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Corría 1994 cuando María Benjumea, presidenta de South Summit, fundó Infoempleo. Era la prehistoria de internet, un tiempo de larguísimos tiempos de conexión y sin fenómenos siquiera remotamente parecidos al tifón de hipereficiencia inherente a la IA, convertida en herramienta de masas, prioridad de gobiernos y protagonista de largos desvelos ante la sombra de una AGI capaz de subyugarnos a todos. Para cargar el discurso de optimismo, Benjumea recuerda a Business Insider que toda tecnología encierra siempre un reverso luminoso y que es justo así como la humanidad ha quemado etapas hasta alcanzar los niveles actuales de abundancia. El trabajo de su organización, consolidada como referente absoluto del ecosistema emprendedor en España, consiste en unir todos los cables para que el circuito produzca electricidad, es decir, empleo, riqueza, empresas de primer orden y una marca-país pegadiza.
Por segunda edición consecutiva, South Summit coloca la IA en primera plana
En esta ocasión la idea es dar un paso más y comprobar de primera mano cómo vamos a experimentar con la IA y qué se puede construir con ella. Aquí es obvio que IE University nos da mucho carrete. Hay que adaptar la IA a las necesidades de las empresas para que sean más rápidas y competitivas y South Summit contribuye en esa dirección con su Building Space, donde hemos seleccionado a unos 50 participantes para que trabajen su planteamiento de negocio con las herramientas más interesantes y la ayuda de los mejores expertos. Animamos al emprendedor a que experimente con la IA porque la IA no sólo es en sí misma una industria: es el complemento perfecto del resto de tecnologías.
También se ubica en lugar preeminente la ciberseguridad con la referencia en el programa a los usos duales (civiles y militares). Esta tecla se toca cada vez más en Bruselas.
Nos gustaría haber abordado la cuestión ya el año pasado, pero preferimos esperar una llamada del Ministerio de Defensa que se produce este año y que a su vez alienta la OTAN con la creación de la aceleradora Diana y la sugerencia de que estas carteras sean cada vez más abiertas respecto a lo que es necesario en un mundo tan complejo geopolíticamente hablando. Es obvio que Europa quiere y debe ser autónoma y tiene que ponerse las pilas. La buena noticia es que esta es la dirección que se está tomando en la UE. Después de los informes de Enrico Letta y Mario Draghi se liberan cientos de miles de millones para propulsar proyectos tecnológicos hechos desde aquí.
Esta es la décimo quinta edición, pero el paisaje se ha transformado desde aquel capítulo inicial de 2012. Hay otros eventos, más fondos, mejores startups y también emprendedores con experiencia previa y ganas de seguir innovando. ¿Ha mutado la piel de South Summit en paralelo a esta evolución?
Hablamos de desarrollar empresas, una pieza crítica para el bienestar de la sociedad. Nosotros siempre hemos estado ahí, en la confluencia entre grandes corporaciones, inversores y startups. Este año vienen 32 unicornios y figuras de primer orden, pero el foco es el mismo de las primeras veces: lograr que la gente conecte y haga negocios de verdad. Madrid es la base y yo estoy con los colores de España, con la competición aún como esencia y núcleo de South Summit y una hoja de servicios notable: en 15 años se han presentado a la competición más de 40.000 startups y ha habido 1.500 finalistas capaces de levantar 21.000 millones de dólares. De South Summit han surgido asimismo nueve unicornios. Siendo el 80% de las startups extranjeras, el 70% de la inversión se ha quedado en proyectos españoles. Eso habla muy bien de nuestro grado de madurez como ecosistema.
Mientras el latido madrileño permanece, la organización ha abierto fronteras paulatinamente. ¿Habrá más expansiones en el futuro?
En Brasil vamos por la quinta edición, ya es nuestra segunda casa. En Corea llevamos dos. Hemos estado en México y Colombia y muy pronto anunciaremos el siguiente país. Además, celebramos eventos para scaleups en diferentes ciudades europeas, más otras de Iberoamérica y Marruecos, más Nueva York. Esta vocación internacional siempre estará ahí, pero South Summit es España y viaja con la marca España.
Si el emprendedor era antes un llanero solitario, hoy cabalga más pertrechado que nunca. ¿Es hoy la startup un concepto familiar para la sociedad española?
Veámoslo con datos. En 2012, las startups captaron en el país 124 millones de dólares frente a los 4.300 millones de 2021. La evolución de los fondos de venture capital también ha sido bestial y South Summit ha puesto su granito de arena al atraer a gestoras internacionales que después han cerrado acuerdos con fondos locales en rondas compartidas. ¡Si es que ha habido startups españolas capaces de levantar 500 millones! Sin embargo, en 2026 no se percibe la alegría de otros años debido a las tensiones geopolíticas y económicas. Ahí desempeñamos otro papel importante como revitalizadores del ecosistema.
No es la mejor analogía, pero se palpa en la juventud un espíritu de contrarreforma, desde aquellos abucheos a Eric Schmidt en Arizona hasta la repulsión que provocan multimillonarios como Elon Musk o Sam Altman. ¿Tenemos un problema?
Cuando la riqueza se concentra tanto y además esas personas juegan un rol en otros contextos distintos al empresarial, la reacción de rechazo es normal. Pero lo que nosotros divulgamos es que la tecnología y la IA pueden beneficiar a cualquiera. Gracias a la tecnología, es indiscutible que la sociedad ha mejorado, aunque siga habiendo muchas desigualdades. El mundo cambia y los humanos con él. Ahora es incluso factible que un solo individuo, uno, saque adelante una idea y cree una compañía. Estas herramientas que dan frutos tan claros en sanidad o defensa deben quedar al alcance de todos.
¿Colisiona con ese deseo el hecho de que Bruselas sea un regulador tan garantista? ¿Dónde se traza la línea que separa innovación y protección al ciudadano?
Si queremos avanzar, no podemos caer en la trampa de un exceso de burocracia, aunque hay que ser cuidadosos. Europa, en cualquier caso, debe cambiar de mentalidad tanto en relación con la inversión como a propósito de la innovación. Antes del verano de 2025, la Comisión Europea liberó enormes cantidades de dinero para fortalecer el ecosistema tecnológico, pero ese empeño tiene que hacer match con inversores de carne y hueso. El dinero en EEUU no viene de los gobiernos, sino de la inversión privada. Talento europeo hay por doquier, pero esta es una de las grandes asignaturas pendientes.













