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La investigación de Cintia Folgueira destaca la complejidad del cuerpo humano y la interconexión de sus órganos y tejidos. Esta gallega nacida en Lugo en 1988 acaba de recibir el L'Oréal-UNESCO 'For Women in Science', un premio que reconoce su investigación centrada en la obesidad, donde queda clara la importancia del cerebro en el control del tejido adiposo y el músculo y cómo la motivación puede influir en la actividad física.
Folgueira es una destacada investigadora biomédica en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS). Su equipo trabaja en identificar nuevos mecanismos moleculares que permitan desarrollar terapias más eficaces para "reparar" este metabolismo dañado y tratar las complicaciones asociadas a la obesidad, como la diabetes o problemas cardiovasculares.
El programa L’Oréal-UNESCO ‘For Women in Science’ ha entregado sus ‘Premios a la Investigación’ en España, en una edición que conmemora el 20º aniversario de estos galardones en nuestro país y reconoce y premia la labor de cinco jóvenes investigadoras de menos de 40 años, entre ellas se encuentra Cintia Folgueira. Este reconodimiento otorga a las premiadas una beca de 15.000 euros a cada una de ellas para su proyecto de investigación científica.
Lo ideal sería esa medicina personalizada que siempre decimos, que sería adaptada, ya no solo a cada persona, sino también a ver cómo están funcionando estos órganos, esos tejidos y esta conexión entre ellos".
Gracias a tu trabajo sabemos que el cerebro no trabaja solo, recibe constantemente señales de otros órganos como el músculo o la grasa. ¿Cuál dirías que es el descubrimiento más sorprendente sobre cómo estos órganos hablan al cerebro para nuestro peso?
Muchas veces, cuando se estudian diferentes órganos o tejidos, se estudian de manera aislada y tenemos que tener en cuenta sobre todo que somos organismos vivos y que estamos mandándonos señales constantemente a esas proteínas y hormonas que están interactuando unas con otras y en diferentes tejidos. Entonces, sería difícil elegir un descubrimiento importante. Sí que el cerebro ha sido central en toda mi carrera científica. Hemos visto cómo es capaz de controlar el tejido adiposo, activando esa grasa parda y generando ese calor para que se produzca una pérdida de peso. O activando también el músculo, motivando la liberación de unas moléculas que van a unas proteínas que van a hacer que te den más ganas de hacer ejercicio físico.
Sería difícil elegir una, porque al final es que todo está tan conectado y todo funciona tan a la vez que quizás esa es la complejidad. Por un lado, es lo bonito de nuestra carrera y de nuestras investigaciones porque siempre hay algo nuevo, y muchas veces es lo que complica el tratamiento. Además, cada persona es un mundo, pues estamos ya ante un problema que es la aparición de estas enfermedades, como la obesidad o la diabetes.
De hecho, lo ideal sería esa medicina personalizada que siempre decimos, que sería adaptada, ya no solo a cada persona, sino también a ver cómo están funcionando estos órganos, esos tejidos y esta conexión entre ellos.
¿Crees que en el futuro se podrán desarrollar terapias que ayuden a las personas con estas patologías a recuperar la motivación biológica para hacer actividad física?
Sí, sobre todo ya no solo desde el punto de vista sanitario, más de endocrino, sino también desde el punto de vista del deporte con entrenamientos más personalizados. Lo vemos diariamente: hay gente a la que le motiva ir a correr dos horas y otra persona a la que lo que más le motiva o le gusta es hacer baile, pesas o CrossFit. Entonces, también sería una forma de intentar ver cómo estas moléculas se activan más según ese tipo de ejercicio que te motiva a ti a moverte.
Muchas veces es el problema, el empezar a hacer deporte. Luego ya sí que es más fácil normalmente continuarlo. Pero el arrancar muchas veces es lo que cuesta.
Nosotros sí que hemos visto en estos estudios que estas moléculas, estas proteínas que está liberando el músculo hacia el cerebro y que están controlando esta motivación, pues dependen también probablemente de ese tipo de ejercicio que motiva a cada persona.
