


























Esta semana comenzaba el juicio que enfrenta a Elon Musk contra OpenAI y dos de sus cofundadores, Sam Altman y Greg Brockman. Después de que el lunes se llevara a cabo la selección de jurado, este martes era el turno de declarar del dueño de SpaceX y Tesla. La demanda de Musk se centra en el giro que dio la startup de inteligencia artificial de una organización benéfica a un negocio con fines de lucro. "No está bien robarle a una organización benéfica", aseguró el hombre más rico del mundo al comienzo del juicio en un tribunal federal en Oakland, California.
El juicio, que se celebra entre gran expectación, es la culminación de años de animosidad y disputas públicas en torno a la empresa emergente de inteligencia artificial que los tres hombres fundaron juntos en 2015, antes de que su relación se deteriorara y se convirtieran en rivales.
Musk afirmó que las consecuencias de la batalla legal van mucho más allá de las personas involucradas, y que si la conducta de Altman y Brockman no se considera impropia, "este caso se convertirá en jurisprudencia y sentará un precedente para saquear todas las organizaciones benéficas de Estados Unidos".
El abogado de OpenAI, William Savitt, objetó la explicación de Musk y solicitó a la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers que desestimara su testimonio, argumentando que Musk no es abogado y, por lo tanto, no puede ofrecer un análisis jurídico, una petición que la magistrada denegó.
En su declaración ante el jurado, Savitt argumentó que la demanda de Musk es principalmente un intento de perjudicar a un importante competidor de su propia empresa de IA, xAI. Savitt también sostuvo que el propio Musk fue partidario de reestructurar OpenAI como una entidad con fines de lucro en sus primeros años.
Este juicio de tres semanas podría definir el futuro de OpenAI, que se prepara para una esperada salida a bolsa que se perfila como una de las mayores de la historia, a medida que la compañía se acerca a una valoración de un billón de dólares. Entre los cambios que busca Musk se encuentra una orden judicial que revierta la reestructuración con fines de lucro de OpenAI, completada en octubre.
Musk dedicó gran parte de su testimonio inicial a hablarle al jurado sobre sus proyectos empresariales, entre ellos Zip2, PayPal, SpaceX, Neuralink y Tesla. Afirmó que siempre le había interesado la inteligencia artificial, pero que le preocupaba que esta tecnología llegara a ser más inteligente y poderosa que la inteligencia humana. No es la primera vez que Musk se enfrenta a un tribunal, el hombre más rico del mundo ha testificado ante numerosos jurados en litigios por todo el país, ganando la mayoría de sus casos.
El CEO de Tesla y SpaceX aseguró que existía el riesgo de que la IA fuera un "arma de doble filo", una herramienta que hiciera importantes contribuciones y avances a la sociedad, pero que también pudiera salir mal. "Podría traer prosperidad a todo el mundo, pero también podría acabar con todos nosotros", dijo Musk.
Hacia 2015, Musk confesó que estaba hablando con "todo el mundo" sobre las capacidades de la IA, así como sobre sus inquietudes respecto al posible desarrollo de esta tecnología. Entre ellos se encontraba Larry Page, cofundador de Google. El CEO de Tesla aseguró que sentía que el ejecutivo tecnológico "no se preocupaba lo suficiente por la seguridad de la IA" y que desestimaba las preguntas que Musk le hizo sobre un futuro hipotético en el que "la IA extermina a los humanos".
"Dijo que eso estaría bien siempre y cuando la inteligencia artificial sobreviviera", aseguró Musk. "Luego me llamó especista por preocuparme más por los humanos que por la IA". Musk asegura que le parecía una locura y se convenció de que era necesario un contrapunto a la tecnología de Google, ya que esta empresa fue pionera en el desarrollo de la IA. En aquel momento, Musk declaró que contaban con "todo el dinero, todos los ordenadores y todo el talento para la IA". Entonces, tras este episodio asegura que pensó "¿Cuál sería lo opuesto a Google?", así se le ocurrió forjar "una organización de código abierto y sin ánimo de lucro".
