






















Trump ha amenazado con cerrar las bases de Rota, en Cádiz, y Morón, en Sevilla, tras la negativa de Pedro Sánchez de apoyar la ofensiva de EEUU en Irán. Pero, ¿a quién pertenece realmente la base de Rota? y por qué es clave para la OTAN, EEUU y la defensa de Europa.
La base de Rota es de titularidad y soberanía española, pero de uso compartido con EEUU bajo tratados bilaterales. Para entender esto hay que remontarse al 26 de septiembre de 1953, cuando el entonces ministro de Asuntos Exteriores español, Alberto Martín Artajo, y el embajador de los Estados Unidos, James Clement Dunn, firmaron los convenios, defensivo, de ayuda económica y militar entre ambos países en presencia del dictador Francisco Franco y el presidente estadounidense, Dwight D. Eisenhower.
Según dicho convenio, España recibió 524,2 millones de dólares para la modernización de sus Fuerzas Armadas, mientras autorizaba la presencia de un dispositivo militar sobre una línea diagonal suroeste-nordeste.
Un nuevo Convenio para la Cooperación para la Defensa entró en vigor en mayo de 1989 y, posteriormente, el 1 de diciembre de 1998 Felipe González y Ronald Reagan firmaron el Convenio entre España y Estados Unidos sobre Cooperación para la Defensa que establece el uso conjunto de las bases militares bajo soberanía española. Un convenio que fue posteriormente actualizado mediante protocolos de enmienda.
Según indica el artículo 69.2, el texto del convenio se renueva con carácter anual si ninguna de las partes se manifiesta en contra. La próxima renovación está prevista para mayo, una fecha clave para la continuidad del acuerdo entre ambos países.
La base de Rota está integrada dentro de la arquitectura de la OTAN, pero no es una base de la Alianza Atlántica en sentido estricto. Es una base española en la que se cede el uso de determinadas instalaciones a EEUU mediante un acuerdo bilateral. Es decir, la OTAN proporciona el marco político general pero no puede ordenar su uso pro encima de la decisión del Gobierno español.
Así se establece en el citado convenio, que en su artículo 2 establece la concesión a EEUU del uso de determinadas instalaciones de la base exclusivamente para objetivos bilaterales o multilaterales previstos en el propio convenio. Cualquier operación que exceda esos fines, incluida una acción ofensiva unilateral por parte de Estados Unidos, requiere autorización previa del Ejecutivo español.
Así, el artículo 2.2 dispone que “España concede a Estados Unidos el uso de instalaciones de apoyo y otorga autorizaciones de uso en el territorio, mar territorial y espacio aéreo españoles para objetivos dentro del ámbito bilateral o multilateral de este convenio” y que “cualquier uso que vaya más allá de estos objetivos exigirá la autorización previa del Gobierno español”.
Además, la enmienda de 2015 reafirmó que cualquier misión que salga desde la base española hacia un tercer país sigue necesitando autorización expresa de España. El 28 de junio de 2022, Sánchez y Biden, reunidos en Madrid, renovaron y actualizaron la relación bilateral en numerosos ámbitos.
Además, el artículo 24 del Capítulo III del convenio, que regula las “autorizaciones de uso”, reitera que “las partes reafirman que este convenio de cooperación para la defensa ha sido concertado reconociendo la soberanía y control de España sobre su territorio y espacio aéreo”. Y añade: “Dichas autorizaciones serán aplicables exclusivamente a las actividades para la consecución de objetivos dentro del ámbito a que se refiere el artículo 2.2”.
Por tanto, estos artículos del convenio se traducen en que España puede legalmente negar a EEUU el uso de las bases para realizar ataques a otro país de manera unilateral (fuera de la OTAN o de una misión UE).
Lo que EEUU sí podría hacer es retirarse de la base de Rota, pero eso es algo que pasaría factura tanto al propio país como a España, la OTAN y Europa.
En primer lugar, la base de Rota es clave para Europa, EEUU y la OTAN por su situación geoestratégica en el Estrecho de Gibraltar, actuando como puerta de entrada al Mediterráneo y facilitando la proyección de fuerza hacia África y el sur de Europa. Además, esta base cuenta con la particularidad de ser a la vez puerto y aeropuerto, por lo que permite trasladar material militar sin la necesidad de salir de ella.
Estados Unidos sabe de la importancia de la base para su proyección de operaciones en África y Oriente Medio. Es más, este mismo martes la US Navy puso en marcha el mecanismo para reforzar su presencia en la que considera su “mayor instalación naval en Europa”, para dar apoyo y reparar sus destructores navales.
La base acoge cinco destructores de EEUU -a la espera de la llegada de un sexto-, que son una pieza clave del sistema antimisiles de la OTAN para proteger a los aliados europeos ante posibles ataques con misiles balísticos.
Además de que varios aliados ofrecen sistemas integrados adicionales de defensa aérea y antimisiles (como Patriot o SAMP/T) o buques, el escudo antimisiles de la Alianza Atlántica se compone de la siguiente manera: Alemania alberga el centro de mando de defensa antimisiles de la OTAN en la base aérea de Ramstein y Estados Unidos contribuye al sistema de defensa antimisiles balísticos de la OTAN a través de su Enfoque Adaptativo Europeo por Fases (EPAA).
Turquía, por su parte, alberga un radar BMD estadounidense en Kürecik; Rumania alberga una base estadounidense del sistema Aegis Ashore en la base aérea de Deveselu y Polonia, otro emplazamiento del programa Aegis Ashore de Estados Unidos en la base militar de Redzikowo.
En el caso de España, la base de Rota alberga los buques estadounidenses Aegis con capacidad multimisión para la defensa antimisiles balísticos para su uso cuando sea necesario.
En lo que respecta a España, la Confederación de Empresas de Cádiz (CEC) cifra el impacto económico de la base en la zona en alrededor de 600 millones de euros anuales. Por lo que la retirada de EEUU de esta base supondría la pérdida de una gran parte de este aporte económico y de miles de puestos de trabajo.
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