






















Que Tesla y SpaceX se fusionarán en algún momento del futuro próximo está en las quinielas de Wall Street. A principios de este año surgió el runrún después de que el conglomerado espacial absorbiera la startup de inteligencia artificial xAi. Tanto solo unas semanas antes, Elon Musk levantó una ronda de 20.000 millones de dólares de dinero amigo liderado por los fondos Baron Capital (Ronald Baron), Valor Equity (Antonio Gracias) y StepStone (Monte Brem, Tom Keck); el capital riesgo soberano de Oriente Medio (QIA y MGX); y tres grandes cotizadas como Cisco Systems, Nvidia y Tesla.
Ahora sabemos que aquel cheque fue en realidad una prueba de amistad y un regalo. Todas las firmas anteriores han ganado alrededor del 30% de lo invertido en xAi porque sus acciones se han transformado en títulos de SpaceX tras la fusión anunciada en febrero y la salida a bolsa que culminará este viernes. En el caso de Tesla, también controlada por Musk con cerca del 28% de la propiedad, supondrá todo un pelotazo: su inversión de 2.000 millones en xAi ahora estará valorada en unos 2.600.
Curiosamente, los accionistas de Tesla votaron en contra de elevar la inversión en xAi de 2.000 a 5.000 millones en 2025 en el marco de la polémica junta que otorgó el bonus de 1 billón de dólares a Musk. Ahora muchos de ellos se habrán arrepentido. Puede que incluso estén deseando entregar las llaves de la compañía a su CEO para que haga lo que considere y, probablemente, el visionario tecnólogo de los coches eléctricos y los cohetes de combustión esté pensando en lo mismo que muchos analistas: ¿por qué no fusionar SpaceX y Tesla?
"Consideramos que la fusión presenta argumentos sólidos desde el punto de vista empresarial, pero no está exenta de obstáculos, entre ellos la preocupación de los accionistas de Tesla por la valoración de SpaceX", apuntaban este miércoles Seth Goldstein y Nicolas Owens, analistas de Morningstar, en un informe al respecto. La base esa megaoperación, que crearía una empresa valorada en más de 3 billones de dólares en bolsa, se encuentra en el mente de Musk.
El primer accionista de SpaceX y Tesla ha recordado varias veces que ve convergencia entre ambas en áreas como los chips (Terafab), la energía o la inteligencia artificial. Pero hay otra pista todavía más clara que se coló en los últimos resultados corporativos de Tesla: el inicio de la fabricación en serie de robots Optimus en su planta de California.
En pocas semanas, la compañía cambiará coches de cuatro ruedas por humanoides de 2 piernas y 2 brazos equipados con Grok que serán capaces de hacer tareas repetitivas y complejas. A medio plazo, el objetivo declarado por el propio Musk es que se conviertan en el eje de la fabricación de las naves Starship o se encarguen de las tareas de mantenimiento en el espacio de la constelación de satélites.
El folleto de salida a bolsa de SpaceX dedica una sección específica a la colaboración con Tesla e identifica tres frentes. En primer lugar, la compañía aeroespacial habla de Macrohard, una plataforma de inteligencia artificial agéntica que ambas compañías desarrollan conjuntamente y que aspira a "emular flujos de trabajo digitales" y automatizar la operación de empresas enteras.
En segundo lugar, Terafab, la iniciativa de fabricación de chips de SpaceX junto a Intel a la que también se ha incorporado Tesla. Con ese trío de socios pretende construir la mayor planta del mundo de IA-chips y energía, con capacidad para producir 1 teravatio (TW) anual de hardware de cómputo para equipar vehículos y robots Optimus de Tesla como a la infraestructura orbital de SpaceX.
El tercer frente, más verde, es el energético. Los centros de datos del grupo SpaceX se apoyan en baterías Megapack de Tesla, pero el plan de Musk es conseguir ponerlos en órbita y aprovechar la energía fotovoltaica fuera de la atmósfera, mucho más potente que en tierra.
Los flujos económicos bidireccionales son crecientes, según el folleto de salida a bolsa. SpaceX detalla que compró bienes y servicios a Tesla por 147 millones de dólares en 2025, multiplicando los 4 millones del año anterior. Su filial xAI elevó esa cifra a 506 millones en 2025 y a 303 millones solo entre enero y abril de 2026, de los que 269 millones corresponden a compras de Megapacks en un único mes.
El propio documento advierte de un riesgo que emerge de la integración entre empresas, aunque no parece que haya problemas en arbitrarlo teniendo en cuenta que Elon Musk es el primer ejecutivo y accionista mayoritario. En su sección de riesgos, SpaceX reconoce que "podrían surgir conflictos de interés" entre la compañía espacial, su fundador y otras empresas afiliadas en términos de acuerdos comerciales con clientes y oportunidades de negocio.
De hecho, a finales de 2025, SpaceX y Xai competían por varios contratos de ciberseguridad del Pentágono. Para los inversores que acudan a la mayor salida a bolsa de la historia este viernes, la advertencia está clara: compran un trozo de SpaceX, pero también un asiento en el entramado completo de Musk, donde las fronteras y líneas rojas entre compañías son cada vez más difusas.
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