


























La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha paralizado los lanzamientos del cohete Starship de última generación de SpaceX mientras investiga su lanzamiento más reciente.
La investigación del incidente, un paso procedimental habitual que la FAA lleva a cabo cuando un lanzamiento sale mal, analizará por qué el propulsor Super Heavy sufrió un fallo después de enviar el Starship al espacio. Dado que los procedimientos de seguridad exigen una revisión exhaustiva.
El Starship renovado de SpaceX desplegó con éxito satélites de prueba y regresó a la Tierra en gran medida intacto el viernes. No obstante, su propulsor Super Heavy no logró realizar la quema de motores prevista tras separarse del Starship. En consecuencia, el vehículo perdió el control durante su regreso a la Tierra y al parecer se desintegró sobre el Golfo de México.
"La FAA exige a SpaceX que lleve a cabo una investigación del incidente", señala la agencia en un comunicado. "La FAA supervisará la investigación liderada por SpaceX, participará en cada etapa del proceso y aprobará el informe final de SpaceX, incluidas las posibles medidas correctoras."
El lanzamiento marcó, asimismo, el debut de la Versión 3 o V3 del Starship, diseñada para mejorar la potencia y capacidad del vehículo. De hecho, esta versión es central en la estrategia del consejero delegado Elon Musk para la compañía, de cara a una salida a bolsa prevista.
En todo caso, la FAA indicó que el Starship podrá retomar los vuelos siempre que la agencia determine que "cualquier sistema, proceso o procedimiento relacionado con el incidente no compromete la seguridad pública." Por último, cabe señalar que uno de los seis motores del Starship también se apagó de forma prematura durante la misión, aunque la FAA no indicó que fuera a investigar ese problema.
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