






















A las puertas de los exámenes de la PAU donde miles de estudiantes deciden su futuro en las aulas de bachillerato científico hay una realidad evidente: la presencia femenina es minoritaria. Y quienes eligen carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) lo saben bien: dos de cada tres mujeres consideran que el sector aún no es igualitario. Y es que siguen encontrando importantes obstáculos para desarrollarse profesionalmente en el sector tecnológico o científico.
Así lo refleja el informe del Observatorio STEM, Mujeres Profesionales en Sectores STEM 2026, impulsado por Fundación ASTI, con la colaboración de EY Insights, que analiza las experiencias, percepciones y aspiraciones de profesionales en el ecosistema STEM español.
Dicho informe habla ya de brecha antes incluso de llegar al mundo laboral. El estudio sitúa parte del problema en las etapas educativas y de orientación temprana. El 83,3 % de las encuestadas considera que la falta de referentes femeninos visibles sigue siendo una de las principales barreras para que niñas y adolescentes elijan carreras científicas y tecnológicas.
Y este es precisamente una de las propuestas que tiene Mari Cruz Díaz, presidenta del Instituto de la Ingeniería de España (IIE) encima de la mesa. Porque como ya contaba en una entrevista a Business Insider España, hace casi seis décadas en su promoción apenas había seis mujeres frente a más de un centenar hombres. A día de hoy una de las cosas que más le preocupa es el descenso de vocaciones femeninas en ingeniería porque Díaz fue una de las primeras mujeres en formar parte de ese pequeño porcentaje de mujeres que elige una carrera STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Ahora ese porcentaje sube al 30%, por lo que si echamos la vista atrás algo está cambiando, aunque sigue siendo poco a poco.
Y volviendo a la escuela, esa falta de referente femenino que destaca el informe se suma la falta de orientación profesional y una enseñanza poco motivadora de matemáticas y ciencias, identificadas también como factores que siguen limitando las vocaciones científicas entre las jóvenes. No obstante, el informe introduce un matiz relevante: la calidad de la enseñanza ya que más del 91% de las participantes considera clave la metodología, los conocimientos y la motivación del profesorado para fomentar el interés por estas disciplinas.
El estudio dibuja el perfil de un colectivo altamente cualificado, estable y comprometido con el sector. Más del 64 % de las encuestadas acumula más de diez años de experiencia profesional en STEM y prácticamente siete de cada diez cuentan con formación de máster o doctorado. Además, cerca de un 29% ocupa puestos directivos o de liderazgo técnico.
Sin embargo, la percepción de desigualdad continúa muy presente. Dos de cada tres mujeres (66,4%) consideran que el sector todavía no ofrece las mismas oportunidades para hombres y mujeres, mientras apenas una de cada cuatro (25,2%) cree que existe igualdad real.
El informe refleja que las principales dificultades que encuentran las mujeres STEM no están solo relacionadas con la formación o la capacidad técnica, sino con dinámicas estructurales y culturales que siguen condicionando su desarrollo profesional.
En este contexto, la falta de promoción y reconocimiento profesional aparece como la principal barrera para las mujeres STEM, señalada por el 57,7% de las encuestadas. Muy cerca se sitúan los sesgos y estereotipos de género, identificados por el 56,3%, lo que evidencia que la percepción de desigualdad sigue estando estrechamente vinculada a las oportunidades de crecimiento dentro del sector.
A ello se suma la persistencia de una cultura laboral basada en largas jornadas y presencialismo, identificada por el 45,8 % de las participantes como uno de los principales obstáculos para desarrollar una carrera sostenible en STEM. Y es que, aunque muchas empresas cuentan con medidas de conciliación y planes de igualdad, solo el 40,6% considera que esas iniciativas tienen un impacto real en el día a día laboral.
Ante dichas barreras, las profesionales reclaman cambios estructurales y medidas concretas que permitan construir carreras más sostenibles, equitativas y transparentes dentro del sector. La principal demanda dirigida a las empresas es una mayor transparencia salarial y en los procesos de promoción, una prioridad señalada por el 62,7% de las encuestadas.
Además, el 55,9% reclama políticas reales de conciliación y corresponsabilidad, incluyendo permisos compartidos, teletrabajo y horarios flexibles, mientras que el 52,4% considera prioritario garantizar un acceso real de las mujeres a puestos de liderazgo y toma de decisiones.
Pese a ello, el vínculo de las mujeres con estas disciplinas sigue siendo extraordinariamente fuerte. El estudio refleja un elevado nivel de compromiso, vocación y orgullo profesional entre las participantes. Y es que, el 61,5% recomendaría trabajar en STEM con la máxima puntuación posible y más del 90% lo recomendaría con valoraciones entre 8 y 10.
Sin embargo, esa vocación convive con señales claras de desgaste. Casi tres de cada diez mujeres han contemplado abandonar el sector en algún momento de su trayectoria profesional.
La formación continua se consolida como uno de los principales factores para avanzar y mantenerse en el sector: el 83,8% de las encuestadas la identifica como clave para su desarrollo profesional. En este contexto, la Inteligencia Artificial y el Data Science lideran las prioridades formativas, con un 61,5% de profesionales que prevé formarse en estas áreas durante los próximos doce meses.
Más allá de las competencias técnicas, las participantes destacan el aprendizaje continuo, el pensamiento analítico y saber trabajar en equipo como capacidades fundamentales para el futuro del talento STEM.
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