


























La estela de Lionsgate parece inagotable. El éxito de sus últimos estrenos cinematográficos (como La Asistenta o Michael), el inminente retorno de una franquicia tan anticipada como Los juegos del hambre y la escisión de Starz le han permitido superar una etapa financieramente complicada y volver a la senda de la rentabilidad. La compañía cuyo nombre suena en todas las quinielas de posibles fusiones y adquisiciones, está centrada en definir una estrategia a medio plazo marcada por la continuidad, pero también por la innovación, con una fuerte apuesta por la Inteligencia Artificial.
Lionsgate es el primer gran estudio nacido en la era contemporánea. Se fundó en Canadá en 1997, de la mano de Frank Giustra y con un capital de 16 millones de dólares. Su valor diferencial ha sido, precisamente, su desvinculación del circuito de las cinco grandes majors de Hollywood, aunque desempeña una actividad idéntica. Produce y distribuye cine y televisión con presupuestos considerables, trabaja con talento de primer nivel, compite en los mismos territorios y tiene en su haber algunas de las franquicias más valiosas del mercado, como Crepúsculo, Los juegos del hambre, Saw o John Wick.
En sus casi 30 años de vida Lionsgate ha defendido a ultranza que es posible impulsar franquicias con presupuestos más modestos que los que manejan los grandes estudios. Y lo ha hecho dando ejemplo. Saw fue una de sus primeras lecciones al respecto. Con un presupuesto de poco más de un millón de dólares, la cinta de terror independiente logró impulsar una franquicia de 10 películas que, solo en taquilla, ha generado 1.150 millones.
La compañía también ha hecho suyo un tipo de marketing muy identitario, orientado a crear grandes eventos, a satisfacer a la comunidad de fans y, sobre todo, a alimentar el interés por sus estrenos con campañas sostenidas a lo largo del tiempo.
Las adquisiciones también han sido un elemento clave en la estrategia de Lionsgate. Las dos más importantes (y beneficiosas) fueron las de Summit Entertainment (productora de la saga Crepúsculo) en 2012 o la de eOne en 2023, por 412 y 500 millones de dólares respectivamente. Ambas operaciones le permitieron amasar una biblioteca de contenidos con más de 20.000 referencias cuya explotación, según indican en su página web (https://www.lionsgate.com/about), representa el 20% de sus ingresos anuales.
Por el contrario, su mayor lastre fue la adquisición en 2016 del canal de televisión por cable y plataforma de streaming Starz por 4.400 millones de dólares. La deuda derivada de la operación limitó la capacidad de maniobra de la compañía durante varios años hasta el punto de que, nueve años después, decidieron llevar a cabo una separación entre el negocio del cine y la televisión (Starz). Desde el 2025 ambas compañías operan y cotizan en bolsa por separado, lo que ha permitido que la división cinematográfica vuelva a ser valorada de forma independiente, sin que el pobre rendimiento de Starz empañase los resultados.
En el ámbito cinematográfico, 2024 fue un año negro de Lionsgate, con varios fracasos sonoros en taquilla, como Borderlands (una película de ciencia ficción que no logró conectar ni con el público ni con la crítica) o Megalópolis (la ambiciosa epopeya de Francis Ford Coppola que resultó todo un fiasco económico).
Menos de un año ha necesitado Lionsgate para regresar a la senda del éxito y reforzar su filosofía de que los presupuestos faraónicos no son imprescindibles. La clave (su clave) está en apostar por franquicias con potencial desarrolladas con presupuesto controlado. En esta categoría encajan a la perfección dos de sus estrenos más recientes. El primero de ellos es la adaptación cinematográfica de La asistenta, basada en la novela homónima de Freida McFadden. La película, que contó con un presupuesto de producción de 35 millones, se ha convertido en un fenómeno global, con una recaudación mundial cercana a los 400 millones de dólares.
Ante estos resultados Lionsgate ha acelerado sus planes de producción de la segunda entrega, basada en el segundo volumen, para darle oxígeno a lo que parece que será una franquicia muy rentable. El rendimiento de Michael, basada en Michael Jackson, es incluso más extraordinario. La película, que ha recaudado los 930 millones de dólares en todo el mundo, ya es el biopic musical más exitoso de la historia, desbancando a Bohemian Rhapsody. El estudio ya ha confirmado que la segunda parte comenzará a rodarse entre finales de este año y principios del que viene, y que profundizará en algunos de los momentos más importantes y polémicos de la vida del cantante.
Lionsgate también se ha posicionado como uno de los estudios más activos en la adopción de inteligencia artificial generativa para la creación de contenido. Hace dos semanas se hacía pública la extensión de la alianza estratégica que cerraron con Runway en 2024. Ahora llevarán a cabo una inversión en su accionariado y lanzarán un programa conjunto para desarrollar nuevas propiedades intelectuales. El primer resultado de esta colaboración será materializará en varias series episódicas cortas generadas con inteligencia artificial basadas en franquicias y activos del extenso catálogo de Lionsgate. Esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia, liderada por la Chief AI Officer del estudio, Kathleen Grace, orientada a utilizar la inteligencia artificial como una herramienta creativa que amplíe las posibilidades narrativas y acelere el desarrollo de nuevos formatos.
Lionsgate ha desafiado durante años uno de los dogmas más arraigados de la industria del entretenimiento: que solo los estudios con músculo financiero ilimitado pueden generar franquicias de alcance global. Su trayectoria demuestra lo contrario. La agilidad, la gestión del riesgo financiero y un marketing orientado a la comunidad pueden conseguir efectos similares con una inversión más reducida. Su apuesta por la inteligencia artificial generativa a través de su alianza con Runway supone llevar esa misma lógica un paso más allá. La IA, con su promesa de hacer más por menos, parece la herramienta perfecta para un estudio que lleva décadas convirtiendo la eficiencia en su principal ventaja competitiva. En un Hollywood que afronta una crisis de su propio modelo, la fórmula de este estudio independiente ofrece una valiosa fuente de inspiración.
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