
























Las operaciones multilaterales de paz corren peligro. Las tensiones geopolíticas, la presión política y las crisis de financiación están poniendo en riesgo su viabilidad, y el número de militares en operaciones de paz ha caído drásticamente en los últimos años. Los 10 principales países que contribuyen a ellas con su personal -militar, civil y policial- no son europeos, ni EEUU es uno de ellos.
A 31 de diciembre de 2025, había 78.633 efectivos internacionales desplegados en operaciones de paz, un 49% menos que en 2016 y el nivel más bajo desde al menos el año 2000. Así se desprende de un análisis publicado por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri), que señala que en 2025 se registró la caída interanual más pronunciada del periodo, del 17%.
«Si las cosas continúan así, podríamos asistir a un debilitamiento drástico de la gestión multilateral de conflictos y a la marginación casi completa de instituciones como las Naciones Unidas, debido a una tormenta perfecta de factores financieros, políticos y geopolíticos», señala Jaïr van der Lijn, director del Programa de Operaciones de Paz y Gestión de Conflictos del Sipri. «Es probable que el resultado sea un mayor número de conflictos, y que estos conflictos tengan impactos aún más graves sobre la población civil, a medida que los Estados abandonen normas consolidadas desde hace tiempo».
Las operaciones de paz son despliegues internacionales de personal militar, policial y civil, liderados principalmente por Naciones Unidas, los conocidos como cascos azules. Su objetivo es ayudar a los países afectados por conflictos a crear las condiciones necesarias para una paz duradera.
Desde la creación de la primera misión de mantenimiento de la paz en 1948, más de un millón de cascos azules procedentes de 125 países han prestado servicio bajo la bandera de Naciones Unidas. En la actualidad, diversos países contribuyen aportando tropas y expertos. España, por ejemplo, mantiene a unos 3.000 militares desplegados en el exterior, destacando su liderazgo en la misión de la ONU en el Líbano (UNIFIL).
Durante 2025 hubo un total de 58 operaciones multilaterales de paz activas en 34 países o territorios de todo el mundo. África subsahariana y Europa acogieron 18 misiones cada una; Oriente Medio y Norte de África (MENA), 14; América, 5; y Asia y Oceanía, 3. Casi tres cuartas partes del personal (73%) estaban desplegadas en solo cinco misiones, cuatro de ellas en África subsahariana, según recoge el informe.
Naciones Unidas siguió siendo la principal organización que desplegó operaciones de paz multilaterales el año pasado, con 18 operaciones y el 67% del personal desplegado. Sin embargo, la mayoría de las operaciones de paz fueron desplegadas por organizaciones y alianzas regionales, que representaron 34 operaciones en 2025. Las coaliciones ad hoc de Estados llevaron a cabo seis operaciones de paz multilaterales en 2025.
La gestión multilateral de conflictos y las operaciones de paz están sometidas a una fuerte presión. El número de efectivos está disminuyendo rápidamente. Además, "las operaciones de paz se han cerrado o reducido en lugares donde aún se necesita la gestión de conflictos", alerta el Sipri, que pone como ejemplo la República Democrática del Congo, el Líbano y Sudán del Sur. Tampoco se han establecido nuevas operaciones en contextos que podrían haberse beneficiado de su despliegue, como Siria, Ucrania o Yemen.
Esta disminución de la inversión en operaciones multilaterales de paz tiene su origen en el aumento de las tensiones geopolíticas, las políticas interesadas o transaccionales y los recortes financieros. En julio de 2025, las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU afrontaban un déficit de 2.000 millones de dólares —más del 35% de su presupuesto total de 5.600 millones de dólares para 2024-25— y, como consecuencia, varias se vieron obligadas a realizar profundos recortes en el número de efectivos.
En el Consejo de Seguridad de la ONU, las exigencias inflexibles y las amenazas de veto de miembros permanentes complicaron las decisiones sobre la renovación de los mandatos de las operaciones. Por ejemplo, pese a las frecuentes violaciones del acuerdo de alto el fuego de 2024 entre Israel y Líbano, Estados Unidos exigió la terminación de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) durante las negociaciones para renovar su mandato en agosto de 2025. Como solución de compromiso, el Consejo de Seguridad votó renovar la misión por última vez hasta diciembre de 2026.
Al igual que la ONU, organizaciones regionales como la Unión Africana, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también tuvieron dificultades por la insuficiencia de financiación y por el bloqueo en la toma de decisiones sobre operaciones de paz —por ejemplo, en Sudán y Ucrania— debido a rivalidades geopolíticas
La marcada disminución del personal en operaciones de paz en 2025 se debió principalmente a reducciones en África subsahariana. En años anteriores, las importantes disminuciones anuales se debieron al cierre de una o dos grandes operaciones de paz. Sin embargo, en 2025, la disminución reflejó reducciones de personal en varias operaciones, en particular en las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU.
El despliegue de personal en operaciones de paz multilaterales disminuyó en África subsahariana (–21%), Oriente Medio y Norte de África (–17%) y Asia (–2%), pero aumentó en América (+61%) y en Europa (+10%). En América, el aumento se debió principalmente al refuerzo del MSS en Haití a principios de año. En Europa, el aumento general se debió en gran medida al incremento del despliegue de tropas en la Fuerza de Kosovo (KFOR) de la OTAN.
En el top 10 de contribuyentes a estas misiones no se encuentra ni EEUU ni ningún país europeo. Durante todos los años de la última década, excepto 2025, África subsahariana ha albergado el mayor número de operaciones de paz multilaterales.
Los diez principales contribuyentes de personal militar y policial a las operaciones de paz multilaterales procedían predominantemente de África subsahariana o del sur de Asia. Ocho de los diez principales contribuyentes de personal policial se encontraban en África subsahariana.
Uganda se convirtió en el principal contribuyente de personal militar, seguida por Nepal, Bangladesh e India. El resto de los 10 principales contribuyentes se encontraban en África subsahariana (Ruanda, Etiopía, Burundi y Kenia) o en Asia y Oceanía (Pakistán e Indonesia).
En el caso de personal policial, el principal contribuyente fue Ruanda, seguida por Senegal, Kenia, Egipto, Mauritania, Ghana, Nigeria, Sierra Leona, Camerún y Nepal.
Las operaciones de paz con mayor personal destinadas en ellas fueron la Misión Multidimensional Integrada de las Naciones Unidas para la Estabilización en la República Centroafricana (MINUSCA), con 15.649 efectivos; y la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en la República de Sudán del Sur (UNMISS), con 12.232 efectivos.
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