En la revolución de los medicamentos contra la obesidad, ¿crees que tu investigación cambiará el uso de estas herramientas terapéuticas?
Sí, sobre todo porque lo que se está viendo, al principio, cuando pensábamos en tratamiento de la obesidad, es como que pensábamos siempre en una reducción de estómago, esa cirugía bariátrica, que implicaba esos otros problemas, ya que no era una operación sencilla. Ahora con este tipo de fármacos se está viendo que se pueden suplementar con una operación de reducción.
Hay que intentar el equilibrio, combinando siempre una dieta sana y el ejercicio físico. Entonces, igual ya no solo ese fármaco, sino también diferentes tipos de ejercicio físico, esas dietas y además a lo mejor alguna modificación más, del tipo de proteínas que estamos estudiando ahora, sí que podrían tener esa aplicabilidad.
Son fármacos muy prometedores y se están viendo unos resultados fantásticos, pero surgen varios problemas. Por un lado, mucha gente que no tiene realmente una obesidad o un sobrepeso, lo usa también para quitarse esos kilitos de más, en lugar de hacer ejercicio físico, cuidar su alimentación e intentar tener unas rutinas, optan por la pastilla y ya está. Luego existe el desabastecimiento en farmacias, y estos fármacos ya se estaban dando para pacientes con diabetes.
Y por último, el otro gran titular es el 'mercado negro', por así decirlo, sin prescripción médica, sin controlar las dosis y sin controlar las pautas, que esas las tiene que dar un médico. Entonces ese es el riesgo también, ese efecto llamada de este tipo de pérdida de peso rápido. Funcionan muy bien, pero hay que controlarlos.
OIR ¿Crees que es difícil superar, o sea, crees que de tus los retos que tienes por delante, crees que el más difícil es superar? Que el tratamiento de estas enfermedades metabólicas sea realmente personalizado y no una solución única para todos los ciudadanos.
Lo ideal sería encaminarnos mucho más hacia esa medicina personalizada. De hecho, sería la forma de que todos los tratamientos sean lo más eficaces posible.
La carrera de investigación está llena de 'noes'. ¿Cómo se gestiona esa negatividad para mantener las ganas en un proyecto intactas?
La carrera de investigadora es muy exigente. Y tenemos el ansia de entender ya y tener los resultados pronto, y muchas investigaciones tardan tiempo. A veces esos resultados no son lo que esperábamos y manejar esa frustración es complicado. Sobre todo lo veo en algunos de mis estudiantes de doctorado que al principio piensan que todo va a salir perfecto, empiezan con mucha ilusión y se empiezan a encontrar esas piedras en el camino.
También pasa el tema de la financiación. Muchas veces, como que los resultados parece que tenemos que tenerlos muy a corto plazo, en dos, tres años, que es lo que puede durar a veces algún proyecto financiado, y muchas investigaciones tardan más, tardan mucho más tiempo en salir. Entonces es complicado, pero bueno, sí que es cierto que luego cuando sale ese resultado positivo, pues yo creo que compensa.
Es como este premio de L'Oréal, ya me había presentado varios años, y a pesar del no, tienes que insistir, resistir y seguir insistiendo hasta que lo consigas. O sea, el primer 'no' puede ser porque te enfrentes a otras candidatas que tengan mejor currículum o que el proyecto no haya gustado tanto. Entonces ese espíritu crítico nuestro, de seguirlo intentando. Ahora, echas la vista atrás y dices, todas las veces que me han dicho 'no', pero ahora he conseguido este reconocimiento. Compensa y hay que seguir avanzando.
El estudio del metabolismo a nivel molecular implica analizar miles y miles de interacciones químicas complejísimas. ¿De qué manera está integrando la inteligencia artificial en su laboratorio?
Sobre todo a la hora de manejar datos, como el análisis de proteínas, siempre con supervisión. Manejamos datos muy complejos y mucha cantidad, entonces sí que vemos esa mejoría, sobre todo a la hora de complementarlo con el análisis que podríamos hacer de manera más manual.
