiples veces en todo el rango", según la nota. Las acciones de TSK han debutado con subidas del 7%, hasta 5,4 euros.
La capitalización se sitúa por encima de los 600 millones de euros y puede elevarse todavía más si Banco Santander, como agente de estabilización de la OPS, ejerce su opción sobre otro paquete de acciones antes del 12 de junio. El consejero delegado de TSK, Joaquín García Rico, habló del inicio de "una nueva etapa en los 40 años de trayectoria de TSK" y de las "más de 1.500 personas" del grupo. Santander y CaixaBank han sido los coordinadores de la venta de títulos junto a Alantra, Banca March y JB Capital.
La compañía asturiana destinará los 150 millones de euros a reforzar su balance de cara a los proyectos que tiene en marcha y la oportunidad del superciclo inversor en electrificación, con los centros de datos y la IA como claves de la ecuación.
TSK se sitúa así como un proveedor clave del actual boom energético que está generando la necesidad de construir capacidad de computación. De hecho, solo 4 empresas (Amazon, Microsoft, Meta y Alphabet) han comprometido más de 725.000 millones de dólares de inversión (CapEx) y en su mayoría lo destinarán a la IA.
El folleto de la OPS recoge un único proyecto activo en Estados UU. entre las obras significativas en curso: Marahu, planta híbrida fotovoltaica de 200 MW junto a BESS para AES Corporation, en ejecución entre el periodo de 2026 y 2028, según la empresa.
La pieza estadounidense de mayor valor potencial es una planta de generación (Flexible Power Plant) de 540 MW, valorada en 800 millones de euros, en la que TSK participa en el diseño de la electrificación, según la documentación enviada a la bolsa, aunque no identifica ni al cliente final ni la localización de esa infraestructura. En España, TSK también ha liderado el diseño de la configuración eléctrica de un centro de datos de 200 MW por 765 millones de euros y una planta de fertilizantes valorada en 600 millones.
En su folleto, la empresa española sitúa el peso de los centros de datos en la demanda eléctrica global del 2-4% actual al 10% en 2050, citando datos de la AIE, por "la rápida adopción de la computación en la nube y la inteligencia artificial", y describe su solución de salas eléctricas modulares como "diseñadas para alojar el equipamiento de potencia de proyectos de Inteligencia Artificial".
En cuanto a las métricas financieras con las que se han encontrado los inversores, TSK se presenta en la bolsa español con una facturación de 1.035 millones en 2025, similar a la cifra de 2024 pero por debajo de los 1.266 millones de 2023. El EBITDA escaló a 99,7 millones el año pasado y el beneficio atribuible se situó en 33,4 millones.
La deuda financiera neta cerró 2025 en 144,2 millones, con el grueso de ella situado como vencimiento a corto plazo y a tipo variable con un grupo de bancos, que acordaron congelar el vencimiento hasta el 30 de junio, una muestra de que TSK ha salido a bolsa de la mano de las entidades acreedoras.
TSK reordena su estructura financiera con la ampliación de capital para salir a bolsa. Según el folleto, la compañía tiene previsto afrontar repagos de 40 millones de euros de préstamos de comercio exterior (Comex) y parte de los 64,9 millones de la deuda ICO Covid, aunque la empresa asegura que los cubriá con la venta de activos de Avanzalia y una activo en Israel.
La versión oficial de la empresa a los inversores es que destinará los fondos de la salida a bolsa se destinan a "reforzar su posición de patrimonio neto" para acelerar el "crecimiento orgánico" en "generación de energía estable, descarbonización industrial, infraestructuras eléctricas y manejo de minerales críticos".
TSK señala que no habrá dividendo durante al menos tres años y que espera reducir su apalancameinto a un ratio de Deuda Neta/EBITDA por debajo de 1,75 veces en 2026 y de 1 vez a partir de 2027. La empresa asturiana recuersa también que tiene un arbitraje pendiente en la CCI de Londres en el que reclama 89,6 millones de dólares a un cliente de Mozambique por un proyecto de ciclo combinado.
Según los datos de la empresa, la cartera de pedidos ascendía a 1.292 millones a 31 de diciembre. Por tipo de solución: Flexible Power Plants 938,3 millones (72,6%), infraestructura eléctrica 154,3 millones (11,9%), plantas híbridas y renovables 111,6 millones (8,6%) y minería Handling 87,8 millones (6,8%). El folleto advierte que "los cinco principales clientes representan el 75,46% del Backlog" y "dos áreas geográficas representan el 90,9%" con una concentración elevada a México y República Dominicana a la que pronto unirá EEUU.
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