
















Marruecos se está convirtiendo en un centro clave para la industria de defensa extranjera en el norte de África, con Casablanca como ciudad principal. Ya son varias las empresas internacionales que han decidido abrir plantas en el país magrebí y los países que han cerrado acuerdos de formación y fabricación militar.
El último en llegar ha sido el fabricante de motores Pratt & Whitney, que ha inaugurado en Casablanca una planta de 40.000 metros cuadrados donde producirá piezas y estructuras para motores de aeronaves de su división en Canadá.
Marruecos quiere reforzar sus ejércitos y su material militar, pero también quiere atraer la inversión de industrias de defensa extranjeras en su territorio. No en vano, tras aumentar su inversión en el sector, Marruecos se ha convertido ya en el mayor importador de armas de África, con EEUU como su principal suministrador, seguido de Israel, según se desprende de un informe del Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI).
Marruecos se encuentra en un momento crucial de su desarrollo industrial y militar. El país ya no es solo un mercado de exportación, es un socio esencial para la industrialización de los sectores de defensa, aeroespacial y marítimo en África.
Precisamente, la apuesta del país gobernado por el rey Mohammed VI, pasa por priorizar la inversión en la modernización de la industria de defensa nacional y fomentar que las empresas extranjeras se asienten en su territorio más que en adquirir material militar.
En junio de 2025 Marruecos formalizó la creación de la empresa ‘Société de Gestion des Zones Industrielles de Défense (SGZID)’, con la misión de diseñar, desarrollar, comercializar y gestionar en el país zonas industriales dedicadas específicamente a las actividades de la industria de defensa.
Así, la región de Benslimane (Casablanca-Settat) se perfila como el epicentro del mantenimiento aeronáutico y la producción de drones. En esta zona se inició en 2025 la construcción de un hangar de mantenimiento pesado para reducir la dependencia de instalaciones extranjeras.
En la ciudad de kenitra, por su parte, se ha aprobado una ampliación masiva de casi 600 hectáreas en su Zona de Aceleración Industrial para satisfacer la demanda de suelo industrial, incluyendo proyectos de defensa. Mientras, en Sidi Slimane, en Rabat, una zona de fuerte presencia militar, se están integrando proyectos de fabricación de componentes electrónicos y sistemas de defensa avanzada.
Poco después de crear la SGZID, en septiembre de 2025, las administraciones de defensa de Marruecos e India inauguraron en la localidad de Berrechid, al sureste de la capital marroquí, una planta de la empresa Tata Advanced Systems Limited (TASL) destinada a la construcción de vehículos blindados de combate WhAP 8×8. La planta tendrá una capacidad de producción de 100 vehículos blindados al año y se espera que las primeras entregas se realicen en un plazo de 18 meses.
Un ejemplo claro de zona industrial para defensa es Benslimane, adyacente a una base de apoyo logístico de la Real Fuerza Aérea. y a 50 kilómetros de distancia de Casablanca. El complejo alberga importantes alianzas internacionales para la producción de drones de combate y el mantenimiento de aeronaves militares avanzadas.
La empresa israelí BlueBird Aero Systems inauguró allí a finales de 2025 una fábrica para producir drones kamikaze SpyX . Además, la empresa de defensa turca Baykar ha creado una filial, Atlas Defense , para construir una instalación destinada a la fabricación y el mantenimiento de vehículos aéreos no tripulados (UAV)
Por su parte, Maintenance Aero Maroc (MAM), una empresa conjunta entre Sabena Engineering y Lockheed Martin, está desarrollando una instalación de 9.000 metros cuadrados dedicada al mantenimiento pesado de aeronaves F-16 y C-130 Hercules.
Además, en la Cumbre de Fuerzas Terrestres Africanas celebrada en Roma del 23 al 24 de marzo de 2026, el general Christopher Donahue, comandante del Ejército de Estados Unidos en Europa y África, anunció planes para establecer en Marruecos el primer centro de entrenamiento especializado en drones del continente. Este centro capacitará a operadores de toda África en sistemas aéreos no tripulados pequeños (UAS), municiones merodeadoras, sistemas antidrones y operaciones integradas de guerra electrónica (EW).
En el sector aeroespacial (civil y militar), el país se ha convertido en un socio clave para gigantes como Airbus y Boeing, participando en la producción de componentes esenciales como fuselajes, cableado, mobiliario interior y partes estructurales. Gran parte de esta actividad se concentra en clústeres especializados, como Midparc en Casablanca, una zona franca industrial dedicada exclusivamente al sector aeroespacial.
Este espacio es el principal ‘Hub’ del sector, y en él están la mayoría de los grandes fabricantes mundiales con presencia en Marruecos. Esto incluye a empresas de primer nivel como Safran, Spirit AeroSystems, Collins Aerospace, Daher Hextar, o EADS (Airbus Group). Además de la francesa Thales, con un centro de fabricación aditiva (impresión 3D) de metal para piezas aeroespaciales.
En estas nuevas zonas industriales especializadas en defensa, Marruecos ofrece exenciones fiscales, reducción en el impuesto de sociedades y exenciones del IVA, atrayendo a empresas globales para producir tecnología de defensa, incluidos sistemas de drones y cibernéticos.
Las zonas ofrecen cinco años de exención total de impuestos (a partir del sexto año, suelen tributar a un tipo reducido del 15% o 20%, dependiendo del volumen de beneficios) y un impuesto sobre la renta fijo del 20% para los empleados.
Las empresas situadas en las zonas de Benslimane y Kenitra, por ejemplo, disfrutan de un régimen jurídico y aduanero especial: una exención total del IVA para productos y servicios destinados a la exportación, una exención total de derechos de aduana para la importación de materias primas y componentes necesarios para la fabricación y libertad para reexportar beneficios y capitales sin restricciones fiscales adicionales.
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