El abogado de Musk, Steven Molo, dijo al jurado que el juicio demostrará que Altman y Brockman se aprovecharon del dinero, la reputación y la orientación de Musk para poner en marcha OpenAI, y que luego decidieron abandonar sus principios orientados al público y sacar provecho del proyecto para su propio beneficio.
Molo alegó que Microsoft fue cómplice a sabiendas de esa traición cuando el gigante del software invirtió 13.000 millones de dólares en OpenAI a partir de 2019, un año después de que Musk abandonara el consejo de administración de la startup. Según el abogado del magnate sudafricano, Microsoft respaldó a Altman y Brockman mientras estos hacían una "burla absoluta de la misión benéfica de OpenAI", declaró Molo ante el jurado de nueve personas.
En su propia declaración ante el jurado, Savitt dijo que, durante el primer año de OpenAI como laboratorio de investigación sin fines de lucro, Musk comentó en un correo electrónico: "probablemente sea mejor tener una corporación estándar tipo C con una organización sin fines de lucro paralela".
Al año siguiente, Musk dijo en otro correo electrónico que "quizás fue un error que OpenAI se constituyera como una organización sin fines de lucro, dado el progreso que estaba logrando DeepMind", dijo Savitt, refiriéndose a un proyecto de IA en Google.
En 2017, Musk y otros miembros de OpenAI reconocieron que la empresa necesitaría invertir mucho más en recursos informáticos para respaldar su tecnología de lo que habían previsto. Los fundadores mantuvieron decenas de reuniones y finalmente se pusieron de acuerdo en la idea de crear una división con fines de lucro. "Durante esas intensas discusiones en 2017, el Sr. Musk nunca expresó la opinión de que OpenAI debiera seguir siendo una organización puramente sin ánimo de lucro", dijo Savitt. "Ocurrió exactamente lo contrario".
Según el abogado de la stratup, Musk "quería convertir OpenAI en una empresa con fines de lucro y tomar el control absoluto de ella", pero "los demás fundadores se negaron a entregar las riendas de la inteligencia artificial a una sola persona".
Durante su testimonio, Musk afirmó que siempre estuvo abierto a la idea de crear una filial con fines de lucro de OpenAI, siempre y cuando las ganancias estuvieran limitadas y el dinero que generara se destinara a la organización sin fines de lucro. Una de las propuestas que se barajaban en aquel momento habría otorgado a los cuatro líderes clave de OpenAI una participación equitativa en la entidad con fines de lucro. Este grupo estaría integrado por Musk, Altman, Brockman e Ilya Sutskever, quien era el científico jefe de OpenAI.
Musk afirmó que le parecería "injusto e inapropiado", dado que hasta ese momento había sido él quien "aportaba toda la financiación". Su objetivo era mantener la participación mayoritaria en OpenAI para obtener beneficios, una posición que preveía que se debilitaría rápidamente a medida que se sumaran más inversores.
Actualmente, la fundación sin ánimo de lucro de OpenAI mantiene el control de la organización. Como parte de su conversión a empresa con fines de lucro el año pasado, la compañía anunció que OpenAI seguiría bajo la supervisión de la entidad sin ánimo de lucro, ahora denominada Fundación OpenAI. Esta fundación también recibió una participación del 26% en la empresa, mientras que Microsoft obtuvo el 27%.
Russell Cohen, abogado de Microsoft, afirmó que la disputa tiene poco que ver con la empresa de software, la cual, según él, "ha sido un socio responsable en cada paso del proceso". "Microsoft y OpenAI, en conjunto, han ayudado a financiar una de las organizaciones sin ánimo de lucro más grandes de la historia", dijo ante el jurado.
"A diferencia del señor Musk, Microsoft nunca intentó controlar OpenAI", argumentó Cohen. "Vio una colaboración sin control. Vio una colaboración que podía beneficiar a todos".
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