























Google refuerza su apuesta por Anthropic con una inversión inicial de 10.000 millones de dólares en efectivo, a la que podrían sumarse otros 30.000 millones si la startup alcanza determinados objetivos de rendimiento. La operación se cierra a una valoración de 350.000 millones de dólares, la misma que Anthropic obtuvo en su ronda de financiación de febrero.
El acuerdo incluye además el suministro de 5 gigavatios de capacidad de computación a través de Google Cloud durante los próximos cinco años, con posibilidad de ampliar esa cifra. Las acciones de Alphabet han subido más de un 1% tras conocerse la noticia.
La inversión llega en un momento de gran actividad financiera para Anthropic. Esta misma semana, la compañía anunció que Amazon inyectará otros 5.000 millones de dólares, también a una valoración de 350.000 millones, con opción a invertir hasta 20.000 millones adicionales. En febrero ya había cerrado una ronda de 30.000 millones, y desde entonces algunos inversores han buscado entrar en la compañía a valoraciones de 800.000 millones o más.
El motor de este interés es el éxito de Claude Code, el agente de inteligencia artificial (IA) de Anthropic especializado en programación, que se ha convertido en una herramienta de referencia para ingenieros de toda la industria tecnológica, incluidos algunos empleados de Google. También crece con rapidez Cowork, el agente de la compañía orientado a usuarios sin conocimientos de programación.
La relación entre Google y Anthropic es, sin embargo, tan estrecha como paradójica, ya que son socios y competidores al mismo tiempo. Google es uno de los principales proveedores de chips y servicios en la nube de Anthropic, pero ambas compañías compiten por liderar el mercado de herramientas de IA para empresas, un terreno en el que Google reconoce internamente que su competidor le lleva ventaja en el segmento de codificación.
Sin embargo, Anthropic estudia salir a bolsa tan pronto como en octubre pero afronta algunos frentes abiertos. El Pentágono la ha clasificado como un riesgo para la cadena de suministro, una designación que la compañía está recurriendo judicialmente tras una disputa pública sobre el uso militar de su tecnología.
Algunos analistas financieros han cuestionado además la naturaleza circular de estas operaciones, en las que los grandes proveedores de infraestructura tecnológica invierten en startups de IA a las que simultáneamente venden sus chips y capacidad de computación.
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