

























La Unión Europea ha decidido rebajar sus planes iniciales para la construcción de los centros de datos destinados a impulsar la inteligencia artificial (IA). En su lugar, el bloque prepara una convocatoria que contempla instalaciones a una escala significativamente menor de lo previsto en un principio.
En concreto, la UE busca ofertas para construir, en una primera fase, cuatro centros de datos que cuenten con al menos 25.000 unidades de procesamiento gráfico (GPU) y otros tres equipados con un mínimo de 40,000 procesadores. Esta propuesta contrasta con el proyecto inicial, el cual aspiraba a levantar hasta cinco centros de datos que albergarían, cada uno, cerca de 100.000 chips de última generación.
Para llevar a cabo estos proyectos, el plan contempla que el sector privado asuma la mayor parte de la financiación. Por su parte, las subvenciones de la UE y de los países miembros aportarán, de forma conjunta, un máximo de un tercio del coste total.
Este recorte sup one un claro revés para las aspiraciones del viejo continente, que busca recortar distancias en una carrera tecnológica actualmente dominada por EEUU y China. De hecho, gigantes estadounidenses como OpenAI, Anthropic y Alphabet están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en macrocentros de datos para desarrollar sus modelos más avanzados. Esta brecha competitiva se ha acentuado aún más tras las recientes restricciones del Gobierno de EEUU al acceso extranjero a sus tecnologías de IA más punteras.
Por otro lado, la reducción en la escala de los proyectos podría desincentivar a ciertos consorcios empresariales, obligándolos a replantearse si mantener o no sus ofertas, dado que el cambio de dimensiones altera los incentivos económicos para colaborar.
En cuanto al reparto de los fondos, la UE prevé destinar hasta 100 millones de euros para las instalaciones más pequeñas y 200 millones para las mayores, cifras que los Estados miembros deberán cofinanciar en la misma cuantía. De este modo, las subvenciones comunitarias alcanzarán un total de hasta 1.000 millones de euros en la primera etapa. De cara a una segunda fase —en la que los centros se ampliarían a 75.000 y 100.000 GPU respectivamente—, las ayudas europeas podrían crecer hasta los 400 y 800 millones de euros, aunque este tramo dependerá de las negociaciones del presupuesto de la UE a partir de 2028. Cabe destacar que la propuesta inicial del bloque contemplaba un apoyo mucho más ambicioso, de unos 4.100 millones de euros.
Está previsto que el proceso de licitación comience este próximo mes de julio, con un periodo de selección que se prolongará entre cinco y seis meses.
A pesar de este repliegue institucional, el sector privado europeo no se ha detenido. SoftBank Group tiene planes para invertir cerca de 75.000 millones de euros en centros de datos en Francia, mientras que en Alemania, firmas como el Grupo Schwarz y Deutsche Telekom también avanzan con paso firme en sus propios proyectos de infraestructura.
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