
























Dicen las malas lenguas que el currículum es un género literario. Un informe publicado en 2023 por ResumeLab confirmó los peores temores. Basado en unas 1.900 entrevistas en EEUU, el documento recoge un dato preocupante: el 70% de los trabajadores admite haber mentido al elaborar su hoja de servicios y otro 37% reconoce que la práctica del falseamiento curricular es un tic frecuente. Más aún se dispara la imaginación en el caso de las charlas en directo entre el reclutador y el aspirante. En ellas, hasta el 80% de los encuestados confiesa haber inflado sus logros y habilidades.
Hirint es una startup fundada y dirigida por Javier Cañizares con un doble propósito. Como plataforma inteligente, evalúa, por un lado, a los candidatos que las empresas tantean para cubrir vacantes, pero a la vez examina el talento interno, permitiendo afinar la promoción y los planes de desarrollo dentro de la casa.
Respecto al primer bloque, la foto se ha movido bastante desde la pandemia. Mientras antes era frecuente (casi obligatorio) acudir al centro de trabajo para someterse a los tests que determinan la entrada en la organización, hoy la mayoría de las pruebas se proponen en la esfera on line. Hirint ha diseñado diversas tecnologías para cazar al tramposo. Si alguien en mitad de un examen desde casa abre una pestaña extra en el ordenador, salta la alarma. También se verifica que uno es quien dice ser. Y es posible tomar capturas de pantalla del aspirante. Como la IA ayuda al reclutador en sus tareas, pero también facilita al fullero sus atajos, las startups de recursos humanos no pueden dormirse en los laureles.
En relación con la segunda parte, recalca Cañizares a Business Insider España que "el rol de los departamentos de RRHH ha cambiado drásticamente. Ya no se trata de un equipo de administrativos dedicado a gestionar nóminas, ahora son potenciadores del bienestar y las carreras de los empleados. Hirint trabaja con empresas que de media superan los 300 empleados y esa transformación se nota, aunque este es un país de pymes y el fenómeno avanza más despacio".
Los ingresos anuales recurrentes de la startup rondan el millón de euros, la plantilla está compuesta por 22 personas (incluidos tres psicólogos que trabajan la parte psicométrica y uno más especializado en IA), entre los clientes destacan KPMG, Grupo San José, Balearia, Infojobs, Dia, Grupo Eulen, Manpower y la Universidad de Navarra, y la presencia geográfica se reparte entre España, México, Colombia, Chile y los países centroamericanos. En total, apunta el CEO, se presta servicio a más de 400 empresas y se han acometido más de tres millones de evaluaciones. En 2025, se cerró una ronda de inversión de algo más de 700.000 euros.
Ya explicaba Cañizares en los primeros años de actividad de Hirint la relevancia de las soft skills a la hora de ponderar la cotización de un candidato o empleado. Toda la colección de evaluaciones se recopila en un apartado de la plataforma llamado LibreIA (más de 50 pruebas). Con la irrupción de la inteligencia artificial, esas habilidades blandas ganan peso "porque no son automatizables", a diferencia de lo que ocurre con la programación o la búsqueda de jurisprudencia. “Hoy tienes que hacer A, pero es muy probable que mañana tengas que hacer B”, sintetiza el emprendedor. De ahí que sea tan sensible saber cómo se maneja alguien cuando hay que liderar un equipo, ser proactivo o comunicar una misión.
Es el reclutador quien tiene el poder de personalizar los tests. En las soft skills se miden 34 competencias, pero pueden recortarse, igual que las preguntas son susceptibles de reformulación y las puntuaciones en cada apartado son más o menos importantes según los criterios introducidos. El examen se envía al candidato o empleado por correo electrónico o WhastApp y los resultados, muy traducidos y bajados al piso, se reciben diez segundos después de la finalización del trámite. El 70% de las pruebas se contesta desde el móvil y un 96% de los evaluados completa los tests, cuya duración oscila generalmente entre los 5 y 7 minutos, aunque la prueba de Excel se vaya hasta los 20. "Nos dirigimos a puestos de middle management hacia abajo. Ese es nuestro hueco de mercado", apunta Cañizares.
Como no podía ser de otro modo, Hirint aprieta los dientes para instaurar la IA en dos capas. Una es la creación de pruebas interactivas "más allá del tipo test", incluyendo textos, audio y vídeo más autocorrección. La otra es un copiloto que ayude a los reclutadores a sacar más partido a sus informes, actuando "como una especie de psicólogo" digital. Además, la compañía quiere aprovechar su inmensa base de datos para "mejorar la calibración de las pruebas" y contar con una referencia real de las puntuaciones que obtienen los candidatos a ciertos puestos en comparación con candidatos de otras empresas.
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