





















¿Lo harán? ¿No lo harán? Esa es la pregunta que ronda la mente de los inversores de Tesla mientras crecen los rumores sobre una posible fusión con SpaceX. Pero la pregunta más importante es: ¿tendría sentido?
El viernes, el fabricante de vehículos eléctricos fue eclipsado por SpaceX, que, tras una espectacular salida a bolsa de 85.000 millones de dólares, vale ahora más de un billón de dólares más que la otra empresa pública de Musk.
El rápido ascenso de SpaceX ha alimentado la especulación entre analistas e inversores de Tesla de que el próximo movimiento de Musk podría ser fusionar ambas compañías, creando un enorme conglomerado que abarcaría cohetes, vehículos eléctricos, chatbots y redes sociales.
La presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, no descartó una unión con Tesla mientras se preparaba para sacar la compañía a bolsa el viernes. "Quizá le facilitaría un poco la vida a Elon", dijo Shotwell, antes de añadir que su foco ahora mismo estaba en los ambiciosos planes de expansión de SpaceX. Los inversores de Tesla han respondido positivamente al creciente impulso a favor de una fusión con SpaceX.
El analista de Wedbush Securities y defensor de Tesla Dan Ives escribió en una nota la semana pasada que esperaba que las dos compañías se unieran el año que viene, añadiendo que el movimiento permitiría a Musk poseer y controlar una mayor parte del ecosistema de la IA".
"SpaceX es de lo que todo el mundo habla. Nadie habla de Tesla, y eso es un fastidio para sus accionistas", dijo Ross Gerber, inversor veterano en Tesla y crítico de Musk. "¿Están mejor juntas o separadas? Creo que mejor juntas", añadió.
SpaceX y Tesla comparten ya mucho ADN. Las dos empresas han intercambiado empleados y miembros del consejo en el pasado, y Tesla tiene una participación del 1% en la empresa espacial de Musk a través de su inversión en xAI, que Musk integró en SpaceX a principios de este año.
SpaceX es también uno de los mayores clientes de Tesla: el año pasado le compró 506 millones de dólares en baterías Megapack y 131 millones en Cybertruck. Tesla y SpaceX colaboran además en Terafab, una gigafactoría de fabricación de chips valorada en 55.000 millones de dólares cuyo objetivo es producir semiconductores para los centros de datos orbitales de SpaceX y para los robotaxis y robots de Tesla.
"No hay duda de que existe sinergia entre Tesla y SpaceX en nuestro futuro", dijo Shotwell el día de la salida a bolsa.
Seth Goldstein, analista de Morningstar, explicó que fusionar las dos compañías les permitiría compartir empleados y recursos sin tener que preocuparse por problemas de gobierno corporativo ni demandas de accionistas. "Elon tendría los recursos para enviar a su equipo donde quisiera para lograr el mayor impacto", afirmó.
Los rumores de fusión llegan en un momento en que el ambicioso giro de Tesla hacia los coches autónomos y la robótica se ha ralentizado. Las acciones del fabricante caen alrededor de un 10% en lo que va de año, y Tesla apenas cuenta con unas pocas decenas de robotaxis autónomos en circulación en Austin, Dallas y Houston, muy por debajo de los ambiciosos objetivos fijados por Musk para finales del año pasado.
Gerber dijo que fusionarse con SpaceX permitiría a Tesla resetear su narrativa y evitar convertirse en un satélite olvidado del imperio empresarial de Musk. "En mi cabeza, Tesla es el segundo hijo del que no queremos hablar demasiado", afirmó. "Por eso tienen que estar juntas, porque nadie me llama para hablar de Tesla."
La salida a bolsa de SpaceX puede haber transcurrido sin sobresaltos, pero una fusión con Tesla probablemente no será tan sencilla.
La empresa espacial de Musk es la quinta compañía más valiosa del mundo, pero no es rentable y registró unas pérdidas de 4.900 millones de dólares el año pasado, en gran medida por el desorbitado coste de su expansión en IA. Tesla, en cambio, lleva años generando flujo de caja positivo y acumula una caja de 45.000 millones de dólares.
Goldstein señaló que esta disparidad podría encender las alarmas entre los accionistas de Tesla, que además podrían ver sus posiciones diluidas si SpaceX necesita captar más capital en el futuro.
Apuntó también que la vertiginosa subida de SpaceX en bolsa —que ya supera en valoración a Amazon y Meta— podría llevar a los inversores de Tesla a presionar para retrasar cualquier fusión hasta que expiren los periodos de lockup y la valoración de la compañía se estabilice. Una valoración más alta de SpaceX podría significar que los accionistas de Tesla obtendrían una parte menor de la entidad combinada. "En última instancia, todo se reducirá a la valoración", afirmó Goldstein.
No todos los inversores de Tesla ven con entusiasmo la perspectiva de unirse a SpaceX. Mike Garland, subsecretario del Ayuntamiento de Nueva York para el gobierno corporativo, explicó que la falta de independencia de los consejos de administración de Tesla y SpaceX era una de las varias preocupaciones que le generaba una eventual fusión. "No me sorprendería que Elon viera Tesla como una hucha para financiar SpaceX", dijo Garland, añadiendo que la oficina del interventor municipal —que supervisa los fondos de pensiones de la ciudad de Nueva York con participación en Tesla— examinaría de cerca los términos de cualquier fusión.
Los inversores de Tesla que quisieran impugnar una posible fusión tendrían, sin embargo, opciones muy limitadas. El traslado de la compañía de Delaware a Texas ha dificultado enormemente que los accionistas puedan iniciar el tipo de demandas que frenaron temporalmente el último paquete retributivo de Musk, valorado en 55.000 millones de dólares.
Ann Lipton, profesora de Derecho en la Universidad de Colorado Boulder, explicó que, aunque una operación entre Tesla y SpaceX estaría "plagada de conflictos de interés", los accionistas que quisieran bloquear una fusión en Texas tendrían que demostrar la existencia de conducta dolosa o fraude.
Según las nuevas leyes aprobadas el año pasado, los accionistas también deben poseer al menos el 3% de las acciones para poder iniciar acciones legales, aunque Lipton señaló que ese límite podría no aplicarse a los accionistas de Tesla si SpaceX compra Tesla directamente.
Gerber dijo que cualquier oposición de los inversores tendría pocas probabilidades de disuadir a Musk si este decidiera consolidar aún más su imperio empresarial. "Cualquiera que compre acciones de Tesla sabe perfectamente que Elon controla la compañía", afirmó. "Creo que los inversores están más que dispuestos a renunciar a cualquier derecho real de propiedad a cambio de tener un interés económico en el futuro de Elon", añadió.
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