






















Algunos de los mayores inversores de Wall Street, como Blackstone, se están uniendo a Anthropic para crear una firma de consultoría enfocada en el futuro de la inteligencia artificial.
Wall Street y Silicon Valley apuestan a que la IA generativa desencadenará un cambio de paradigma del tamaño de una revolución industrial. Y cuando los líderes empresariales necesitan cambiar, ¿a quién llaman?
A los consultores.
Anthropic se está asociando con algunos de los mayores inversores de Wall Street en una joint venture de 1.500 millones de dólares para ofrecer “servicios empresariales nativos en IA” —o, en términos más simples, el “McKinsey de la IA”, según una fuente con conocimiento directo del acuerdo consultada por Business Insider.
Los cuatro socios fundadores —Anthropic, Blackstone, Hellman & Friedman y la división de gestión de activos de Goldman Sachs— anunciaron el acuerdo el lunes.
Las tres primeras firmas aportaron 300 millones de dólares cada una, mientras que Goldman aportó 150 millones, según una fuente cercana. El resto de la financiación procede de un consorcio de grandes inversores, entre ellos Apollo, General Atlantic, Leonard Green, GIC y Sequoia Capital.
“Se trata de una convergencia poco habitual: una enorme necesidad de mercado, la inigualable capacidad técnica en IA de Anthropic y un consorcio de inversores con la capacidad de escalar rápidamente”, afirmó Patrick Healy, CEO de Hellman & Friedman, en el comunicado.
La nueva firma de IA (aún sin nombre) permitirá a sus inversores impulsar la rentabilidad de sus participadas, crear metodologías de transformación basadas en esta tecnología y, en última instancia, justificar los miles de millones que están invirtiendo en infraestructuras de IA.
“Tenemos 275 compañías”, asegura Jon Gray, presidente de Blackstone, en CNBC. “Están muy interesadas en usar la tecnología empresarial de Anthropic, pero preguntan: ‘¿Podéis ayudarnos a llegar ahí? ¿Podéis ayudarnos a cambiar nuestros procesos?’”
Y para inversores como Gray, ayudar no es solo altruismo; puede afectar directamente a sus resultados. El coste laboral global asciende a 60 billones de dólares anuales, explicó: “Si consigues que las personas sean un 15% más eficientes, eso son 9 billones”.
Las firmas de private equity están bajo presión para generar retornos, ya que los periodos de inversión se están alargando. Casi el 40% de las compañías se mantienen en cartera más de cinco años, frente al 29% en 2019, según Bain.
“La demanda es descomunal”, señaló Brian Mulberry, estratega jefe de mercado en Zacks Portfolio Management, quien ve esta iniciativa como la convergencia de varias tendencias: el aumento de la capacidad computacional con la expansión de centros de datos, la urgencia de los inversores por desinvertir en activos maduros y el incremento de los costes asociados al uso intensivo de tokens.
“Cuando aumenta la capacidad de computación y se multiplican los centros de datos, el uso de la IA como herramienta para impulsar la productividad se vuelve altamente escalable”, explicó.
Una parte clave del proyecto será trabajar estrechamente con los ingenieros de Anthropic para integrar la IA en los flujos de trabajo y rediseñar procesos internos. En la práctica, esto podría implicar introducir agentes de IA en sistemas existentes para acelerar tareas, según otra fuente cercana.
Otra ventaja para los clientes será el acceso a las últimas versiones de los modelos de Anthropic, incluso antes de su lanzamiento público, lo que podría ayudarles a afrontar crecientes riesgos de ciberseguridad, algunos derivados de las capacidades sin precedentes de estos sistemas.
En las últimas semanas, el modelo Mythos de Anthropic —un LLM avanzado que ha generado preocupación entre autoridades estadounidenses— ha captado la atención de bancos y grandes corporaciones que buscan protegerse frente a sus capacidades.
Si esta nueva empresa logra llevar a las compañías a la era de la IA, podría convertirse en un negocio muy valioso: el gasto de las participadas de Blackstone en modelos de lenguaje se ha multiplicado por 15 en el último año.
“Es una marea creciente”, afirmó Thomas T. Thomas, CEO de Teragonia, firma centrada en creación de valor con IA en private equity. Su empresa ha desarrollado una plataforma para aplicar IA en compañías de tamaño medio, un mercado que gestiona billones en activos.
Aunque es un mercado enorme, también es complejo. Transformar empresas de forma integral dentro del horizonte típico del private equity es un reto.
“Estas compañías necesitan salir o generar liquidez en unos 60 meses, o antes si es posible”, explicó. “Hacer eso y construir una narrativa coherente de creación de valor con IA es otra historia”.
También hay una recompensa a largo plazo.
Blackstone afirma ser el mayor inversor mundial en centros de datos, con más de 150.000 millones de dólares invertidos globalmente y un pipeline de 160.000 millones. Los cuatro grandes (Amazon, Microsoft, Meta y Google) planean gastar 725.000 millones este año, lo que genera preocupación por la magnitud de la apuesta.
El private equity ha influido históricamente en la estrategia corporativa, primero fragmentando grandes conglomerados y después gestionando empresas con un enfoque férreo en la rentabilidad.
Si el sector logra crear un modelo replicable de transformación con IA, sus apuestas en centros de datos probablemente darán sus frutos.
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