



























El Ejército de Estados Unidos tiene claro que necesita misiles para sus sistemas Patriot que sean más asequibles y fáciles de producir para hacer frente a los ataques con drones de bajo coste. Así, está presionando a los contratistas de defensa para que presenten propuestas para un nuevo interceptor para el sistema de misiles tierra-aire con un costo unitario inferior a un millón de dólares.
Hasta ahora, se usaba armamento antiaéreo tradicional contra drones y amenazas aéreas, como por ejemplo, los sistemas Patriot. Sin embargo, un solo interceptor Patriot puede costar tres millones de dólares, un costo excesivo si se usa para abatir drones enemigos con un coste de entre 20.000 y 50.000 dólares, como los Sahed iraníes.
Precisamente, hace unos meses, el Subsecretario de Defensa de EEUU para Adquisiciones y Mantenimiento, William LaPlante, ya alertaba de esto: "Si derribamos un dron de 50.000 dólares con un misil de tres millones, no es una buena ecuación de costes", aseguraba en un informe del Instituto de Estudios Económicos.
El programa de Fuegos Defensivos del Ejército estadounidense lanzó hace unos días un aviso en el que recaba información sobre posibles nuevos diseños de interceptores de bajo coste para el sistema Patriot.
“Estamos llevando a cabo una competencia muy agresiva para misiles interceptores de bajo costo (LCI) y subsistemas de misiles”, escribió además el general de división del Ejército Frank Lozano, director de adquisiciones del Ejército de Estados Unidos, en sus redes sociales. “Este esfuerzo tiene como objetivo lograr múltiples adjudicaciones que puedan conducir a diversas soluciones de interceptores de misiles capaces y asequibles”.
El aviso de contratación desglosa el precio unitario objetivo de un millón de dólares en cuatro grupos de componentes, cada uno de los cuales el Ejército quiere que no cuesten más de 250.000 dólares. Estos son: Sistema completo de interceptores (AUR) y control de fuego de bajo costo, Motor de cohete de bajo costo, Buscador de bajo costo e Implementación del control de fuego y la guía de vuelo.
El Ejército estadounidense no quiere un nuevo sistema completo, ya que busca integrar los nuevos misiles en los lanzadores M903 ya existentes, montados sobre remolques. Los M903 tienen capacidad de albergar los interceptores más recientes de la serie PAC-3 y los modelos PAC-2, más antiguos pero que aún se encuentran en inventario.
En la actualidad muchos aliados occidentales dependen del sistema Patriot, de fabricación estadounidense, para interceptar misiles balísticos. Es el caso de España, cuya defensa antiaérea se basa en este sistema de armas y que además opera algunas de estas baterías en la base aérea turca de Incirlik, en Adana, en misión OTAN.
El problema de esta dependencia es que es un sistema caro de operar, con proyectiles caros y que muchas veces se traduce en derribar drones o enjambres de UAVS, cuyo coste es de unos miles de dólares, con misiles balísticos con un coste millonario.
Además los misiles Patriot escasean cada vez más debido a su amplio despliegue en el Golfo Pérsico para contrarrestar los ataques iraníes, y la única alternativa europea, el SAMP/T, de fabricación ítalo-francesa, se produce en cantidades relativamente pequeñas.
Para derribar un proyectil balístico con el sistema Patriot, fabricado por Raytheon y Lockheed Martin, a menudo se necesitan dos o tres misiles de defensa aérea, cada uno con un coste de varios millones de dólares, por lo que una alternativa más barata es precisamente lo que buscan los socios occidentales.
Ucrania también usa este sistema, pero podría dejar de hacerlo en muy corto plazo al tener una alternativa casi 100% nacional. Como ya publicamos en Business Insider España, la empresa ucraniana Firepoint está en conversaciones con compañías europeas para desarrollar y tener listo en 2027 un sistema antiaéreo alternativo más económico que el Patriot, cada vez más difícil de conseguir.
Ahora, Firepoint ha anunciado que el desarrollo de su nuevo misil interceptor FP-7.x ha alcanzado una producción casi completamente doméstica.
El cofundador y diseñador jefe de la compañía, Denys Shtilierman, apuesta por un sistema más barato: «Si logramos reducirlo a menos de un millón de dólares, supondrá un cambio radical en las soluciones de defensa aérea».
Según el plan, el interceptor, hecho de fibra de carbono, estará equipado con un buscador infrarrojo o semiactivo. Será capaz de alcanzar velocidades de entre 1.500 y 2.000 m/s.
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