






















El Parlamento Europeo ha dado un salto en el camino hacia el euro digital. La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) ha respaldado un plan para crear versiones en línea y fuera de línea de la moneda, que el Banco Central Europeo (BCE) tiene previsto lanzar en 2029. La decisión abre la puerta a las negociaciones finales entre el Parlamento, los gobiernos nacionales y la Comisión Europea.
"Celebramos que la comisión ECON del Parlamento Europeo haya acordado su posición sobre el paquete de moneda única, que preservará el efectivo y dará forma al euro digital", ha señalado el BCE en un comunicado.
El impulso al proyecto, lanzado en 2021 pero bloqueado durante años por las discrepancias entre gobiernos y dentro de la propia cámara, ha llegado desde dos frentes. Por un lado, el temor a la dependencia excesiva de proveedores de pago estadounidenses como Visa y Mastercard. Por otro, la proliferación de stablecoins vinculadas al dólar impulsadas por Donald Trump, que ha encendido las alarmas entre los gobiernos europeos sobre la soberanía monetaria del bloque.
Desde la propuesta de la Comisión en 2023, los Estados miembros tardaron más de dos años en alcanzar una posición común, y el Parlamento ha hecho lo propio hoy. Uno de los principales escollos fue precisamente si lanzar ambas versiones del euro digital de forma simultánea. El ponente Fernando Navarrete, del Partido Popular Europeo, había propuesto arrancar solo con la modalidad fuera de línea y reservar la versión en línea para una segunda fase, condicionada al fracaso del sector privado en ofrecer una alternativa. El BCE rechazó ese planteamiento, argumentando que ambas versiones son necesarias para aprovechar plenamente las ventajas del dinero digital, y el Parlamento terminó respaldando esa postura en febrero.
Tras la votación, Navarrete quiso disipar los temores sobre el futuro del efectivo. "El objetivo no es empujar a nadie hacia una forma de pago determinada, sino ofrecer más opciones y preservar la libertad de elección", ha declarado. "Queremos que quienes deseen seguir usando efectivo puedan hacerlo, y que quienes prefieran los medios digitales dispongan también de una alternativa europea segura respaldada por el BCE."
En paralelo a la versión minorista, el BCE ha intensificado el trabajo en una moneda digital mayorista. En marzo presentó una hoja de ruta para liquidar transacciones en tecnología de ledger distribuido (DLT, por sus siglas en inglés) con dinero del banco central, con el objetivo de tener un modelo definitivo para la denominada iniciativa Appia en 2028. Como solución transitoria, lanzará Pontes, un sistema de conexión entre plataformas DLT y sus servicios Target existentes, en el tercer trimestre de 2026.
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