



























Instagram tiene la mirada puesta en el televisor. En un comunicado difundido esta semana, Meta ha anunciado que reforzará su oferta en Smart TV, donde, desde el año pasado, cuenta con una app propia. Lo curioso es que lo hará a través de formatos típicamente asociados al entretenimiento en televisión (contenido largo, series episódicas e, incluso, retransmisiones en directo) impulsados por creadores de contenido. El movimiento refleja un cambio en la forma en que las grandes plataformas entienden el consumo audiovisual: el televisor ha dejado de ser un territorio exclusivo de cadenas y servicios de streaming para convertirse en otra pantalla desde la que competir por la atención de los usuarios. En ese escenario, el referente de Instagram no es tanto Netflix como YouTube, que ha demostrado que una plataforma nacida en internet también puede convertirse en protagonista del salón.
El desembarco de Instagram en la televisión se produjo de manera oficial en diciembre del año pasado, con la finalidad de extender la vida de sus vídeos más allá de la pantalla de los móviles. El lanzamiento de una aplicación para TV (de momento limitada al mercado estadounidense y a ciertos dispositivos conectados) resultó sintomático de una inquietud creciente de este tipo de servicios: la necesidad de ampliar las ventanas de consumo y optimizar la atención a través de distintas pantallas. Con esta iniciativa, además, Meta buscaba acceder a un tipo de consumo más prolongado y compartido, propio del televisor, incluso cuando el contenido de partida está pensado para entornos de consumo con una atención fragmentada.
Esta convergencia entre redes sociales y entretenimiento audiovisual ha experimentado un nuevo giro de tuerca. La app para TV ampliará su disponibilidad, sumando los televisores Samsung a los dispositivos que ya contaban con ella (Amazon Fire TV y Google TV). También contará con una mejor navegación, gracias a la incorporación de canales organizados por intereses, la posibilidad de enviar Reels desde el móvil al televisor o una sección específica para vídeo horizontal.
Pero sin duda lo más relevante es la evolución de la oferta. La app de TV explorará formatos más propios en la pantalla del hogar (vídeos largos, series episódicas y directos), con creadores implicados en el desarrollo, muchos de los cuales recurrían a plataformas como YouTube cuando trabajaban con formatos de estas características.
La confluencia entre televisión y redes sociales no es nueva. Durante años, las empresas audiovisuales han tratado de adaptarse al consumo móvil, mientras que varias plataformas digitales han explorado el camino inverso: llevar sus contenidos a la pequeña pantalla.
Facebook y YouTube, por ejemplo, intentaron convertir sus plataformas en destinos de entretenimiento audiovisual comparables a Netflix o Prime Video. Facebook lo hizo a través de Watch y sus Facebook Originals, series pensadas para generar mucha conversación y ser monetizadas con publicidad. A finales de 2018 la compañía decía haber llegado a 400 millones de usuarios mensuales (https://deadline.com/2018/12/facebook-400-million-monthly-users-view-watch-videos-1202518789/), cifra que permitió la renovación de títulos como Five Points, Sacred Lies, Sorry For Your Loss o Huda Boss. El crecimiento de audiencia, no obstante, no se tradujo en una rentabilidad publicitaria suficiente y en 2023 el proyecto acabó integrado en la pestaña de Vídeo de Facebook.
YouTube, por su parte, también apostó por las series originales como refuerzo de su servicio de suscripción (YouTube Red, luego renombrado a YouTube Premium). El buque insignia de esta iniciativa fue Cobra Kai, una secuela-reboot de la saga Karate Kid que, a posteriori, recalaría en Netflix. La presión de las guerras del streaming llevó a la compañía a replantear esta apuesta y a desmantelar la producción original para centrarse en su principal activo: los creadores de contenido.
La diferencia es que Meta no pretende producir ficción televisiva original al uso. Su apuesta consiste en trasladar al televisor el ecosistema de creadores que ya existe en Instagram, ofreciendo formatos que hasta ahora muchos desarrollaban en YouTube cuando necesitaban vídeos más largos, serializar sus contenidos o hacer directos.
De entre todas las opciones de entretenimiento que están al alcance de los usuarios a través del televisor, la de YouTube está demostrando ser la más competitiva, no solo en tiempos de consumo sino también en rentabilidad publicitaria.
En Estados Unidos (territorio en el que Instagram está desarrollando esta prueba piloto) YouTube ya tiene un peso considerable en las televisiones conectadas. El servicio de vídeo ya concentra, según Nielsen, el 13,4% del tiempo total de uso del televisor según datos de abril (https://www.nielsen.com/news-center/2026/sports-and-dramas-drive-april-viewing-patterns-in-nielsens-latest-gauge-reports/), lo que la coloca por encima de cualquier otra plataforma de streaming en audiencia. YouTube, por tanto, funciona cada vez más como una gran cadena televisiva digital, no solo como una app de vídeo.
El crecimiento de YouTube se explica gracias a factores como el auge de la televisión conectada, el peso del contenido largo, el tirón de los deportes y el aumento significativo en consumo de formatos emergentes como podcasts, videopodcasts o series desarrolladas por creadores de contenido. Sin necesidad de recurrir a formatos típicamente televisivos, YouTube ha demostrado que es posible no solo competir en atención con otras redes sociales sino también con la televisión tradicional y con plataformas como Netflix o Disney+ por el tiempo de ocio en el salón. Más aún: incluso con formatos típicamente sociales (como el vídeo vertical), la plataforma ha conseguido estadísticas extraordinarias. Según el CEO de YouTube, Neal Mohan, en 2025 los Shorts superaron los 200.000 millones de visualizaciones diarias, lo que ha impulsado a la empresa a igualar la distribución de ingresos por publicidad de los vídeos cortos con la de los formatos largos.
La batalla por la atención ya no enfrenta a redes sociales, televisiones y plataformas de streaming como ecosistemas separados, sino a modelos de consumo capaces de acompañar al usuario en cualquier pantalla. La incógnita no es tanto si Instagram logrará convencer a creadores y espectadores de que la televisión también puede ser el lugar natural para una experiencia nacida en el teléfono móvil. Eso ya hace tiempo que YouTube ha demostrado que es posible. Lo que Meta necesita es encontrar un espacio diferencial en un nicho que YouTube ya ha contribuido a definir.
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