





















El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia ha sido el escogido por el Instituto de la Ingeniería de España para anunciar unos premios que llevan el nombre de Hedy Lamarr, una actriz, ingeniera e inventora pionera cuya aportación científica fue determinante para el desarrollo de tecnologías esenciales en la actualidad.
Lamarr ideó, junto al compositor George Antheil, un sistema de comunicaciones por espectro ensanchado que sentó las bases del WiFi, el GPS y el Bluetooth. Su figura encarna el talento femenino históricamente invisibilizado en la ingeniería y simboliza el impacto real que las mujeres han tenido y tienen en la innovación tecnológica y la transformación de la sociedad.
La austriaca Hedwig Eva Maria Kiesler, conocida como Hedy Lamarr en Hollywood, huyó de su primer matrimonio donde se sentía mujer trofeo a París y acabó con un pasaje en el trasatlántico Normandie donde navegó hacia Estados Unidos, donde desarrolló su carrera como actriz e inventora. Sus papeles en películas de los años 30 y 40, donde protagonizó el primer desnudo integral de la historia del cine, eclipsó su faceta de inventora.
Nacida el 9 de noviembre de 1914 empezó a estudiar ingeniería, pero se apartó de los estudios por el arte dramático. Su primera película, Éxtasis, marca su carrera cinematográfica hasta tal punto que acaba cambiándose el nombre como uno de los condicionantes para firmar un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer en el mismo barco en el que huía de su pasado.
Es en la II Guerra Mundial cuando ofrece sus conocimientos al gobierno de EEUU. Cuando estuvo casada con su primer marido asistía a fiestas en las que pudo conocer el armamento del ejército alemán. Es entonces cuando inventó, ayudada por Antheil, un sistema de detección de torpedos teledirigidos. Pero su brillantez intelectual quedaba eclipsada por su intento de despuntar en Hollywood. El reconocimiento a su faceta como inventora llegó tarde.
Y precisamente eso es lo que se combate con el Premios Hedy Lamarr a la Ingeniera Nacional e Internacional del Año, una iniciativa concebida para reconocer a las mujeres que, desde distintas ramas de la ingeniería, están liderando transformaciones decisivas en innovación tecnológica, sostenibilidad, movilidad, digitalización industrial y bienestar social.
La presidenta del Instituto, María Cruz Díaz, subraya que "con estos premios queremos situar en el centro a las mujeres ingenieras que están transformando el país, muchas veces de forma silenciosa, sosteniendo infraestructuras críticas, impulsando la transición energética, desarrollando soluciones tecnológicas y mejorando cada día la vida de las personas".
Asimismo, destaca que "es imprescindible contar con referentes visibles: si una niña no ve ingenieras, difícilmente imaginará que puede serlo. Estos galardones nacen con una vocación clara: inspirar, abrir caminos y romper inercias", y recuerda que "la ingeniería es esencial para afrontar los desafíos globales, y no podemos prescindir del talento del 50 % de la población".
El último Informe anual de la Mujer en la Ingeniería, que analiza la brecha de acceso, liderazgo y desarrollo profesional, destaca que "la brecha de género en carreras STEM sigue siendo un desafío en España, persistiendo desde la educación secundaria y reflejándose en la baja representación femenina en tecnología y liderazgo. Aunque ha habido avances en la incorporación de mujeres a la ingeniería, persisten desigualdades estructurales, como la brecha salarial y el acceso limitado a cargos de responsabilidad".
Esta es una de las conclusiones del Observatorio de la Mujer Ingeniera en la Industria Española, presentado en el Instituto el pasado mes de diciembre. Un informe del Comité INGENIA del IIE con la colaboración de REDEIA que analiza las barreras y oportunidades para la integración de las mujeres en la industria, evaluando su acceso a carreras.
En España, la profesión de ingeniería cuenta con aproximadamente 750.000 trabajadores. El porcentaje de mujeres en la ingeniería española se sitúa en torno al 20%, con variaciones según la rama: menor presencia en Telecomunicación (12%), Informática (16%) e Industrial (19%), y mayor en Agrícola (33%) y Caminos (24%). Estos niveles son comparables a los porcentajes de mujeres en la ingeniería de países europeos como Francia (22%), Italia (18%) y Alemania (17%).
La igualdad de género en la profesión sigue condicionada por factores como la maternidad y las normas sociales. La tasa de ocupación de ingenieros es muy elevada (98%), con un 87% trabajando en su especialidad. Sin embargo, solo un 19% de estas profesionales son mujeres. La participación femenina fuera de la ingeniería asciende al 34%. El paro en la profesión es casi nulo (2%), afectando más a mujeres (4%) que a hombres (1,5%).
A nivel nacional, los datos muestran que, aunque la mayoría del alumnado de bachillerato son mujeres, estas están subrepresentadas en la rama de Ciencias y Tecnología (43,6% frente al 52,5% de los hombres), diferencia que se amplía en la educación superior, donde solo representan el 26,5% en Ingeniería y Arquitectura, frente a porcentajes superiores en Humanidades, Artes y Ciencias Sociales. Sin embargo, se observa una ligera tendencia al aumento de la matriculación femenina en estudios de ingeniería en los últimos años, aunque con diferencias según la especialidad.
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