



























En los últimos años, las conferencias de tecnología financiera han estado dominadas por anuncios puntuales y novedades aisladas. Sin embargo, en el foro Freedom Inside 2026, celebrado en Astana, Freedom24 planteó un enfoque distinto: un cambio estructural en su modelo de negocio y una ambición clara de expansión en Europa. El evento no solo funcionó como escaparate de innovaciones, sino también como una señal de cambio estructural: una empresa que está redefiniendo su identidad a largo plazo mientras diseña una expansión geográfica más ambiciosa y cuidadosamente planificada.
Zhaslan Madiev, el viceprimer ministro y ministro de Inteligencia Artificial y Desarrollo Digital de Kazajistán, fue el encargado de inaugurar el evento que reunió a 3.000 participantes y más de 30 ponentes entre los que se encontraban responsables políticos, inversores y emprendedores. La conferencia, celebrada en el principal mercado operativo del grupo Freedom Holding Corp., sirvió para transmitir las intenciones de la compañía y dejó un mensaje claro: Freedom está pasando de ser un grupo de servicios financieros diversificados a convertirse en un ecosistema digital integrado verticalmente.
El valor de mercado de Freedom Holding Corp. se ha multiplicado por más de diez desde su salida a bolsa en el Nasdaq en 2019. Actualmente, el grupo cuenta con más de 11 millones de clientes en todo el mundo, operaciones en más de 20 países y una red de 230 oficinas. Aunque estas cifras reflejan una rápida expansión, la estrategia de la compañía ha evolucionado en los últimos años hacia un enfoque centrado en la integración, más allá del crecimiento geográfico.
Este giro se produce en torno a su SuperApp, que se ha convertido en la principal puerta de acceso al ecosistema de servicios del grupo. En menos de tres años, la plataforma ha pasado de unos 40.000 usuarios a alrededor de 5 millones, con tasas de captación diarias que, según la compañía, pueden alcanzar hasta los 10.000 nuevos registros.
El grupo cuenta con más de 11 millones de clientes en todo el mundo, operaciones en más de 20 países y una red de 230 oficinas
La aplicación reúne en una única interfaz servicios de corretaje, banca, seguros, pagos y determinados servicios de estilo de vida, como viajes y comercio electrónico. La compañía no la presenta como una capa adicional de servicios, sino como el núcleo de su arquitectura operativa. El objetivo es claro: aumentar la retención y el valor del cliente a largo plazo.
Gran parte del desarrollo de este modelo responde al entorno en el que se originó. La infraestructura digital de Kazajistán difiere de la de la Unión Europea y otros mercados maduros: menores limitaciones heredadas y una base de consumidores altamente digitalizada han permitido una integración intersectorial más rápida de lo habitual en sistemas regulatorios más fragmentados. El resultado ha sido un entorno financiero más unificado, en el que los servicios bancarios y adyacentes se concentran en una sola plataforma en lugar de repartirse entre múltiples proveedores.
Sin embargo, las ambiciones del grupo ya trascienden su mercado nacional. A través de su filial europea, Freedom24, la compañía atiende a más de 500.000 clientes minoristas en la UE, principalmente con servicios de intermediación para acceder a acciones globales. Frente al modelo de Kazajistán, el producto europeo sigue siendo más limitado y menos integrado. Según su director ejecutivo, Evgenii Tiapkin, la empresa estudia obtener capacidades bancarias en Europa, incluida la posibilidad de licencias en Francia, y prevé expandirse a Portugal, Rumanía y la República Checa entre 2026 y 2027.
"Queremos ir más allá del modelo de bróker tradicional", señala Tiapkin. "La siguiente etapa de crecimiento en Europa no consiste solo en ampliar la actividad de corretaje, sino en crear un ecosistema de clientes más amplio a su alrededor". De materializarse, este movimiento permitiría replicar el modelo de SuperApp en Europa, integrando servicios financieros y afines dentro de una única plataforma regulada, lo que supondría un cambio relevante frente a la estructura fintech predominante en la región, todavía caracterizada por soluciones modulares y basadas en colaboraciones.
La mayoría de las fintech europeas continúan operando bajo modelos especializados, con fortalezas en áreas concretas como pagos, inversión o préstamos. No obstante, muchas dependen de alianzas externas para completar el recorrido del cliente, lo que fragmenta la experiencia final. Incluso las plataformas de mayor tamaño suelen funcionar como agregadores de servicios, más que como ecosistemas plenamente integrados.
Frente a este esquema, Freedom plantea un enfoque estructural distinto, basado en el control de múltiples niveles de la cadena de valor dentro de un único entorno operativo. Durante el foro celebrado en Astana, este planteamiento se presentó como un modelo ya desplegado a gran escala. La incógnita ahora es si esa arquitectura puede trasladarse con éxito a Europa, donde el marco regulatorio, la competencia y el comportamiento del consumidor presentan una mayor fragmentación.
En ese sentido, la estrategia del grupo invierte la lógica habitual del sector fintech: en lugar de adaptar modelos occidentales a mercados emergentes, la compañía busca exportar al continente europeo un ecosistema desarrollado y probado en Asia Central.
Como ha señalado en diversas ocasiones Timur Turlov, director ejecutivo y fundador de Freedom Holding Corp., la ejecución dependerá en gran medida de dos factores clave: la armonización normativa y la confianza del consumidor. Si ambos elementos se consolidan, la próxima fase de la compañía en Europa podría ir más allá de una simple expansión geográfica y suponer la introducción de un enfoque distinto en la integración de servicios financieros.
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