




























Las grandes tecnológicas volvieron a demostrar la semana pasada que el impulso de la inteligencia artificial sigue intacto. Sin embargo, más allá de los buenos resultados, los inversores están afinando el análisis y diferenciando con mayor claridad entre ganadores y rezagados en la carrera por la IA.
En el lado positivo destaca Alphabet. La matriz de Google, consiguió que el crecimiento de su negocio en la nube y el empuje de sus productos vinculados a IA impulsaran sus acciones un 10% el pasado jueves tras la presentación de resultados, elevando su subida anual hasta el 23%. Se trata, con diferencia, del mejor desempeño dentro del grupo de los “Siete Magníficos”, y actualmente es el mayor contribuyente al avance del S&P 500 en lo que va de 2026.
En el extremo opuesto se sitúa Meta. Pese a presentar resultados sólidos, sus acciones cayeron más de un 8% tras generar dudas entre los inversores. El mercado cuestiona la rentabilidad futura del fuerte aumento en gasto de capital, que además está siendo financiado en mayor medida con deuda. En lo que va de año, la compañía acumula una caída del 7,8%, en contraste con las subidas del S&P 500 y del Nasdaq 100.
“Es razonable preocuparse por el gasto, y es sano analizarlo en detalle”, señala a Bloomnberg Talley Leger, estratega jefe de mercado en Wealth Consulting Group. “Pero los resultados son sólidos y respaldan la estrategia”.
El mensaje de fondo es claro: la IA sigue siendo el gran motor del sector, pero ya no basta con invertir agresivamente. Ahora, el mercado exige pruebas claras de retorno. ¿El resultado? Una diferencia de 566.000 millones de dólares el jueves, entre ambas compañías tras el incremento de una y el desplome de la otra.
No solo Meta salió mal parada la semana pasada. Microsoft también se coló en la lista de castigadas por el mercado. Sus acciones retrocedieron cerca de un 4% el jueves después de que la compañía pusiera sobre la mesa una previsión de 190.000 millones de dólares en gasto de capital para 2026, una cifra que terminó pesando más que el mensaje de crecimiento en Azure, su negocio estrella en la nube.
El balance en bolsa es claro: la acción pierde alrededor de un 14% en lo que va de año, lo que la sitúa como la peor dentro del grupo de los “Siete Magníficos” y como uno de los mayores frenos para el S&P 500.
Con todo, conviene no sacar conclusiones demasiado rápidas. En plena carrera por la inteligencia artificial, el mercado cambia de favoritos con facilidad. Las dudas actuales sobre Meta o Microsoft reflejan más el escrutinio sobre el gasto que un rechazo estructural a sus estrategias.
De hecho, el giro reciente lo ilustra bien: hace apenas un año, Alphabet estaba en el lado de los rezagados en IA, mientras Meta era señalada como una de las grandes apuestas del mercado. Hoy, ese relato prácticamente se ha invertido.
Tras más de tres años de un mercado alcista impulsado por el entusiasmo por la IA y las fuertes inversiones en infraestructura informática, los informes de ganancias muestran que dos pilares clave permanecen intactos: el crecimiento de las ganancias de las grandes tecnológicas sigue superando al resto del mercado, y el flujo de capital hacia la infraestructura de IA continúa aumentando. Sin embargo, los inversores distinguen cada vez más entre las empresas que pueden vincular el gasto con el crecimiento de los ingresos y aquellas que no.
Con los informes ya disponibles de todas las empresas del grupo de los Siete Magníficos, a excepción de Nvidia que presenta cuentas en unas semanas, el grupo está en camino de lograr un crecimiento de ganancias del 57% en el primer trimestre, más del triple de la estimación del 18% al inicio de la temporada de resultados.
A falta de Nvidia, los 7 Magníficos están camino de lograr un crecimiento de ganancias del 57% en el primer trimestre"
“La tecnología es el punto brillante de la economía en este momento”, dijo Leger. “Todo parece estar funcionando a la perfección, y el mercado está celebrando esos datos fundamentales”.
Apple y Amazon también brindaron optimismo a los inversores. Las acciones del fabricante del iPhone subieron un 3,3% el viernes, su mayor ganancia en meses, después de que la compañía pronosticara un crecimiento de ingresos de hasta un 17% en el trimestre actual, superando con creces las estimaciones de Wall Street. Mientras tanto, las acciones de Amazon cerraron la semana en un máximo histórico tras registrar el mayor crecimiento trimestral de ventas en su negocio de computación en la nube en más de tres años.
En conjunto, las cuentas de las grandes tecnológicas volvieron a ejercer de sostén para el mercado. El S&P 500 y el Nasdaq 100 cerraron la semana pasada en máximos históricos, incluso en un contexto menos favorable, con el petróleo estabilizado por encima de los 100 dólares por barril y señales de repunte en la inflación.
Desde los mínimos de finales de marzo, el papel de las big tech ha sido decisivo. La recuperación del S&P 500 se explica, en gran medida, por el tirón de las mayores compañías del índice. Nvidia, Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon, Broadcom y Meta concentran más de la mitad del avance desde el suelo del 30 de marzo, según datos recopilados por Bloomberg.
El foco ahora se desplaza hacia Nvidia, que presentará resultados el próximo 20 de mayo, en una cita que podría volver a marcar el pulso del mercado y del apetito por la inteligencia artificial.
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