
























Por fin parece que la guerra entre Estados Unidos e Irán llegará a su fin. Ambos países han anunciado un acuerdo para poner fin a un conflicto que tenía el estrecho de Ormuz cerrado al tráfico marítimo desde hace más de 100 días y, por tanto, ha desencadenado graves problemas en el mercado global, principalmente en el energético.
Representantes de ambos países tienen una cita el próximo viernes 19 de junio en Suiza para firmar formalmente el acuerdo, una decisión que sugiere que aún quedan aspectos por resolver. Ninguna de las partes ha publicado el texto, dejando puntos clave sin resolver para la siguiente fase de las negociaciones.
Pero Trump había prometido el sábado que se llegaría a un acuerdo el domingo, día de su 80 cumpleaños, y había presionado mucho para que se llevara a cabo. "Este gran acuerdo traerá paz y seguridad a toda la región", dijo Trump en una publicación en redes sociales. Añadió que el estrecho se abriría el 19 de junio, una vez firmado el acuerdo y retiradas las minas del canal.
Antes del bloqueo efectivo el pasado 28 de febrero, el estrecho gestionaba alrededor de una quinta parte del suministro total de petróleo en un mercado global de más de 100 millones de barriles diarios. Casi 600 buques siguen varados en el Golfo Pérsico a la espera de zarpar, mientras que cientos más esperan al otro lado, según la empresa de inteligencia de datos Kpler.
El anuncio lo hizo primero el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, seguido por Trump y los medios estatales iraníes, que describieron el acuerdo como una capitulación de Estados Unidos. Funcionarios iraníes indicaron que el texto se publicaría una vez firmado el acuerdo. "Irán obligó oficialmente al enemigo estadounidense-israelí a poner fin a la guerra en todos los frentes", informó la televisión estatal iraní.
Tras conocerse la noticia de un acuerdo, el precio del petróleo cayó, a pesar de que aún no se habían concretado los detalles del acuerdo. El Brent se desplomó más del 4%, acercándose a los 83 dólares por barril, tras haber cerrado la semana pasada en su nivel más bajo en más de tres meses. Un índice bursátil asiático repuntó más del 3% en medio de ganancias generalizadas en toda la región, y el Nikkei 225 japonés se encaminaba a un cierre récord.
Mientras los responsables políticos de toda Asia debaten la posibilidad de subir los tipos de interés, el acuerdo provisional podría reforzar la posición de los partidarios de una política monetaria expansiva en las reuniones de los bancos centrales de esta semana en Taiwán, Indonesia y Filipinas, según indicaron economistas de Barclays en su informe de investigación sobre mercados emergentes de Asia.
Un acuerdo ayudará a disipar los temores de un retorno inmediato a un conflicto que causó estragos en los mercados energéticos mundiales y aumentó el riesgo de una ola inflacionaria. También aliviará parte de la presión política que Trump enfrentará antes de las elecciones de mitad de mandato en noviembre. Las encuestas muestran que la guerra es profundamente impopular entre los estadounidenses.
Aun cuando celebraba el acuerdo, Trump declaró al New York Times en una entrevista el domingo que, si no se llega a un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, podría reanudar los ataques militares.
Ambas partes ya presentaban el acuerdo desde perspectivas diferentes minutos después de su anuncio, lo que subraya la dificultad de resolver los asuntos pendientes. Irán afirmó que los buques que transiten por el estrecho estarán regulados por Irán y Omán, lo que sugiere que Teherán intentará mantener cierto control sobre la vía marítima.
Según Trump el acuerdo permitirá la reapertura de Ormuz y, a cambio, Estados Unidos levantará el bloqueo marítimo que impone desde abril sobre los buques que salen y entran de puertos iraníes. "El acuerdo con la República Islámica de Irán ya está completo. ¡Felicitaciones a todos! Por la presente, autorizo plenamente la apertura sin peaje del estrecho de Ormuz y, simultáneamente, autorizo el levantamiento inmediato del bloqueo naval de Estados Unidos. ¡Buques del mundo, arranquen sus motores! ¡Que fluya el petróleo!", escribió en Truth Social antes de celebrar su 80 cumpleaños con un combate de artes marciales mixtas de la UFC en la Casa Blanca.
Durante los 60 días de negociaciones, Irán afirmó que buscaría "la eliminación de todas las sanciones primarias y secundarias, así como resoluciones en su contra". Cualquier medida de este tipo requeriría la aprobación del Congreso, que impuso algunas de las sanciones más severas, y probablemente provocaría una fuerte reacción de los sectores más intransigentes de Estados Unidos contra Irán, quienes temen que Trump renuncie a la influencia estadounidense.
Tampoco están claros los incentivos financieros que recibirá Irán. Un alto funcionario estadounidense que habló con la prensa el viernes afirmó que ambas partes estaban negociando un acuerdo en el que Irán obtendría beneficios económicos cada vez que cumpliera con una serie de exigencias estadounidenses. También podría existir un componente que contemple la ayuda para la reconstrucción de Irán tras los bombardeos estadounidenses e israelíes que afectaron a miles de objetivos en todo el país.
Estados Unidos e Irán siguen desconfiando profundamente el uno del otro, y persisten serias dudas sobre su capacidad para alcanzar un acuerdo más amplio. Otra complicación reside en Israel, donde el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu puso en peligro la firma del acuerdo en el último momento con nuevos ataques contra el Líbano.
Es posible que Trump se enfrente a una fuerte reacción negativa por parte de los sectores más intransigentes contra Irán en su país, quienes temen que simplemente esté eludiendo cuestiones como la capacidad nuclear de Irán y su programa de misiles balísticos, que fueron las razones por las que comenzó la guerra en primer lugar.
Pero Irán también ha exigido acceso a miles de millones de dólares en fondos congelados en cuentas bancarias en el extranjero, así como un alivio a largo plazo de las sanciones. Varias naciones europeas, entre ellas el Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, declararon el domingo estar dispuestas a levantar las sanciones pertinentes si se llega a un acuerdo.
El anuncio fue el resultado de semanas de negociaciones indirectas que se han prolongado entre Washington y Teherán desde que entró en vigor un alto el fuego a principios de abril, con enfrentamientos intermitentes que amenazaban con echar por tierra los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra.
Irán cerró el estrecho de Ormuz poco después de que los bombardeos de Estados Unidos e Israel desencadenaran la guerra, interrumpiendo así el tránsito de lo que suele ser una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. El paso de los buques por el golfo Pérsico sigue gravemente obstaculizado, y el tráfico marítimo representa solo una pequeña fracción de los niveles previos a la guerra.
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