






















"He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser", recita el replicante de Blade Runner, interpretado por Rutger Hauer, en el famoso monólogo. "Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir", zanja el ser sintético antes de 'apagarse'. Para los fans de las visiones extraordinarias, el folleto de la salida a bolsa de SpaceX es una lectura obligatoria. Elon Musk y su equipo nos regalan distopías, ambiciones y objetivos que tocan el imaginario del mejor cine de ciencia ficción, que quizá debería recatalogarse como drama.
La compañía declara en su prospecto que su misión es "propulsar a la humanidad al estatus Kardashev Tipo II", una referencia que el autodenominado Technoking de Tesla (rey de la tecnología de Tesla) ha usado en más de una ocasión, aunque hasta ahora tan solo parecía algo demasiado académico o freaky, según la escena, como para darle minutos. Lo malo es que los planes de SpaceX contemplan ese cambio de civilización en torno a la energía, que será tan barata o casi gratis que no sabremos qué hacer. Él sí lo sabe, lógicamente: alimentar centros de datos de inteligencia artificial (IA) en el espacio.
La escala Kardashev, propuesta por el astrofísico soviético homónimo en 1964, clasifica a las civilizaciones según su capacidad de aprovechamiento energético: una de Tipo I controlaría toda la energía de su planeta; una de Tipo II, la de su estrella; una Tipo III, la de su galaxia. El plan de SpaceX es poner en órbita el equivalente a 100 Teravatios (TW) de energía-computación, es decir, unos 100.000 reactores nucleares... o 33 veces toda la producción actual en la Tierra.
"Creemos que el próximo cambio de paradigma para la humanidad es la creación de una civilización espacial resiliente y en expansión perpetua que impulse la innovación continua a través de nuevas fronteras, propulsándonos finalmente al estatus Kardashev Tipo II. Creemos que somos capaces de desbloquear una era de expansión económica sin precedentes, contribuyendo al mismo tiempo a las salvaguardas del futuro de la humanidad frente al riesgo existencial", señala el documento financiero-legal en su literal. También advierte del fin de la vida vía meteorito como con los "dinosaurios".
Lo planteado por SpaceX es tan ambicioso que defraudará las expectativas con casi toda seguridad, pero resulta irrefutable. Eso sí, desde un punto de vista mínimamente crítico, es de recibo advertir que se trata de una quimera a priori. No parece que la SEC o algún inversor reclamen de antemano por generar expectativas imposibles... ¿Son alcanzables... o se han vuelto locos?
Sin duda alguna, SpaceX esconde bajo un relato de ciencia ficción la verdadera ventaja competitiva real, hoy por hoy, de su negocio. Y quizá es lo más interesante para un inversor terrenal frente a un creyente que simplemente busque poner su dinero en la empresa de moda. Se trata de una cosa llamada Starlink que llega casi a 2.000 millones de clientes en todo el mundo y que amenaza, tal cual, con hacerse con todo el mercado de telecomunicaciones a nivel global con su red de satélites. Algo valioso y generador de ebitdas astronómicos.
Starlink será lo que de momento pague la fiesta y los sueños de SpaceX, que contienen Aunque el termino 'singularidad' no aparece en el prospecto, su sombra subyace en cada página. SpaceX dice que entregará el equivalente a 700.000 millones de dólares en acciones a su CEO, CTO y chairman, Mr. Musk, si cumple una serie de hitos de valoración bursátil (crear 7 billones de dólares de valor). Pero aunque lo haga, todavía tendrá que cumplir otras dos condiciones: poner en órbita los citados 100TW de capacidad de cómputo -que se mide en unidades eléctricas- y crear una colonia humana permanente de 1 millón de personas en Marte (el planeta)... No, no hay erratas.
En este punto, de nuevo, será crucial el rol que juegue el desarrollo de la Inteligencia Artificial y la singularidad (el punto en el que la IA supere al cerebro humano y haga incompresible su avance e impredecible el futuro). Pero como dice de vez en cuando en sus redes sociales el propio Musk, y nos recuerdan los números que ha hecho SpaceX, ese estadio solo será alcanzable cuando se eliminen los actuales límites terrestres de la energía y los materiales. De ahí el business plan de la compañía para hacer minería en la Luna, construir fábricas allí y luego ir a Marte, una meta que solo será posible si la IA se acelera de forma exponencial hasta el punto de, parafraseando la escena del replicante Batty, veamos cosas que no creeríamos.
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