



















El super desarrollo de la inteligencia artificial ya tiene precio: los centros de datos están disparando el precio del carbono en el noreste de Estados Unidos (EEUU), empujando el coste del CO₂. Esto podría provocar que las facturas energéticas sean más altas dentro de poco tiempo y que los consumidores tengan que pagarlo.
El precio por emitir una tonelada corta de CO₂ a la atmósfera se disparó un 31% la semana pasada hasta los 47,56 dólares. Los operadores apuestan a que el regreso de Virginia al mercado en julio, previsto para ese mes, disparará la demanda de permisos de emisión: el estado es uno de los grandes polos mundiales de centros de datos.
Con ese rally, los precios del noreste del país ya superan el récord histórico de California, que marcó 44 dólares en 2024. EEUU no tiene un precio del carbono. En su lugar, funcionan dos mercados estatales, California y Washington, más la propia RGGI, el programa más antiguo del país.
El mecanismo es sencillo: estos mercados fijan un precio por cada tonelada de CO₂ emitida, principalmente por la industria, con el objetivo de reducir emisiones e incentivar las energías limpias. El problema es que la demanda eléctrica de los centros de datos no para de crecer, y con ella las emisiones del sector, no para de crecer, y la RGGI solo cubre precisamente ese sector. El resultado son facturas más caras para los hogares, que ya estaban subiendo por el propio boom tecnológico.
El mercado podría haberse adelantado. La solución que se ha impuesto es el flujo de electricidad hidroeléctrica en algunas ciudades para reducir emisiones.
Sin embargo, "el rally puede haberse adelantado a sí mismo", señala Bo Qin, analista de BloombergNEF, que prevé un precio de 26 dólares por tonelada para 2026 en un escenario de descarbonización lenta.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。