











Claude está corriendo desde hace algunas semanas en los servidores de Elon Musk en Memphis, Tenesse, para evitar morir de éxito. Anthropic está usando las 'viejas' GPUs modelo 'de hace dos años' de Colossus I (así es la esperanza de vida en el mundo de los chips), a cambio de un módico alquiler de unos 15.000 millones de dólares anuales por unos cuantos cientos de miles de tarjetas gráficas y chips. Sí, así están de escandalosamente caros los alquileres paras las IA, cómo para que nos quejemos los humanos del coste de los tokens.
Spacex, dueña de los megacentros de datos Colossus, ha dado cobijo a Claude en un acuerdo de urgencia que puede rescindirse a partir de agosto. La cuestión es que Claude, la IA de Anthropic, estará ocupando el mismo espacio en el que se movía hasta hace nada Grok, el modelo de IA de xAi, la empresa de Musk. Pese a que el contrato asegura que el inquilino retiene la propiedad intelectual, modelos y datos relacionados con los que está entrenando, ¿qué impide a Spacex ponerle de sparring a su modelo Grok para mejorarlo? ¿Cómo se dibujan esas fronteras? ¿Quién lo controla?
Seguramente a Anthropic no le ha quedado otro remedio. Tendrá garantías y cortafuegos suficientes en el contrato como para haber aceptado, pero probablemente a SpaceX le basta con observar desde la barrera cómo funciona su competidor, desde el consumo de recursos energéticos a los tokens o las incidencias. Grok, con 117 millones de usuarios mensuales activos (MAUs), y Claude, con una cantidad no revelada pero que en el sector estiman entre 30 y 100 millones, ahora son pareja de baile dentro del megacentro Colossus.
Como las profecías contenidas en el tuiter de Pedro Sánchez o los capítulos de Los Simpson, Hollywood ya lo ha contado casi todo sobre las IA en sus películas solo que pensábamos que eran ciencia ficción. Desde los Juegos de guerra a Terminator, el (buen) cine lleva décadas contándonos historias acerca de los riesgos de la IA. Por ejemplo, la convivencia de dos modelos antagónicos puede que no acabe bien, como ocurre con Jarvis y Ultrón en la segunda película de la saga de los Vengadores (Avengers) de Marvel/Disney.
El huésped acaba aprendiéndolo todo de su casero y termina por hacerse con el control de todo. Se autorepara, se regenera y se construye a sí mismo. Masa Son, el dueño de Softbank, ha desvelado en una entrevista con CNBC cómo dentro de OpenAi está ocurriendo esperado pero no por ello menos alucinante: ChatGPT ya se está construyendo a sí mismo en la nueva versión de Codex 5.3, algo que para el gurú nipón es la primera señal de "superinteligencia".
En paralelo al avance de Openai, su rival Anthropic ha advertido del riesgo de que los humanos pierdan el control sobre los sistemas IA y pone el foco en lo que denomina 'auto-mejora recursiva': "Una IA capaz de construirse a sí misma supondría un avance trascendental en la historia de la tecnología, uno que podría aportar enormes beneficios al mundo en los ámbitos de la ciencia, la sanidad y otros".
Si tenemos en cuenta que a partir de este verano comenzará la fabricación en serie de los robots humanoides Optimus en las fábricas de Tesla, equipados con alguna versión de Grok, el parecido razonable con la ciencia ficción no parece tan descabellado. Como en la historia de superhéroes de Marvel con Ultrón, una IA tendrá la capacidad de participar en la fabricación en serie de robots. A priori, Musk pretende que sean usados para construir cohetes espaciales para SpaceX y los nuevos satélites que servirán como centros de datos en el espacio.
De fondo, con una discreción sorprendente, hay una empresa que está a la vanguardia del desarrollo de la IA superinteligente. No es otra que Alphabet, en cuyas oficinas se gestaron los modelos transformer de redes neuronales e inferencia que están detrás de Chatgpt, Claude y todos los demás, tras la publicación del paper All you need is attention (12 junio de 2017) por un grupo de científicos de Google Brain, empresa que luego se fusionó con Deepmind y dio lugar al actual Gemini.
Si buscamos un origen a la actual revolución IA, ese parece el más indicado. En varios filmes de la saga de Terminator, los humanos sobreviven a la malvada Skynet, la IA protagonista, conociendo de antemano sus grandes hitos de desarrollo. Se busca evitar así que se rebele y tome el control de todo lo que sea electrónico a través de agentes de IA o dirigiendo distintos robots asesinos con forma humana, el más famoso interpretado por Arnold Schwarzenegger. Desde Sam Altman (Openai) al Papa Leon XIV, pasando por otras figuras públicas, han expresado la necesidad de repensar la gobernanza de la IA por el futuro de la humanidad. En esas estamos, en los albores de entrar en una época de ciencia ficción.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。