
























Elon Musk vuelve a alzar la voz en el estrado, en un juicio que enfrenta al hombre más rico del mundo con Sam Altman, cofundador de OpenAI al que acusa de traicionar las promesas que dieron origen a la compañía en 2015.
Interrogado por su abogado Steven Molo, Musk ha contado cómo fue perdiendo la confianza en Altman los primeros años que estuvo en la compañía. A finales de 2022 ya tenía claro lo que estaba ocurriendo, afirma. "Estaba robando la fundación", declaraba desde el estrado, vestido con su habitual traje negro y corbata. "Y resultó ser verdad".
Por su parte, Altman ha querido estar presente en la sala durante la jornada, aunque no estaba previsto que testificara durante la jornada.
No obstante, los abogados de OpenAI siguen rechazando las acusaciones y sostienen que nunca existió un compromiso permanente de mantener la estructura sin ánimo de lucro. De hecho, la empresa quiere ir más lejos, argumentando que la demanda de Musk busca frenar el crecimiento de OpenAI y beneficiar a xAI, la startup de IA que el propio Musk lanzó en 2023 como competidor directo.
El caso gira en torno a un argumento central. Musk financia el nacimiento de OpenAI como organización sin ánimo de lucro dedicada al beneficio de la humanidad, y Altman la convierte en una empresa valorada en 852.000 millones de dólares. El juicio arrancó el lunes en el tribunal federal de Oakland, California, y se espera que se prolongue unas tres semanas.
Más concretamente, el juicio es el primero de esta magnitud en el sector de la inteligencia artificial (IA) y sienta un precedente para organizaciones que desarrollan IA sobre cómo pueden estructurarse, y luego transformarse, las organizaciones que desarrollan IA.
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