























El trimestre de Microsoft no se entiende sin el número que más inquieta los inversores: 190.000 millones de dólares de gasto de capital (CapEx) previsto para el conjunto del año natural 2026. Una cifra sin precedentes en las más de cuatro décadas de historia corporativa de la tecnológica que explica, mejor que cualquier otro dato, la revolución en ciernes con la inteligencia artificial (IA).
El CapEx solo en el trimestre ya fue de 31.900 millones (algo por debajo del último de 2025), pero la directora financiera de Microsoft (CFO), Amy Hood, anticipó una aceleración conforme avance 2026: el próximo trimestre superará los 40.000 millones, con unos 5.000 millones atribuibles a la inflación de componentes, según explicó la directiva a los analistas en la conferencia posterior a los resultados.
Sobre las cuentas, Microsoft registró unos resultados sólidos en su tercer trimestre fiscal de 2026 (enero-marzo), con un beneficio neto de 31.778 millones de dólares, un 23% más interanual, según el informe presentado ayer. El crecimiento sigue impulsado por el negocio cloud: los ingresos de Microsoft Cloud alcanzaron los 54.500 millones (+29%), mientras que la división de 'Nube Inteligente' creció un 30%, reflejando el fuerte tirón de Azure.
Por su parte, el área de Productividad y Procesos de Negocio (que incluye Microsoft 365 y LinkedIn) aumentó un 17%, mostrando un crecimiento estable. En contraste, el segmento de Computación Personal (Windows, dispositivos y Xbox) se mantuvo plano (-1%). La reacción de los inversores en Wall Street fue mixta y tibia, con descensos iniciales en la cotización de Microsoft en el mercado fuera de hora, aunque la acción estaba plana este jueves.
El resultado inmediato de este ritmo inversor es un flujo de caja libre que se desplomó hasta los 15.800 millones, muy lejos del beneficio operativo de casi 38.000 millones generado en el período. "Hay que estar preparado. Las capacidades de los modelos son exponenciales", apuntó en el mismo encuentro Satya Nadella, consejero delegado de la tecnológica, según las declaraciones recopiladas por Business Insider España.
Nadella describió la situación con un ejemplo que resume toda la lógica inversora de Microsoft en este momento: el modo agente en Excel "no funcionaba hasta que de repente funcionó". El argumento es que los saltos de capacidad en los modelos de IA no son lineales, y que quien no tenga la infraestructura lista cuando llegue ese salto, pierde la ventana de oportunidad de subir al tren.
Es la misma tesis que lleva repitiendo desde hace dos años, pero ahora con datos que la respaldan. El negocio de IA de Microsoft ya supera los 37.000 millones de dólares en tasa anualizada de ingresos, con un crecimiento del 123% interanual. Azure creció un 40% en moneda constante. Y la demanda, según Hood, "sigue excediendo la capacidad disponible en todas las regiones geográficas y segmentos de clientes".
Un detalle que Hood enfatizó ante los analistas: alrededor dos tercios del gasto de capital del trimestre correspondió a activos de vida corta (GPUs y CPUs), cuya correlación con los ingresos es directa e inmediata. Solo el tercio restante va a infraestructura de largo plazo (centros de datos con vida útil de 15 años o más). Es la forma que tiene la dirección de separar la inversión que genera caja rápidamente de la que construye capacidad estructural.
La cartera de pedidos pendiente de reconocer respalda la apuesta: 627.000 millones de dólares en ingresos comprometidos (un 99% más interanual incluyendo los contratos de OpenAI), con un 25% previsto para los próximos doce meses. "Tenemos más de 600.000 millones de ingresos que aún necesitamos ejecutar, y eso es antes de ver la aceleración en asientos como Copilot", recordó Hood.
Nadella situó el gasto en su contexto más amplio. Para el CEO, lo que está ocurriendo no es un ciclo de inversión tecnológica normal, sino una reconfiguración completa de cómo funcionan las empresas. "Estamos al inicio de uno de los cambios de plataforma más trascendentales de la historia, que transformará toda la cadena tecnológica a medida que los agentes proliferen y se conviertan en la carga de trabajo dominante", sostuvo en su intervención.
Esa convicción explica por qué Microsoft no modera el ritmo inversor pese a las dudas del mercado. La compañía añadió un gigavatio de capacidad adicional en el trimestre y mantiene el objetivo de doblar su huella total de infraestructura en dos años.
Microsoft mencionó, por ejemplo, que el centro de datos Fairwater en Wisconsin entró en funcionamiento seis semanas antes de lo previsto, lo que permitió reconocer ingresos antes de lo esperado. Los tiempos de puesta en marcha de nuevas GPUs en las principales regiones se han reducido casi un 20% desde enero.
Cuestionado sobre la rentabilidad de las inversiones en IA, Nadella tiró de pedagogía para explicarlo: "Vendrá de algún resultado y evaluación que tenga una empresa, donde los agentes que trabajan en nombre de los usuarios o junto a ellos hayan creado valor."
Y fue más allá al describir la transformación estructural del modelo de ingresos tanto para Microsoft como para otras empresas: "Cualquier negocio nuestro basado en usuarios (productividad, programación, seguridad) pasará a ser un negocio de usuario más consumo".
El paralelismo con Azure, el servicio de computación en nube de Microsoft, puede asimilarse a la IA. En su día, nadie sabía quién pagaría la nube; hoy Azure crece al 40%, vino a explicar el directivo durante la presentación aunque con otras palabras. La lógica de Nadella es que la IA no compite por el presupuesto de tecnología existente, sino que acaba colonizando partidas de la cuenta de resultados que hoy no se consideran tecnología (costes operativos, atención al cliente, procesos de negocio).
Por su parte, Hood fue explícita en un punto que el mercado no debería ignorar: Microsoft seguirá limitada por la capacidad disponible al menos hasta finales de este año. La buena noticia es que la compañía espera una "modesta aceleración" en el crecimiento de Azure en la segunda mitad del año, precisamente a medida que nueva capacidad entre en producción.
La guía de Microsoft para el cuarto trimestre sitúa los ingresos totales entre 86.700 y 87.800 millones de dólares, con Azure creciendo entre el 39% y el 40% en moneda constante.
Para el ejercicio fiscal 2027 -que arrancará a partir de verano de 2026-, la compañía anticipa otro año de crecimiento de doble dígito en ingresos y beneficio operativo (incluso con los márgenes bajo presión por el coste de la infraestructura de IA y el impacto del programa de jubilaciones voluntarias, que añadirá unos 900 millones en costes extraordinarios en el trimestre en curso).
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