























El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido a China ayuda para enfrentar los grandes retos globales, siendo uno de ellos la Inteligencia Artificial (IA). En este sentido el dirigente español solicita el desarrollo de una IA "responsable". Tal petición se enmarca dentro de su viaje por el país, en el que además exige más implicación y el fin de la guerra de Irán en cumplimiento del derecho internacional, según ha expresado en su primera intervención del viaje oficial. En clave económica, el jefe del Ejecutivo ha pedido al gigante asiático que "se abra" para que Europa "no tenga que cerrarse" y ha pedido cerrar el actual déficit comercial entre la Unión Europea (UE) y China que a su juicio "no es equilibrado" y solo el año pasado aumentó un 18% y para España supone el 74% del total.
Esta diferencia entre importaciones y exportaciones resulta "insostenible" en el medio y largo plazo por los "movimientos aislacionistas y los agravios y el dolor social que provoca", ha indicado, reclamando más apertura económica. Por tanto ha pedido cooperar para "construir conjuntamente una economía globalizada que genere prosperidad compartida".
Sin embargo, aunque su discurso se ha fundamentado sobre estos dos pilares, sus peticiones no se quedan ahí. También ha ensalzado la grandeza de dicha potencia para solicitar su colaboración en retos globales, como el calentamiento del planeta, el control del armamento nuclear, la erradicación de la pobreza y la salvaguarda de la salud global.
Así, ha instado a Pekín a compartir su tecnología con países más desfavorecidos y a condonar la deuda de países en desarrollo.
En la misma línea, ha defendido que el fortalecimiento de los vínculos entre España, China y la UE no tiene porque implicar el detrimento de la alianza con otros países. Para clarificar su postura ha expresado que el uso de este argumento constituye una lectura "peligrosa por inmovilista" que "nos convierte en prisioneros del pasado y limita las posibilidades que nos ofrece el futuro".
Ha manifestado su satisfacción porque en el mundo se esté produciendo una multiplicación de polos de poder donde muchos lugares del planeta que no tienen la misma cultura "ni el mismo sistema político o condiciones sociales".
No obstante, ha recalcado que China el resto de Asia, África y América Latina "no tienen que pedir permiso a nadie para crecer".
Ante este escenario de "multipolaridad" afirma tan solo existen dos opciones, negarla o aceptarla y, según él la sociedad española elige " abrazarla, desde el realismo, el pragmatismo y la responsabilidad".
En el mismo tono de concordia Sánchez insta a China a la cooperación basada en objetivos comunes a pesar de reconocer la existencia de "puntos en los que no vamos a estar de acuerdo, tal vez no lo logremos nunca".
Profundizando en esta postura, expone que el propósito de España es construir una relación "basada en el respeto mutuo" que permita la colaboración "en todos los ámbitos posibles".
También "competir" en los que sean necesarios y "gestionar las diferencias cuando resulten inevitables", todo mientras reconoce que la UE considera a China, al mismo tiempo, un socio y un competidor.
En aras de dicha alianza , ha pedido a las autoridades chinas que también pongan en valor a la UE y no se dejen engañar por su pequeño tamaño en el mapa, destacando que Europa es el mayor bloque comercial del mundo, la segunda mayor economía, el primer receptor de inversión extranjera directa y tiene los mayores niveles de bienestar.
Matiza que con esta declaración de las fortalezas europeas su intención no es " presumir ni ocultar nuestras carencias que las tenemos", sino destacar el papel fundamental de China y la UE como actores clave en la estabilidad, la prosperidad y la paz mundial.
Por todo ello reitera el presidente "estamos llamados a entendernos y cooperar".
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