




















España todavía tiene que aprender sobre el uso de la IA en educación. El país ha superado la fase de acceso digital, cuenta con un marco normativo que reconoce la competencia digital y ha realizado una inversión significativa. No obstante, persisten brechas en la calidad del uso pedagógico, la formación docente en IA, el marco operativo y la preparación del alumnado. También se debe tomar conciencia de los errores que se están cometiendo en el uso de TIC e IA para el alumnado, especialmente en las etapas obligatorias. Esta es una de las principales conclusiones del informe del centro de estudios EsadeEcPol que se ha presentado durante las jornadas organizadas por Google 'Aprender en la Era de la IA', en las que se ha debatido cómo se integran estas nuevas herramientas tecnológicas en la educación.
El análisis revela que el acceso básico a la infraestructura digital puede considerarse superada: el 100% de los centros dispone de conexión a Internet y el 96,9 % cuenta con WiFi operativo. Sin embargo, persisten algunas desigualdades. Los centros públicos se sitúan 15 puntos por debajo de los privados en disponibilidad de plataformas digitales para la enseñanza. En comunidades como Aragón, Asturias, Extremadura, Comunidad Valenciana, Andalucía, Cantabria, Navarra y Castilla-La Mancha, más de la mitad de los centros carecen de recursos adecuados para proporcionar educación en línea.
En cuanto al profesorado, el informe ESADE recoge que solo el 35% del profesorado de secundaria declara utilizar IA, y entre quienes no lo hacen, tres de cada cuatro señalan la falta de formación como razón principal. La brecha formativa en IA es la más elevada entre todas las dimensiones de desarrollo profesional, y el marco de acreditación vigente (MRCDD) no la contempla como competencia específica.
"La evidencia es clara en este punto: la tecnología necesita una estructura de apoyo docente para funcionar", destaca el informe. Los mayores beneficios de la IA se producen precisamente cuando se orienta al docente (mejorando sus prácticas pedagógicas, reduciendo su tiempo de planificación), pero esto requiere formación sostenida y condiciones institucionales que hoy no están garantizadas.
En el plano normativo, España dispone de los elementos básicos, pero carece de los mecanismos operativos que los conviertan en práctica: guías sobre cómo incorporar la IA generativa, certificación docente vinculante y evaluación sistemática. La comparativa internacional confirma que lo que determina el éxito no es la ambición regulatoria ni la magnitud de la inversión, sino la calidad de la implementación.
La evidencia revisada muestra que la tecnología puede aportar valor en cada etapa educativa (instrucción adaptativa en primaria en pequeñas dosis, detección temprana y tutoría personalizada en la ESO, orientación vocacional y reducción del abandono en la postobligatoria) cuando opera como complemento de la acción docente y cuando el alumnado dispone de las competencias base y la supervisión necesaria.
Al respecto la directora de Investigación de IA en Google, Pilar Manchón, ha señalado que faltan 44 millones de docentes para el 2030 a nivel mundial y ante el dato de que un 64 % siente altos niveles de estrés por temas de burocracia, la IA "les ha venido a ayudar".
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