























El mito del renacido suele incorporar un periodo de sufrimiento y travesía por el desierto, pero en el caso de Intel Corporation no le ha dado ni tiempo a pasarlo mal.
"Hace un año, éramos tema de conversación sobre si íbamos a sobrevivir", confesó ayer el consejero delegado, Lip-Bu Tan, ante analistas, inversores y periodistas después de presentar los resultados del primer trimestre. "Hoy lo somos sobre cuánto más rápido podemos fabricar y aumentar el suministro".
Sus accionistas están de enhorabuena. Intel está subiendo un 24% este viernes hasta superar los 82 dólares por acción, máximo histórico que supera las cotizaciones alcanzadas en el año 2000. Lo hace después de presentar sus resultados trimestrales, plagados de pérdidas, saneamientos y extraordinarios negativos.
Todos ganan... y mucho. La subida acumulada en bolsa de en ocho meses se eleva por encima del 300%. De este modo, tras la apertura de Wall Street está superando los 400.000 millones de dólares de capitalización en bolsa. Son más de 300.000 millones más de valoración que el pasado verano.
El 23 de agosto de 2025, el Gobierno de Estados Unidos tomó una participación próxima al 10% del capital a razón de 20 dólares por acción, valorada en 8.900 millones de dólares. Hoy esa inversión vale 36.000 millones, cuatro veces más.
La operación apadrinada por el presidente Donald Trump despertó no pocas suspicacias después de que previamente atacara en público a Tan y amenazará con despedirlo.
El recelo de los inversores al giro intervencionista en EEUU pronto encontró explicación a la necesidad de rescatar y reestructurar a la compañía, con un acuerdo al que se sumaron después de Nvidia y Softbank, también accionistas de referencia de Intel desde hace unos meses aunque a un precio ligeramente superior.
Intel registró pérdidas de 3.728 millones de dólares (3.187 millones de euros) en el primer trimestre, multiplicando por más de cuatro los 'números rojos' de 821 millones de dólares (702 millones de euros)
Pero los inversores premian el resurgir de las cenizas y las previsiones lanzadas por Tant sobre el regreso de la CPU como "columna vertebral" de la revolución de la inteligencia artificial agéntica, debido a que la demanda de ordenadores se está disparando para instalar esta nueva capa de la IA en local, en lugar de la nube.
En agosto de 2025, Trump pasó de pedir la dimisión inmediata al CEO de Intel -que llevaba pocos meses en el cargo- a deshacerse en alabanzas hacia su labor. En pocos días, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció para sorpresa de todos que Estados Unidos iba a entrar en el capital.
El ejecutivo chino había logrado el respaldo de la Casa Blanca a su proyecto para dar la vuelta a la empresa, a la vez que permitió un respaldo privilegiado por parte de su rival Nvidia y la inyección de nuevo capital de Softbank.
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