¿Crees que la IA podrá hacer un patrón antes de dar un tratamiento o sobre qué ejercicio tiene que hacer cada persona?
Yo creo que igual más como predicción o seguimiento.
Tras recibir el premio L'Oréal, ¿qué consejo le gustaría dar a las mujeres jóvenes científicas o a las niñas que les gustaría dedicarse a la investigación?
Pues, sobre todo, que lo que luchen. Yo, por ejemplo, cuando era pequeña, sí que quería dedicarme a la ciencia, a la investigación, pero como a lo mejor no tenía referentes. O no tenía un referente físico, por así decirlo. Para mí, mis científicas más conocidas, pues estaban en los libros de texto, y la mayoría ya no estaban ni vivas y era muy complicado.
Ahora, con este tipo de reconocimientos como el de L'Oréal, también es una forma de que se nos visibilice a las mujeres científicas en España. Yo participo en muchas actividades de divulgación, sobre todo en Lugo, que es de donde soy yo, porque también creo que es importante que me vean como la chica del barrio, de mi ciudad, que hace ciencia. Y así, motivarlas a ellas, porque muchas veces en edades de cinco, seis años, lo que se ve es que muchas veces se creen menos capaces de poder llegar ellas a ser científicas, ingenieras o dedicarse a las carreras STEM. Entonces, sí que les animaría a que lo intenten, a que luchen, que si se equivocan no pasa nada, que hay que intentarlo.
Por eso creo que son muy importantes estos premios, porque realmente se nos pone ahí y se nos pone una cara, se nos pone un nombre que no está en los libros de texto, que vean que somos más de carne y hueso.
Como miembro de la Academia Joven de España, ¿qué papel cree que debe jugar el científico moderno para contrarrestar la desinformación que hay en salud y nutrición en las redes sociales?
Pues intentar llegar a esa gente joven. Nuestro día a día es un poco caótico y tenemos esos 10/20 segundos para mirar TikTok o Instagram y muchas veces no tenemos ese espíritu crítico, que como que todo te lo crees.
Yo personalmente participo en la Cadena SER de Lugo con un programa de 'Ciencia para todos', que aprovechamos para desmitificar muchas cosas que se dicen en redes. Por ejemplo, hablamos del callo solar, de echarte unas cremas o si se pueden echar cremas solares o no. No solamente hablamos de la endocrinología, sino también de cosas que preocupan a la sociedad y que muchas veces nos llegan por redes, de que todo es malo y que ahora parece que todo se critica.
Es importante intentar ese espíritu crítico, que muchas veces creo que es lo que falta. Como que lo ves y te lo crees, no te preguntas el porqué o te informas en otras fuentes más fiables. Contrarrestar siempre la información y que realmente lo que nos llegue sea lo más fiable y real posible.
Si viajamos al futuro y llegamos a 2046, ¿qué impacto le gustaría haber dejado en la sociedad y en la forma en que entendemos nuestra salud metabólica?
Bueno, pues, por un lado, que se nos conozca. Que las niñas de mi barrio, de mi colegio o de Galicia, en general, vean que hay una científica que ha intentado, pues por lo menos, investigar.
Y sobre todo, en ese mapa que tenemos de esos distintos órganos, que muchas veces hacemos flechitas: esta hormona está para aquí, está para allá, pues que se siga completando. En 2046, todavía quedarán más flechas por poner en esas conexiones, pero que se conozca todavía más y sobre todo, que intentemos ver cómo están funcionando nuestras células, nuestras proteínas, estas sustancias dentro de todos nuestros órganos y tejidos y que se vaya completando este mapa metabólico de lo que es nuestro cuerpo humano.

Lidia Sánchez
Redactora en Business Insider España
Lidia Sánchez Fernández redactora y Social Media & Content Creator en BUSINESS INSIDER ESPAÑA desde 2025. Actualmente, se especializa en temas de audiencias y fidelización, además de crear contenido para las redes sociales del medio.






















