

















Wall Street inició la semana, más corta por el festivo en Estados Unidos, con las acciones sumándose al rebote de los bonos ante las esperanzas de un acuerdo de paz entre Washington y Teherán, que terminaron eclipsando los últimos ataques militares en el Golfo Pérsico. En cambio, los mercados en Europa cerraron con dudas y caídas por el mismo motivo.
Las expectativas de un pacto impulsaron al S&P 500 hacia nuevos máximos, liderado por las compañías de semiconductores, mientras los rendimientos de la deuda estadounidense retrocedían al reducirse el temor a un repunte inflacionista ligado al petróleo y a la guerra.
El mercado también estuvo pendiente de la evolución del crudo, que volvió a mostrar una elevada volatilidad. El Brent llegó a superar los 100 dólares después de haber caído más de un 7% el lunes, en un contexto marcado por los enfrentamientos entre fuerzas estadounidenses e iraníes cerca del estrecho de Ormuz y por las negociaciones para extender el alto el fuego en la región. El Brent llegó a superar los 100 dólares.
Donald Trump aseguró que las conversaciones para reabrir el estrecho y consolidar la tregua siguen en marcha, aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió de que un acuerdo podría tardar todavía varios días en concretarse. Según The Wall Street Journal, la Armada estadounidense ha retomado la asistencia a los buques que atraviesan la zona, una medida que podría contribuir a mantener el flujo marítimo en los próximos días.
"Los participantes del mercado están apostando por la paz y, en consecuencia, están comprando acciones con fundamentos muy sólidos", afirmó Kyle Rodda, de Capital.com. Aun así, algunos analistas mantienen la cautela. "Nos gustaría compartir el optimismo, pero ha habido suficientes contratiempos en las negociaciones entre Washington y Teherán como para esperar avances más tangibles antes de confiar plenamente en un acuerdo", señaló Ian Lyngen, de BMO Capital Markets.
Para Tom Essaye, de The Sevens Report, un eventual acuerdo no disparará automáticamente al S&P 500 hasta los 8.000 puntos, pero sí podría eliminar parte del ruido geopolítico y centrarse en beneficios empresariales y en la solidez del crecimiento económico. El índice se mantuvo cerca de los 7.520 puntos. "Aunque un alto el fuego no sea un catalizador inmediato, seguiría teniendo un efecto positivo sostenido sobre las acciones y los bonos, siempre que el crecimiento aguante y la inflación no se descontrole", añadió.
En el plano macroeconómico, los datos mostraron que la confianza del consumidor estadounidense cayó ligeramente en mayo, en medio del encarecimiento de los precios derivado del conflicto. El índice de The Conference Board retrocedió hasta 93,1 puntos, frente a una estimación de 92 por parte de los economistas. "Dadas las actuales presiones sobre los precios, habríamos esperado una caída más acusada de la confianza", indicó Jeffrey Roach, de LPL Financial. "Sin embargo, los consumidores siguen creyendo que el mercado laboral mejorará de cara a finales de año".
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