




























OpenAi ha pasado en unos pocos meses de comerse el mundo tecnológico a sumirse en un mar de problemas. De la empresa más admirada al recelo. Del boom infinito a una desaceleración en forma de posible 'profit warning', o advertencia a la baja de resultados, que para muchos inversores no es más que una señal de alerta ante el aumento de la competencia y riesgos latentes que afloran ahora.
Justo cuando la compañía de Sam Altman planea salir a bolsa, menos de un año de su transformación de 'organización benéfica' en empresa, el crecimiento de ingresos y usuarios se ha desacelerado hasta el punto de que ha dejado de publicar actualizaciones sobre estos hitos en sus redes sociales. La última de ellas fue en enero cuando superó los 900 millones de usuarios en sus herramientas.
El diario The Wall Street Journal, citando fuentes cercanas a la dirección financiera de la tecnológica, iba algo más allá al afirmar que OpenAi se está replanteando inversiones y echando el freno en sus planes de expansión. La agencia Reuters, al replicar esa noticia, incorporó un intento de desmentido de Openai en el que se tachaba la información de "ridícula", aunque luego en un comunicado por escrito se limitó a señalar que la empresa está "a pleno rendimiento".
Lo que sí es cierto es la caída de OpenAi a un segundo plano de la carrera de la IA y el ascenso de Anthropic al trono del sector tanto en valoración con 1 billón de dólares, como en términos de negocio con 30.000 millones de euros de ingresos estimados a 12 meses, el triple que a finales de 2025, según los datos consultados por Business Insider España.
El punto de inflexión se sitúa en la aparición del modelo Claude Opus 4.6 con capacidades precisas de programación y escritura de código, además del pulso de Anthropic con el Gobierno Trump y el Pentágono ante el que OpenAi claudicó, sufriendo una crisis reputacional de la que su rival salió beneficiado.
Además, el que ha sido líder global de la revolución de la Inteligencia Artificial generativa se enfrenta además a un proceso judicial que puede cambiar radicalmente su accionariado o, incluso, poner en riesgo su viabilidad. Elon Musk reclama 134.000 millones de dólares a sus antiguos cofundadores en OpenAi (Sam Altman, Greg Brockman) bajo acusaciones de engaño y fraude tras reconvertir un proyecto sin ánimo de lucro en una empresa en busca de beneficios.
Con todo, el sentimiento alrededor de OpenAi comienza a mutar del sitio donde todos quieren estar... a un riesgo a evitar para inversores, proveedores y clientes que apostaron fuerte por la compañía.
Las cuentas de los cinco grandes hiperescaladores (Microsoft, Meta, Amazon, Alphabet, Oracle) de centros de datos van a reflejar un cambio de situación en el que fuera su cliente número uno hasta hace unos meses, aunque se puede que se vea compensado por otros. Bank of America estima un CapEx (inversión) ligado a la IA de 680.000 millones de dólares para 2026 solo en estas cinco empresas.
De las cinco, Microsoft y Oracle se sitúan en el punto de mira de los inversores debido a los acuerdos estrechos con OpenAi tanto en centros de datos, como accionariales, capacidad de computación, servidores o accionariales. De hecho, las dos multinacionales acordaron cubrir a OpenAi en un data center de Texas, mientras que el creador de Windows sustituyó a la startup de Altman en el proyecto Stargate Noruega que está liderado por Oracle.
Lale Akoner, estratega del bróker eToro, anticipa un arranque de año sólido para las tres grandes tecnológicas con mayor exposición a la IA. Sobre Alphabet, señala que "la búsqueda sigue siendo el motor principal, con una demanda publicitaria que se mantiene mejor de lo esperado", y destaca que "la nube está adquiriendo una importancia mucho mayor, con un crecimiento impulsado cada vez más por la demanda de IA". Un elemento que Akoner subraya especialmente es la infraestructura: "Google se encuentra en una posición más ventajosa en este aspecto, ya que controla una mayor parte de sus propios sistemas", lo que podría permitirle "escalar más rápido y captar nuevos clientes mientras sus competidores aún intentan ponerse al día".
En cuanto a Amazon, la experta observa "un equilibrio: un sólido desempeño actual combinado con una fuerte inversión en el futuro". Reconoce que el mayor gasto en infraestructura e IA "podría presionar las ganancias a corto plazo", pero lo interpreta como muestra de "la determinación de la compañía de mantenerse a la vanguardia en un mercado competitivo", precisamente el momento en que OpenAI, su hasta hace poco cliente estrella, empieza a convertirse en una fuente de incertidumbre más que de negocio.
Sobre Meta, Akoner es especialmente optimista: "el impulso de Meta en IA comienza a notarse donde más importa: los ingresos". Destaca que herramientas como Advantage+ "están haciendo que las campañas publicitarias sean más efectivas mediante una segmentación más inteligente y una mayor automatización".
Y el experto del bróker israelí concluye con un mensaje claro para los inversores minoristas: "la IA ya está impulsando el crecimiento, con un potencial aún mayor por delante". Un brindis optimista sobre los constructores de la infraestructura.,
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