
















SpaceX ha debutado en el mercado de deuda con una acogida que ha superado todas las expectativas. La empresa de Elon Musk ha recibido órdenes de compra por importe de 89.000 millones de dólares para su primera emisión de bonos en Estados Unidos (EEUU), lo que la sitúa entre las mayores operaciones del mercado de deuda con grado de inversión del año.
La compañía busca captar entre 20.000 y 25.000 millones a través de una emisión estructurada en cinco tramos, con vencimientos hasta el año 2056. Al precio mínimo de la horquilla, la demanda cuadruplica con creces el volumen de oferta.
El apetito inversor no ha tardado en trasladarse a la cotización y las acciones de SpaceX han subido hoy más de un 7% en bolsa, recuperando terreno tras las caídas de los últimos días.
Los fondos captados se destinarán a refinanciar un préstamo puente temporal y a sufragar gastos corporativos generales, entre ellos la ambiciosa hoja de ruta de infraestructura de inteligencia artificial (IA) de la compañía. No en vano, SpaceX cerró recientemente un contrato de infraestructura de IA por importe de 6.300 millones con Reflection AI, lo que refuerza su apuesta por convertirse en un proveedor de compute de primer nivel.
Que los inversores en deuda, tradicionalmente más conservadores que los de renta variable, hayan acudido en masa a una emisión de un deudor novel dice mucho del crédito que el mercado otorga a Musk. A juicio de Robert Schiffman, analista de Bloomberg Intelligence, la operación ofrece una vía para diversificar la exposición a compañías vinculadas al auge de la IA fuera de los cauces habituales de la renta variable. La emisión ha sido coordinada por Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs, JPMorgan Chase y Morgan Stanley.
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