






















Los mercados europeos se encaminaban a una apertura con fuertes descensos este lunes, lastrados por el recrudecimiento de las tensiones en Oriente Próximo y por el aumento de las expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés, factores que erosionaron el apetito por el riesgo entre los inversores.
En los futuros, el Euro Stoxx 50 retrocedía un 1,5% antes de la apertura, mientras que los contratos sobre el Ibex 35 y el Dax alemán cedían un 0,8% y 1,5%, respectivamente. De este modo, los índices apuntan a la baja tras el desplome del viernes en Wall Street, con caídas del 2,6% en el S&P y del 4% en el Nasdaq.
Irán e Israel volvieron a intercambiar ataques con misiles pese a los llamamientos del presidente estadounidense, Donald Trump, para que ambas partes pusieran fin a las hostilidades y regresaran a la mesa de negociación. La nueva escalada del conflicto impulsó los precios del petróleo, avivando los temores inflacionistas y deteriorando las perspectivas para la economía mundial. El barril de Brent subía un 4% y vuelve a la zona de los 100 dólares.
La presión sobre los mercados también se extendió a la renta variable global tras el repunte de los rendimientos de la deuda de EEUU. Los datos de empleo publicados en Estados Unidos superaron las previsiones, reforzando la idea de que la Reserva Federal podría verse obligada a endurecer aún más su política monetaria antes de que finalice el año.
"El verdadero examen para las bolsas llega esta semana", señaló Javier Molina, analista de eToro. Según explicó, la atención de los inversores se desplazará hacia la política monetaria y, especialmente, al dato de inflación estadounidense que se conocerá el miércoles.
"La narrativa dominante ya no gira alrededor de cuándo llegará el próximo recorte, sino sobre la posibilidad de que no haya ninguno más este año e incluso de que sea necesario volver a subir tipos si la inflación sigue sorprendiendo al alza", afirmó.
Molina destacó que el mercado reaccionó con nerviosismo al último informe de empleo estadounidense no por señales de debilidad económica, sino precisamente por la fortaleza mostrada por la economía.
"El empleo aguanta, la actividad empresarial sigue expandiéndose y la inversión vinculada a la inteligencia artificial continúa impulsando el crecimiento", indicó. Sin embargo, advirtió de que esa resistencia económica podría convertirse en un problema para las valoraciones bursátiles si obliga a mantener unos tipos elevados durante más tiempo.
En Europa, la atención de los inversores también se centrará en la publicación de los pedidos de fábrica de Alemania y en las perspectivas para la política monetaria del Banco Central Europeo. "El mercado espera una subida de tipos esta semana ante el repunte reciente de la inflación energética, recordando que la geopolítica sigue siendo un factor relevante en la evolución de los precios y en las decisiones de los bancos centrales", apuntó Molina.
En el ámbito corporativo, el experto destacó que la conferencia anual de desarrolladores de Apple y los resultados de Oracle, Adobe y Lennar ofrecerán pistas sobre la evolución del gasto tecnológico y del mercado inmobiliario. Asimismo, subrayó que una de las mayores salidas a bolsa de los últimos años servirá como "termómetro del apetito inversor por compañías de crecimiento de gran tamaño".
A pesar de la volatilidad reciente, Molina considera que "la tendencia de fondo sigue siendo alcista", respaldada por la fortaleza de la economía y la intensa inversión en infraestructuras de inteligencia artificial. No obstante, advirtió de que "el principal riesgo ya no parece ser una desaceleración económica, sino que la inflación vuelva a convertirse en un problema persistente".
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