























La empresa estadounidense Red Cat Holdings ha comenzado a utilizar la impresión 3D a gran escala para acelerar la producción de sus vehículos de superficie no tripulados (USV) sin depender de las líneas de producción tradicionales.
Blue Ops, la unidad marítima de Red Cat, se ha aliado con HADDY, con sede en Florida, para instalar sistemas de producción robóticos impulsados por inteligencia artificial en sus instalaciones de Valdosta, Georgia. Con esta alianza, espera poder duplicar la capacidad de fabricación, al tiempo que se abandona la construcción naval tradicional para adoptar un modelo más flexible.
Blue Ops utilizará la impresión 3D robótica para diseñar, prototipar y producir embarcaciones bajo demanda, con la capacidad de ampliar la producción a través de la red de HADDY cuando sea necesario.
El uso de la fabricación aditiva a gran escala (como también se conoce a la impresión 3D) tanto con materiales plásticos o metálicos, permite plazos de entrega más cortos, mayor flexibilidad y la capacidad de escalar la producción de maneras imposibles con los métodos tradicionales de construcción naval.
Mediante la impresión 3D robótica, con el apoyo de modelos de IA que aprenden y se adaptan, los equipos pueden tener los diseños con mayor rapidez y pasar antes a la fase de producción, reduciendo los plazos y mejorando el rendimiento.
“Al combinar la tecnología de producción con una red global de microfábricas, podemos construir sistemas complejos de forma más eficiente y cerca de donde se necesitan. Blue Ops está aplicando este enfoque a los sistemas marítimos desde sus inicios, y tiene el potencial de revolucionar la forma en que se producen y despliegan estas plataformas”, señala el cofundador y director ejecutivo de HADDY, Jay Rogers.
Blue Ops pretende usar esta tecnología principalmente para desarrollar la Variant 7, la joya de su corona, una embarcación de superficie no tripulada avanzada de siete metros diseñada para ofrecer mayor alcance, autonomía y capacidad de carga útil.
Esta embarcación, que integra sensores, comunicaciones y tecnologías de navegación de vanguardia, permite operaciones adaptables a la misión, incluyendo el lanzamiento y la recuperación de drones.
Reducir costes y tener armamento disponible rápidamente es una de las prioridades en el ámbito militar. Estados Unidos lo sabe, sobre todo a raíz de haberse inmerso en una guerra con Irán que le está saliendo cara. Es por ello que la impresión 3D está ganando terreno en el sector de defensa americano y el Pentágono está aumentando su inversión en ella.
Precisamente, el Departamento de Guerra de EEUU está acelerando la inversión en impresión 3D y sus programas presupuestarios de este año destinan 3.300 millones de dólares para proyectos de fabricación aditiva, lo que supone un aumento de la financiación del 83% con respecto al ejercicio fiscal de 2025.
En abril, la empresa Stratasys fue seleccionada para participar en un programa piloto multimillonario del Departamento de Defensa para acelerar la calificación y el despliegue de piezas impresas en 3D en plataformas y sistemas militares.
Anteriormente, en octubre de 2025, HII, el mayor astillero militar de Estados Unidos, encargó grandes impresoras 3D de metal para producir componentes complejos para barcos de la Armada estadounidense. Un contrato de 2,9 millones de dólares estadounidenses con la empresa australiana de fabricación aditiva AML3D.
Poco antes de cerrar ese contrato, el Ejército de los Estados Unidos se asoció con Velo3D y RTX para mejorar los procesos de impresión 3D escalables para aplicaciones de defensa, con el objetivo de producir componentes de alto rendimiento de forma más fiable en múltiples emplazamientos.
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