























Donald Trump ha asegurado que las negociaciones con Irán para extender el alto el fuego y reabrir el Estrecho de Ormuz avanzan "avanzan adecuadamente". El presidente estadounidense lo hizo a través de un mensaje en Truth Social en el que también instó a Arabia Saudí, Qatar y otros países a unirse a los Acuerdos de Abraham.
Los mercados no han esperado a más detalles y el Brent cae un 5%, por debajo de los 100 dólares por barril, y las bolsas globales subían.
Según informa Bloomberg, el jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, principal intermediario entre las partes, comunicó a China que un acuerdo está "cerca de alcanzarse". Una delegación iraní encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha viajado este lunes a Doha para consultas con autoridades qataríes, con el gobernador del banco central iraní entre los asistentes para negociar la liberación de fondos congelados.
Los obstáculos que pueden romper el acuerdo
Pero el optimismo tiene límites, ya que Estados Unidos (EEUU) e Israel todavía tienen que cerrar puntos clave, que han hecho de barrera durante el conflicto. Deben acordar si los barcos que transiten el Estrecho de Ormuz tendrán libre paso y en qué plazo se descongelarán los miles de millones de dólares en fondos iraníes bloqueados.
En los últimos días, Irán ha matizado su posición sobre el control del tráfico marítimo. Ya no habla de cobrar peajes a los buques sino de facturar "servicios de navegación", una distinción semántica que Washington y sus aliados aún no han aceptado. Israel no se sentirá obligado por ningún acuerdo que no cubra todas las amenazas que enfrenta, incluyendo el programa nuclear iraní, los misiles balísticos y la financiación de organizaciones terroristas, tal y como explica Bloomberg.
El acuerdo que se negocia contemplaría una tregua de unos dos meses en la que EEUU levantaría el bloqueo naval de los puertos iraníes y Teherán reabriría el Estrecho. Irán exige además que la tregua cubra "todos los frentes", incluyendo el Líbano, donde Israel combate a Hezbolá, pero Israel rechaza esa condición.
La presión sobre Trump es un factor clave
Mientras tanto, el presidente estadounidense actúa bajo presión. Los republicanos consideran que el acuerdo concede demasiado a Teherán. Al mismo tiempo, la mayoría de los estadounidenses se opone a la guerra, en gran parte por el encarecimiento de los precios energéticos.
Trump ha intentado equilibrar ambas presiones con un mensaje directo en sus redes sociales: "Solo será un gran acuerdo para todos o no habrá acuerdo en absoluto, de vuelta al campo de batalla y a los disparos, pero más grandes y fuertes que nunca. ¡Y nadie quiere eso!"
Incluso si se firma un acuerdo provisional, EEUU e Irán tendrían que negociar después los límites al programa nuclear iraní, incluyendo la entrega de uranio altamente enriquecido y el compromiso de Teherán de cesar el enriquecimiento durante unos 20 años. Esas conversaciones, advierte Bloomberg, serán complicadas y no tienen resultado garantizado.
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