




















Muchas empresas, en los meses de verano, suelen cambiar sus horarios y comenzar durante ese tiempo una jornada intensiva. En el Boletín Oficial del Estado (BOE) se recogen distintos acuerdos y resoluciones para que miles de trabajadores reduzcan su horario en los meses más calurosos del año. En este caso, y con una reciente publicación, son los empleados públicos de la Administración General del Estado (AGE), plantillas sujetas a determinados convenios colectivos y trabajadores de algunas grandes empresas los que disfrutarán en 2026 de horarios continuados de mañana, especialmente entre junio y septiembre.
Además, algunos convenios también contemplan jornada intensiva en fechas concretas como el 5 de enero. El objetivo es mejorar la conciliación laboral, reducir el estrés térmico y adaptar la actividad a los meses de verano sin reducir el cómputo anual de horas trabajadas.
Uno de los colectivos que ya tiene garantizada la jornada intensiva es el personal de la Administración General del Estado y sus organismos públicos. La Resolución de 14 de abril de 2026 publicada en el BOE establece las nuevas instrucciones sobre jornada y horarios tras la implantación de la semana laboral de 35 horas en la AGE. Entre otras medidas, la normativa mantiene la jornada intensiva de verano para estos empleados públicos.
Según la resolución, durante el periodo comprendido entre el 16 de junio y el 15 de septiembre, el horario podrá concentrarse en jornada continuada de mañana. En muchos casos, los trabajadores realizarán su actividad entre las 8:00 y las 15:00 horas.
Pero más allá de la Administración General del Estado, el BOE ha ido publicando diferentes convenios colectivos que incorporan jornadas intensivas en determinadas fechas del año. Uno de los casos que más atención ha generado recientemente es el convenio de la empresa ferroviaria Iryo, que establece jornada intensiva tanto en verano como el 5 de enero. Según su convenio, los trabajadores disfrutarán del 1 de julio al 31 de agosto de un horario continuado de 8:00 a 14:00 horas, lo mismo que el día 5 de enero.
Eso sí, la jornada intensiva no supone necesariamente trabajar menos horas anuales. En muchos convenios, las horas se redistribuyen durante el resto del ejercicio mediante fórmulas de flexibilidad o ampliación diaria del horario fuera del periodo estival.
La implantación de la jornada intensiva suele justificarse por varios factores relacionados con la productividad y la conciliación. Según algunos estudios, trabajar de forma continuada durante las primeras horas del día puede mejorar la concentración y reducir la fatiga derivada de las largas pausas de mediodía. Además, durante el verano disminuye la exposición a altas temperaturas en desplazamientos y oficinas.
Por otro lado, el hecho de tener una jornada intensiva hace que la atención al ciudadano o al cliente se tenga que adaptar a ese nuevo horario. Eso implica no solo tener que reorganizar los turnos y reforzar algunos departamentos, sino también avisar a los usuarios del nuevo horario que se va a llevar durante esos meses para poder ser atendidos.
Esto es importante, sobre todo si las oficinas o administraciones abrían durante todo el día y atendían tanto de mañana como de tarde, ya que hay que informar a los usuarios para no perjudicar la prestación de servicios públicos ni la atención ciudadana.
A pesar de que tener una jornada intensiva puede ser beneficioso para muchos, esta no es un derecho universal para todos los trabajadores. En el caso del sector privado, la aplicación o no dependerá de lo que se establezca por convenio colectivo, por un pacto interno de empresa o por un acuerdo con la representación sindical.
El Estatuto de los Trabajadores no obliga de forma general a implantar jornada intensiva durante el verano. Por ello, muchos empleados siguen manteniendo horarios partidos incluso durante julio y agosto.
Además, hay muchos sectores donde es complicado implantar jornadas intensivas, ya sean solo de mañana o de tarde, como puede ser la hostelería, el comercio, la salud o el transporte.
El hecho de que haya una reducción de jornada en el caso de los empleados públicos a 35 horas ha hecho que muchos trabajadores recuerden esa promesa de rebajar la jornada máxima legal sin reducción salarial. Hasta ahora, el Gobierno mantiene abierta la negociación, pero no se ha avanzado y todavía no se ha puesto en marcha.
Aun así, en el caso de que se implantara, esta se haría progresivamente, no de golpe. Supondría tener unas horas a la semana libres extras sin que por ello se redujera el salario.
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