





















El Ejército avanza en adaptarse al combate moderno y construir el que será el Ejército del futuro. La Brigada “Alfonso XIII” II de la Legión, Brigada Experimental (BRIEX) 2035, responsable de probar, validar y ajustar las capacidades que definirán a las brigadas españolas del futuro prueba esta semana en Viator (Almería) las últimas tecnologías de la industria española que podrían incorporarse a las Fuerzas Armadas.
Robots terrestres armados, drones y sistemas contra UAS son solo algunos de los equipos que están desplegando esta semana en la Base Álvarez de Sotomayor en el marco de la Campaña de Experimentación Táctica, una demostración de empleo de capacidades diferenciales aportadas por la industria nacional y organizada por el Centro de Fuerza Futura del Ejército de Tierra.
En los próximos años, el Ejército de Tierra deberá actuar en entornos impredecibles, dinámicos, inestables y de creciente complejidad. La Brigada 2035 es el modelo que se está diseñando para la adaptación del Ejército español al entorno operacional que se prevé en el horizonte de ese año.
Entre los sistema que la legión prueba en Almería cabe destacar los sistemas terrestres nos tripulados (UGV, por sus siglas en inglés) de apoyo a apertura de obstáculos y de funciones logísticas los drones y medidas contra UAV, sistemas terrestres remotos armados o un puesto de mando semienterrado con capacidad para reducir la huella o firma de detección.
Algunos de estos materiales ya se han probado en combate, como el sistema contra drones Hornet de Destinus, capaz de neutralizar desde tierra enjambres de drones kamikazes, drones de reconocimiento y misiles no guiados. Puede desplegarse desde contenedores ISO o desde posiciones fijas.
"Traemos las últimas tecnologías y probamos las últimas tácticas y las técnicas que se están llevando a cabo en Ucrania y en otros escenarios para conseguir transformar al Ejército de Tierra y adaptarlo de la mejor manera posible a la nueva forma de combate", asegura el coronel Alberto Quero Fernández de Tejada, jefe del Centro de Fuerza Futura de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército.
En la campaña de este año participan más de una treintena de compañías nacionales, como Indra, GMV, Amper, Escribano, TRC, Destinus, Zelenza, Arquimea o Instalaza, que aportan tecnologías y sistemas seleccionados por el Ejército, en una colaboración que permite identificar soluciones viables, orientar desarrollos futuros y fomentar una respuesta más rápida ante las necesidades de la fuerza.
El Ejército de Tierra necesita la máxima agilidad para adaptarse a amenazas cada vez más inmediatas y cambiantes. Los procedimientos tradicionales de adquisición y evolución de capacidades resultan, en muchos casos, lentos para el ritmo que impone el campo de batalla actual, no solo por la obtención de material, sino también por todo lo que implica su integración doctrinal, logística, técnica y operativa.
De ahí que la experimentación se haya convertido en una pieza esencial del proceso de transformación del Ejército. La finalidad de esta campaña no es solo probar sistemas, sino validar si aportan una mejora real a la eficacia de la fuerza, si pueden integrarse en las unidades y si permiten generar ventajas operativas concretas.
Tal y como se pudo observar este martes, en una jornada dedicada a la prensa en Viator, la Legión está probando, entre otras cosas, vehículos terrestres no tripulados orientados principalmente al apoyo logístico y misiones multipropósito. Es por ejemplo el caso de una plataforma robótica capaz de cargar hasta 400 kilos con una autonomía de 10 Km, lo que la hace especialmente útil en el transporte de munición, insumos o heridos.
Asimismo, estos vehículos no tripulados se posicionan especialmente útiles en primera línea, como el robot terrestre 4x4 Adriano de la empresa Alisys, que con sus 55 kg de peso y su velocidad máxima de 20 Km/h puede operar en terrenos con barro, polvo y lluvia y cargar hasta 300 Kg. Tiene una autonomía de hasta 10 horas y sus baterías son intercambiables en caliente (se pueden sustituir en menos de 10 segundos).
Adriano puede incorporar diferentes cargas, en función de su utilidad, entre las que destacan:sistemas de posicionamiento sin GPS, sistemas de extinción de incendio, armamento no letal (gas, humo), sensores NBQ, cargas explosivas o un brazo robótico para desactivar IED (explosivos improvisados), entre otros.
En este caso concreto, la Legión lo está probando con una carga de una manguera explosiva ligera. Es decir, un sistema que despliega una manguera cargada de explosivos sobre un campo de minas para que estas detonen por simpatía y abrir así un pasillo seguro para el paso de tropas o vehículos.
Al emplear robots como Adriano se reduce significativamente la exposición de los militares. Normalmente suele ser un binomio de zapadores los que cargan una mochila con dos mangueras (50 Kg) y la despliegan para abrir brecha. El problema de esto es que el 80% de los militares que hacen esto, no regresan con vida, según comenta un legionario.
Pero el Ejército no solo experimenta con sistemas no tripulados en tierra, lo hace también en aire con drones de diferente tamaño y función. Así, además del ya citado Hornet, y otra serie de UAV destinados a dar apoyo visual o mapeo del terreno, también se ha podido ver sistemas aéreos no tripulados y medidas destinadas a contrarrestar los ataques con drones.
Así, un legionario portaba, por ejemplo, un detector de drones ligero destinado a primera línea de combate que emite una alerta sonora o vibratoria cuando detecta una UAV cercano. Una vez detectado, se procedería a inhibirlo o destruirlo con una pistola anti drones, otro dron o sistemas más complejos, como explica el comandante Bolaños. Esta tecnología la usan tanto soldados rusos como ucranianos.
En este ejercicio, el Ejército cuenta también con un puesto de mando semienterrado con medidas de protección pasivas, como el empleo de redes multiespectrales, muy eficaces frente a la amenaza de los drones. Básicamente se trata de un sistema muy parecido al que ya comentamos en Business Insider, que lo que hace es ocultar la huella de militares e instalaciones, bien haciéndolos prácticamente invisibles o confundiendo a los UAV y satélites enemigos, que son, en numerosas ocasiones incapaces de identificar correctamente la señal y de distinguir si se trata de objetivos militares o civiles.
Por último, pero no menos importante, es la presencia de la inteligencia artificial en los combates del futuro no tan lejano. "La IA está presente en absolutamente todo lo que hacemos, es una de las capacidades fundamentales", afirma el coronel Querol.
El coronel asegura que la IA es "el pegamento que une todo" lo que están haciendo, pero se refiere, principalmente, a emplear la inteligencia artificial con fines logísticos y no en sistemas de armas. "Al final, en el combate moderno, la cantidad de información que le llega al mando, que tiene que tomar una decisión, es gigantesca, por eso necesitamos inteligencia artificial, para ayudarnos a procesar esa información, a integrarla y a ofrecer la información de una manera que permita una toma de decisiones".
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