










Hay una palabra que conecta el último manifiesto de Dario Amodei con la mayor salida a bolsa de la historia registrada este viernes con SpaceX. Se trata de la economía exponencial. Hablaremos de ella a menudo en adelante porque es el tiempo que nos ha tocado vivir. Mientras unos ni se enteran de nada, otros enarbolan e incitan al negacionismo de lo que no conocen y, unos pocos, están volando en dirección contraria generando un doble efecto del que alerta Amodei: "hipercrecimiento" e "hiperdesigualdad".
Al creador de Claude y Mythos ya no le preocupa el negocio o su startup sino la vida humana, como lo oyen. Su empresa facturó 10 millones de dólares en 2022; unos 100 en 2023 y 1.000 millones en 2024, según diversas estimaciones. Cerró oficialmente 2025 en 9.000 millones de dólares en ingresos y en marzo se movía en proyecciones de 30.000 millones anuales para este 2026... Serán más.
Pronto sabremos más si finalmente decide de salir a bolsa en las próximas semanas o meses. El caso es que Amodei ha usado lo exponencial para alertar de los riesgos de la IA, mientras al mismo tiempo las grandes casas de Wall Street usaban el mismo término para colocar a SpaceX en bolsa con una valoración de 2 billones de dólares, convirtiendo a Elon Musk en el primer trillionaire.
Dos puntos de vista de la misma ecuación, dos visiones futuristas a las que conviene leer y entender. Amodei ya no habla solo de ciberseguridad sino que previene de los riesgos biológicos de la IA y reclama reglas claras, contundentes y urgentes para gobernar los nuevos modelos de IA, con capacidad de bloquearlos y auditarlos por terceros. Justo hace siete días repasábamos aquí algunos ejemplos que ha alumbrado la 'imaginación' de los guionistas de Hollywood.
Amodei dice que la IA está a punto de romper una premisa clásica de la política económica: el crecimiento es difícil. Y eso es nuevo. El creador de Anthropic previene de que la ciencia y la productividad se acelerarán hasta niveles inéditos pero tien un reverso algo tenebroso: "Corremos el riesgo de acabar en un mundo donde el dial económico se quede atascado en la posición de hipercrecimiento e hiperdesigualdad", escribe y advierte que "puede ser muy difícil salir" de ahí. Reclama contramedidas, gobernanza y regulación.
Tras años defendiendo la mera transparencia, Amodei afirma que "ahora los riesgos están claramente aquí". Lo hace con conocimiento de causa después de que Claude Mythos Preview, su hijo cibernético, haya "desbaratado el panorama global de la ciberseguridad" en banca e infraestructuras críticas. No es que hable de una superinteligencia todavía por venir, no, señala a los actuales modelos avanzados como "herramientas de consecuencia estratégica global y nacional". Lo compara con las arma nucleares o los aviones pero con una trascendencia social y económica a todos los niveles.
El otro ejemplo de lo exponencial lo hemos visto este viernes en el Nasdaq. SpaceX, una empresa en pérdidas, con ingresos anuales por debajo de 20.000 millones y un negocio experimental, ha vuelto locos a los inversores con la mayor salida a bolsa de la historia. Conocida por sus cohetes, su filial Starlink es el motor del grupo, pero será la IA la que se lleve el gato al agua. El grupo tendrá 500.000 millones de dólares en ingresos en 2030, dentro de 60 meses, según dos voces autorizadas como Goldman Sachs o Morgan Stanley. Su valoración (ratio EV/Ebitda) pasaría de 450 veces en 2025... a 9 en 2030.
SpaceX quiere ir a Marte y llevar la vida humana a otros planetas, pero mientras tanto tiene que mejorar su capital cognitivo, es decir, más IA, más robótica y más capacidades. Sus centros de datos terrenales pasarán a estar en el espacio para poder alimentarse de las ultrarradiaciones de la energía solar sin la 'crema atmosférica'. Sus ingresos de IA se van a multiplicar por 100 en cinco años, según Goldman. Puede parecer un órdago a las tres sin cartas o un repóquer de ases sin verlas, pero hay un indicio de que puede ser cierto: su rival Anthropic ha firmado un alquiler de cómputo con SpaceX a razón de 1.250 millones de dólares al mes. Un solo cliente VIP. ¿Y el resto?
Musk tiene claro que necesita de esa economía exponencial para alcanzar sus objetivos extraterrestres (100 TW y 1 millón de personas en Marte). Amodei cree que existe una ventana de oportunidad inusual, pero cree que la política, la legislación y la gobernanza van a un ritmo caribeño que se pone en riesgo todo lo demás. Su tesis es que pronto habrá países que someterá a otros con la IA, comparándolo con un enfrentamiento entre soldados modernos y espadachines.
En el caso de España, ¿hay alguien en el gobierno pensando en ello por el interés general? Ya les digo yo que no, pero la ola de corrupción en torno a Moncloa y el PSOE, la opinión pública está dominada ahora por las opiniones más egoístas y vagas en torno a la IA. Amodei rechaza que que el problema sea de imagen o relaciones públicas: "La gente está preocupada por la IA porque percibe de forma correcta que sus riesgos son reales". Si Wall Street ya ha validado la versión de la economía exponencial con SpaceX, quizá haya que dar credibilidad las advertencias de Anthropic. Hay que tomárselo en serio, no de oídas como Christine Lagarde (BCE) este jueves.
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